Una nueva tienda de Apple en Roma. / Efe

La UE ingresaría 170.000 millones más gravando al 25% a las grandes multinacionales

Un informe del Observatorio Europeo de Fiscalidad prevé que el impuesto que se negocia en la OCDE reportaría a España 12.400 millones extra

SALVADOR ARROYO Corresponsal en Bruselas

Las multinacionales aportarían a las arcas de la UE 170.000 millones de euros cada año si tributasen a un tipo mínimo del 25%. Un torrente de ingresos fiscales extra que en el caso de países como España supondría incrementar en alrededor de un 44% el flujo de dinero por esta vía, hasta 12.400 millones más. Las otras tres grandes economías de la eurozona obtendrían repuntes similares: Alemania, con un aumento de 42%, 29.000 millones anuales; Francia, un 51% más, 26.000; e Italia, un 30% más, 11.000 millones.

Son las grandes cifras que figuran en el informe publicado este martes por el Observatorio Europeo de Fiscalidad (o EU Tax Observatory, en inglés) y que se apoyan en la negociación que se está llevando a cabo en el seno de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El debate lleva abierto más de un año y gira en torno a si las grandes corporaciones, como las tecnológicas Apple, Google o Facebook, deberían tributar en cualquier punto del globo un 25% de sus ingresos.

El informe pone un ejemplo muy claro: si una empresa alemana tiene una tasa del 10% sobre las ganancias que registra en Singapur, entonces Alemania impondría un impuesto adicional del 15% sobre estas ganancias. A su vez, Alemania recaudaría impuestos adicionales para que sus multinacionales paguen al menos el 25% en impuestos sobre los beneficios que obtienen en cada país. El procedimiento sería similar en todos los Estados.

Lo que se persigue es un acuerdo internacional que unifique a un tipo mínimo las cargas impositivas que se aplican en los distintos países. Y la tasa planteada es la que cobra más fuerza, aunque hay otras opciones encima de la mesa como el 21% (la recaudación adicional caería a los 100.000 millones) e incluso el 15% (la UE vería apenas 50.000 millones más). En el caso de España, hablamos de 5.400 millones con el 21% y de 700 millones con el 15%.

Dos porcentajes que Washington ha ido deslizando en los últimos meses. John Biden propuso inicialmente el 21%, pero lo revisó a la baja hace apenas unos días planteando que «al menos» debería ser del 15%. La clave está en ese «al menos». Es solo una base de negociación. Y en todo caso, a diferencia de la anterior Administración, lo evidente es que habrá impulso a un pacto internacional sobre el impuesto de sociedades que ponga freno (o lo intente) al traslado de beneficios a paraísos fiscales. «Si no se lograra un acuerdo internacional sobre un tipo mínimo ambicioso, es posible que un solo país (o un grupo de países) decidiera adoptar unilateralmente un impuesto mínimo de sociedades elevado», se advierte en el informe de 59 páginas del EU Tax Observatory.

Inversiones «masivas» tras la pandemia

Ya en junio del pasado año, cuando Donald Trump anunció que se retiraba del foro de la OCDE, Bruselas advertía que «si la suspensión americana» hacía «imposible una solución mundial, habrá una a nivel de la UE». Lo planteaba el comisario responsable de Economía, Paolo Gentiloni que durante la presentación formal del Observatorio Europeo de Fiscalidad planteaba que ahora que la UE está centrada «en la recuperación tras la pandemia» y «en las inversiones masivas que se necesitan para acometer las transiciones verde y digital, cada céntimo que llega a las arcas públicas cuenta».

Y la vía de los ingresos fiscales corporativos sería un auténtico espaldarazo para toda la UE. Vería un salto del 50% respecto a la proyección para este año; de los 340 mil millones de euros que prevé recaudar, en base al régimen actual, a alrededor de 510.000 millones; es decir los 170.000 millones de euros de incremento planteados.

El Observatorio Europeo de Fiscalidad está constituido por un grupo de expertos y tiene como objetivo avanzar en la investigación sobre la elusión y evasión fiscales además de asesorar a los responsables políticos de la UE. Estará dirigido por Gabriel Zucman, un economista francés que ha trabajado en la investigación de los paraísos fiscales y los complejos sistemas de ingeniería fiscal que utilizan las corporaciones.