Las ministras de Economía y de Hacienda, Nadia Calviño y María Jesús Montero. / ep

El Gobierno obvia las presiones inflacionistas sobre el coste de la deuda

El Plan de Estabilidad se elabora con un escenario en el que el interés del bono a diez años es del 0,8%, muy por debajo del 1,8% actual

C. A. Madrid

El Gobierno vigila de cerca el impacto de la posible subida de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE) sobre el coste de las nuevas emisiones de deuda previstas con las que, entre otras cosas, se financia el déficit público. Se trata de un dato crucial para la sostenibilidad de las cuentas públicas, que copan buena parte de las promesas de la actualización del Programa de Estabilidad remitido este viernes a Bruselas.

En el documento, el Ejecutivo reconoce el riesgo de que la senda a la baja prevista para la deuda pública –con el compromiso de que la ratio cierre 2025 en el 109%del PIB– «puede verse alterada en el corto plazo por factores exógenos que deriven en una reducción más modesta». Entre esos factores, cita el incremento de los tipos de interés, la caída en el crecimiento de la demanda de exportación de nuestro socios comerciales o un aumento en los precios de petróleo y del gas por su impacto en el crecimiento económico y, por tanto, en la ratio de deuda sobre PIB.

Sin embargo, en los supuestos técnicos sobre los que se elabora el plan, el Ejecutivo sitúa el tipo de interés del bono español a 10 años (la principal referencia para el mercado) en el 0,8% este año, cuando en la actualidad la rentabilidad de se encuentra en el 1,8%. «Los tipos de interés empleados por el Ejecutivo podrían resultar optimistas al no reflejar las presiones inflacionistas», advierten desde la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) en el informe en el que, pese a ello, avalan las previsiones macro del Gobierno.

Mayor rentabilidad

Con el BCEen retirada –poniendo fin a las compras de deuda y anticipando la primera subida de los tipos de interés incluso a julio para luchar contra la inflación–, los países deben asumir que tendrán que ofrecer mayor rentabilidad en sus nuevas emisiones de deuda para atraer a otros inversores. Es decir, el coste por financiarse se elevará. Incluso más de lo que lo ha hecho este año con la rentabilidad del bono pasando del 0,3%al cierre de 2021 a rozar el 2%actual.

Frente a este escenario que anticipa mayores dificultades para financiarse barato en el mercado en comparación con los últimos ejercicios, el Gobierno defiende en el Programa de Estabilidad la «gestión prudente» del Tesoro, asegurando que el Estado ha aprovechado el reciente escenario de bajos tipos para reducir el coste de la deuda viva por debajo del 2% del PIB y elevar la vida medida de la misma, hasta superar el máximo de ocho años.

Pese a ello, el fin de los estímulos anticipa emisiones más caras a partir de ahora, con lo que el Tesoro podría acelerar la colocación de deuda antes de que se inicie el ciclo alcista en los tipos de interés.