El fraude a los seguros se dispara en medio de la pandemia

La tasa de irregularidades sube al 2,2%, sobre todo en los automóviles, a pesar de las muchas semanas que hubo con parálisis de la actividad

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

Los fraudes a los seguros se han incrementado de forma considerable durante la pandemia al elevar su tasa al 2,2% de los casos, frente al 1,9% que registró en 2019, según VIII Mapa AXA de Fraude al Seguro. Este repunte ha tenido lugar en un contexto histórico de confinamientos, limitaciones a la actividad y numerosas consecuencias laborales para millones de españoles. El informe señala que la crisis va a crear unas condiciones que podrían generar un aumento de los casos de fraude al seguro. Y cuenta con datos para ello: los años posteriores a la última crisis económica, los intentos de fraude al seguro, especialmente los ocasionales, se multiplicaron por dos.

Arturo López-Linares, director de Siniestros de AXA España, considera que «aunque la inmensa mayoría de los clientes son honestos, sabemos que algunas personas que atraviesan dificultades económicas pueden verse tentadas a cometer un fraude al seguro algo que, debido a las técnicas periciales, es hoy más difícil que nunca». «En 2008 vimos como las tasas de detección de fraude al seguro se duplicaban, algo que podría volver a intentarse en los próximos meses».

La tasa de fraude al seguro (el número de irregularidades detectadas frente a los siniestros declarados) mantiene la tendencia ascendente de los últimos años. Por su parte, las indemnizaciones fraudulentas evitadas en todos los ramos –Vida y No Vida, Particulares y Empresas– se han mantenido estables. En 2020 este importe fue de 67 millones de euros, lo que supone un incremento del 2% con respecto al año anterior.

Son los seguros de automóviles los que siguen concentrando el mayor porcentaje de fraude, con más de la mitad de los casos. En 2012 siete de cada 10 siniestros fraudulentos se producían en este ramo, pero el porcentaje ha ido reduciéndose paulatinamente, y de manera muy significativa en los últimos años como consecuencia de la reforma del baremo de lesionados que tuvo lugar hace unos años, que hizo menos atractiva la coartada del coche para defraudar al seguro; y de nuevas técnicas de detección. El porcentaje de fraudes al seguro a través del coche ha caído 14 puntos porcentuales: del 61% de 2013, al 47% del año pasado.

Por otra parte, cabe destacar un fuerte crecimiento de los intentos de fraude en el hogar, que en 2020 aumentaron un 18%. Cabe la posibilidad de que el confinamiento al que se ha visto sometida la población española desde el inicio de la pandemia haya influido en este hecho. Entre las prácticas más habituales están la presentación de facturas falsas a la hora de indemnizar un siniestro, la falta de mantenimiento de los bienes del hogar o el aprovechamiento de eventos climatológicos reales para generar siniestros falsos.

Si se atiende a las causas esgrimidas por los ciudadanos, de los datos de 2020 se desprende que, como ocurriera años anteriores, en el ramo de automóvil más del 87% de los casos están relacionados con supuestos siniestros que tuvieron lugar durante la circulación del vehículo. Cabe destacar que la reducción de la movilidad durante el confinamiento no ha tenido un gran efecto, como cabría esperar en un principio. En términos de importes, los siniestros fraudulentos durante la conducción son los más relevantes, suponiendo más de 20 millones de euros, en línea con lo sucedido en 2019.

Los grandes fenómenos climatológicos (DANAs, borrasca Gloria, etc.) que afectaron a varias zonas de España en 2020 pueden ser una de las razones que expliquen el significativo aumento de 10 puntos porcentuales en el número de casos que causaron daños por agua para tratar de cometer un fraude, pasando de suponer el 18% del total en 2019 al 28% el año pasado. Por su parte, los casos en lo que se adujeron daños eléctricos siguen la tendencia descendente que comenzaron hace unos años, hasta reducir su porcentaje al 17%, cuando en 2015 representaban casi el 28%. En cuanto a los importes, el ramo de Multirriesgos sufrió intentos de fraude por valor de más de 9 millones de euros. Y los daños por agua, como cabía esperar, fueron los más significativos, con 3,6 millones de euros, seguido de fenómenos atmosféricos con 1,2 millones de euros.

Finalmente, en el ramo de Diversos (RC, Industrias, Incendios, Decesos, etc.) los daños eléctricos son los que más se aducen para tratar de acometer fraudes, con más del 20% de los casos; seguido de los atmosféricos, con el 19%; y los daños por agua, con más del 12%; todos ellos muy vinculados a los fenómenos meteorológicos.