Las consultas para el cambio de domicilio fiscal se disparan en pandemia

Los economistas aplauden el acuerdo del G7 para un impuesto mínimo global, pero creen que España recaudaría más con la 'Tasa Google', que tendrá que desaparecer

Clara Alba
CLARA ALBA Madrid

En pleno debate sobre la futura reforma fiscal y la armonización de los tributos de las comunidades autónomas, los asesores fiscales reconocen que en los últimos tiempos se ha producido un notable incremento de consultas en sus despachos sobre cambios ficticios de domicilio fiscal.

Así lo pone de manifiesto una encuesta realizada por el Instituto de Economía de Barcelona (IEB) y el Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF) en la que se recoge la opinión de más de 5.000 profesionales de la asesoría fiscal sobre el sistema tributario español. Y los datos son elocuentes.

A nivel profesional, el 64,6% de los encuestados aseguran que las consultas para cambiar la residencia fiscal en busca de menores cargas impositivas ha aumentado este último año. «Eso es coherente con la percepción de un incremento de los cambios de residencia al extranjero (77,3%) y entre CCAA (75,8%)», explican desde el REAF. Pero en ambos casos, los asesores consideran que los cambios son principalmente ficticios.

«Jamás aconsejaríamos un cambio de residencia solo por motivos fiscales», ha aclarado el presidente del Consejo General de Economistas, Valentín Pich, durante la presentación de la encuesta y del documento Declaración de Sociedades 2020.

En cualquier caso, Pich considera «imprescindible» un nuevo sistema de financiación autonómico más transparente que evite el «populismo», así como una armonización que no suponga «uniformidad» ni elimine la competencia fiscal entre autonomías.

La Agencia Tributaria también reconocidó hace unos meses que vigilan de cerca esta práctica, con el objetivo de detectar cambios de domicilio fraudulentos, especialmente entre regiones que gravan patrimonio y donaciones, tributos totalmente cedidos a las autonomías.

Impuesto mínimo

El Conejo General de Economistas también se ha mostrado a favor del acuerdo alcanzado el pasado fin de semana por los países del G7 para lanzar un impuesto mínimo global de al menos el 15%. Sin embargo, consideran que a España no le afectará en gran medida. De hecho, se unen a las voces que apuntan a que el país recaudaría más con la llamada 'Tasa Google' que, si finalmente entra en vigor el impuesto mínimo, tendría que suprimirse.

Así lo considera José María Durán, director del IEB, al explicar que el impuesto digital adoptado de forma transitoria «dejaría de tener razón de existir». «Lo razonable sería qeu desapareciera», insiste.

Según el Observatorio Fiscal de la Unión Europea, España podría recaudar 700 millones de euros con el impuesto mínimo global del 15%. Y, en términos de ingresos, los expertos sí consideran que «tendríamos más que recibir que dar».