Vista de la sede en Moscú de Gazprom, la corporación estatal de gas natural de Rusia. / efe

Los grandes fondos soberanos ponen en cuarentena sus inversiones rusas

Algunos de los mayores vehículos de inversión de los Estados ya han vendido sus activos en el país, impactando de forma directa en bancos rusos o gigantes como Gazprom

Clara Alba
CLARA ALBA

Las sanciones impuestas por la Unión Europea y EE UU a Rusia no son los únicos movimientos que pueden impactar en la economía del país que ha desatado la guerra en Ucrania. Otras manos 'invisibles' que mueven las finanzas mundiales también pueden provocar un serio roto en las empresas y el desarrollo del país.

Se trata de los grandes fondos soberanos, que empiezan a poner en cuarentena su exposición a activos rusos. Incluso muchos de ellos ya han decidido deshacerse de los mismos.

El impacto no es menor. Estos vehículos articulan buena parte de las inversiones de los Estados en el exterior. Y son capaces de frenar o dinamizar una economía con apuestas empresariales y sectores que siempre son a medio y largo plazo. Y, según el 'Informe Fondos Soberanos 2021', actualmente cuentan con 10 billones de dólares en activos bajo gestión. Es decir, es como si fueran la tercera economía del planeta, solo por detrás de EE UU y China.

El informe, elaborado por el Center for the Governance of Change de IE University junto a ICEX-Invest in Spain y que ha sido presentado este miércoles, evidencia el poder de estos vehículos en las finanzas mundiales. Y también su capacidad de presión en tiempos de guerra. Así lo considera Manuel Muñiz, decano de la IE University, que durante la presentación del documento ha indicado que «la actuación de estos fondos forma parte de un abanico enorme de herramientas para intentar revertir y contener lo que se está produciendo sobre el terreno».

En este punto, todo apunta a que los grandes fondos soberanos seguirán los pasos de otros gigantes inversores como el fondo de Noruega o el australiano, que ya se han desecho de sus posiciones en Rusia. El primero contaba el pasado año con más de 3.000 millones de dólares (algo más de 2.700 millones de euros) invertidos en el país. Y su inversión acumulada en Gazprom rondaba los 900 millones de dólares (unos 820 millones de euros) y en Lukoil otros 445 millones.

También existían inversiones en el banco ruso Sberbank por valor de 700 millones de dólares (637 millones de euros), entre muchas otras. «Es una decisión muy significativa que evidencia que la economía se encuentra en un proceso de desmantelamiento de su interdependencia con Rusia», ha indicado Muñiz durante su intervención.

Actividad récord

La retirada de sus activos rusos deja sin duda un potencial inversor de todo ese dinero en el resto de países, después de un año casi de récord para el sector. En España, y según el informe presentado este miércoles en la sede del ICEX en Madrid, estos fondos invirtieron un total de 2.800 millones en 12 empresas españolas entre octubre de 2020 y diciembre de 2021. El doble que el ejercicio anterior con similar número de operaciones.

El dato solo se superó en 2011 y en 2009, cuando la emiratí Mubadala se hizo con el control de Cepsa. Detrás de este incremento de la inversión está la actividad del fondo GIC, uno de los vehículos del Estado de Singapur.