La secretaria general de Transportes y Movilidad, María José Rallo, durante su intervención en el foro '2035, Tiempo de Moverse'. / óscar chamorro

Los fabricantes piden incentivos y más puntos de recarga para acelerar el vehículo eléctrico

La secretaria general de Transportes y Movilidad, María José Rallo, reconoce durante el primer foro '2035, Tiempo de Moverse' organizado por XL Semanal, que la diferencia de precio con los coches de combustión es uno de los grandes retos hacia la movilidad sostenible

Clara Alba
CLARA ALBA

Es un compromiso ineludible. El plan de la Comisión Europea para poner fin a la venta de vehículos de combustión en 2035 obliga a pisar el acelerador en la transformación de un sector que en España supone el 11% del PIB y genera dos millones de puestos de trabajo. Durante el primer foro '2035, Tiempo de Moverse' organizado por XL Semanal, expertos y directivos del sector debatieron sobre el desarrollo del vehículo eléctrico como pilar estratégico para la recuperación económica.

En el encuentro, patrocinado por Bridgestone, Ford e Iberdrola, participó Jesús Alonso, presidente y consejero delegado de Ford España, en un momento en el que la compañía ha situado a España en epicentro europeo de la movilidad sostenible al elegir la fábrica de Almufasses (Valencia) para la fabricación de sus dos nuevos modelos. «Toda la inversión supondrá un impulso para la economía valenciana y como resultado para toda España. La industria del automóvil genera empleo de largo plazo e indefinido, apuesta por integrar en los nuevos trabajos el componente digital», aseguró durante su intervención.

El directivo se mostró satisfecho con la apuesta de Ford por la fábrica de Valencia. «Es difícil competir con un país como Alemania, pero en este caso ha salido bien», indicó.

El evento fue inaugurado por la secretaria general de Transportes y Movilidad, María José Rallo, quien recordó que el plan de la Comisión Europea es contar con 130 millones de vehículos eléctricos circulando por nuestras carreteras en 2035. «Estamos en unos tiempos inciertos en términos energéticos, pero la descarbonización es un objetivo inevitable. El vehículo eléctrico es la gran palanca de la descarbonización en la movilidad del transporte ligero», aseguró. Sin embargo, indicó que existen tres frenos que pueden frenar el objetivo: el precio, la autonomía y los puntos de recarga.

La brecha de precios

Los expertos reunidos en el foro coincidieron con esta visión, recordando que en España solo uno de cada diez vehículos es eléctrico. En Noruega, lo son nueve de cada diez. Para José López-Tafall, director general de ANFAC, uno de los principales motivos de este menor impulso en el país es que «los eléctricos todavía son vehículos más caros que los de combustión».

Considera que las ayudas e incentivos fiscales para la compra son escasos todavía, así como la infraestructura de recarga. López-Tafalla también apuntó a la necesidad de jubilar la flota de vehículos del país. «Las emisiones no bajan lo que deberían porque no hemos renovado el parque; tenemos que tomar medidas para quitar el miedo a la gente a comprar un vehículo electrificado», aseguró.

En el mismo sentido se manifestó Jesús Alonso desde Ford, compañía que, según recordó, cuenta actualmente con tres modelos de vehículos electrificados con 68 kilómetros de autonomía real. «La administración debería ser la primera en moverse hacia el coche eléctrico de forma muy rápida», aseguró durante el encuentro. El compromiso de Ford, en este sentido, es que los precios entre los vehículo de combustión y los eléctricos «se equipare pronto».

En este punto, María José Rallo recordó que el Gobierno destinará 12.000 millones de euros en trece proyectos tractores asociados al PERTE del vehículo eléctrico, con 2.000 millones de euros en incentivos para adquisición de vehículos eléctricos y puntos de recarga. «No podemos perder la oportunidad, tenemos que invertir rápido, bien, trabajando todos juntos, en colaboración público-privada», añadió.

Ford se está moviendo a toda velocidad en este sentido. Tal y como recordó Alonso, la compañía ha adelantado a 2030 los objetivos que Europa plantea para 2035. «Hay que moverse rápido, no solo desde un punto de vista de la industria del automóvil, sino también para proteger el medioambiente», indicó. El directivo explicó que, para esa fecha objetivo, «todos los vehículos que vendamos en el segmento de turismos serán eléctricos. Y, para 2035, también todos los comerciales».

Por su parte, Rafael del Río. director Técnico de AEDIVE, se mostró más optimista al indicar que la diferencia entre combustión y eléctrico es cada menor «porque los fabricantes están haciendo un esfuerzo muy grande en investigación y en comprimir los márgenes».

Impacto en el empleo

Desde Ford, Jesús Alonso reconoció que «el movimiento al vehículo eléctrico y conectado traerá consigo cambios en la fabricación», por lo que no descartó «acometer procesos de reestructuración para responder a esos desafíos».

Los expertos reunidos en el encuentro coincidieron en que este proceso de transición traerá «pérdida de empleos» en el sector, que se sumarán a la presión ejercida en este punto por la robotización de la industria que ya exige menos mano de obra. Por eso, los expertos abogaron por «invertir dinero en formación para facilitar el trasvase de empleos» hacia la electromovilidad y la infraestructura de recarga, la fabricación de baterías o la digitalización en la movilidad.

Infraestructuras de recarga

El despliegue de la infraestructura de recarga centró buena parte del evento. Tal y como recordó Del Río, antes de que termine el año «existe la obligación de que en cualquier parking que no sea residencial, una de cada 40 plazas esté electrificada y una de cada 20 en caso de la administración pública».

El experto indicó que, actualmente, la autonomía del coche eléctrico es de 377 kilómetros. Es decir, este tipo de vehículos son una solución para trayectos cortes, «pero hay que acelerar el despliegue de los puntos de recarga para trayectos más largos».

Durante la segunda mesa de debate, donde se analizó el desafío urbanístico que se avecina, el experto Carlos Rico, Policy Officer at Transport & Environment, explicó los reglamentos que Bruselas impondrá a los estados miembros para que, según se avance la electrificación en el país, la infraestructura de recarga avance a la par. «No todos los países pueden seguir el mismo ritmo, por lo que hace falta aportar flexibilidad para que no se pongan objetivos de despliegue muy estrictos para todos los países por igual».

De momento, el objetivo de la CE es conformar un parque de recarga mínimo de 1.400 kilovatios (kw) en carril cada 60 km para 2025 y de 3.500 kw para 2030 en la red transeuropea de transporte. En el caso español, por ejemplo, se incluiría el corredor mediterráneo, al que habría que dar prioridad en el desarrollo de la infraestructura.

«Vemos el coche eléctrico la opción clara para la descarbonización», indicó Rico. Una visión con la que no se mostró de acuerdo Nacho Rabadán, director general de CEEES. «Nadie ha sido capaz de explicarme por qué la solución ideal y perfecta es el vehículo eléctrico», criticó. A su juicio, para que la movilidad eléctrica funcione, «dependemos de que todas las piezas del engranaje funcionen de forma ideal y no tenemos en cuenta que pueden pasar contratiempos. Recordemos que el coche más vendido el año pasado fuese un diésel de hace más de diez años».

El representante de las gasolineras reconoció que «para las estaciones de servicio el coche eléctrico es la solución ideal», pero advirtió de que «hay que analizar la situación que tenemos como país, si las familias tienen recursos para comprar un vehículo eléctrico en un momento de crisis como el actual». «La gente conduce cafeteras, un tercio de los vehículos más vendidos el año pasado tenía más de 15 años», insistió. Advierte, además, que «los despliegues de puntos de recargan no funcionan», criticando las dificultades para que los asociados pongan en marcha sus puntos de recarga. «Lamento decirlo, pero el mercado no está maduro». «Cada eslabón de la cadena tiene que ser rentable, y eso incluye los servicios de recarga».

Movilidad y ciudad del futuro

El vehículo eléctrico no será el único medio de transporte que cambie las ciudades del futuro. En la actualidad hay multitud de empresas desarrollando proyectos que transformarán la movilidad por completo. Entre ellas, Iberdrola, Miriam Gil del negocio de Smart Cities de la compañía, que asegura que «la ciudad del futuro va a ser digital y conectada, con el ciudadano como centro de todo».

La misma visión comparte Luis Vidal, fundador del Estudio Luis Vidal + arquitectos, pero esta vez para el espacio aéreo, otro de los grandes retos para la movilidad sostenible. El experto trabaja en un proyecto para desarrollar aeropuertos para aeronaves espaciales, cuyo objetivo es conectar dos puntos del hemisferio en aproximadamente dos horas y media.

Un proyecto tan ambicioso como el Hyperloop que desarrolla, entre otros, la empresa Zeleros Hyperloop. Ingrid de Keijser, directora de prensa y relaciones públicas de la compañía, explicó el modelo que aspira a crear un tren que viaje por un tubo con objetivos tan ambiciosos como transportar a los ciudadanos de Barcelona a París en apenas 90 minutos. «En Europa ya existe un comité de regulación de Hyperloop para que en 2030 se centre en transporte de carga y, posteriormente, de pasajeros», indicó Keijser. «El rango ideal por trayecto lo situamos entre 400 y 1.500 kilómetros, con lo que es muy probable que salgamos de España».

En este punto, la idea del Hyperloop es que sea complementario a otros medios de transporte como el AVE. «Será un medio asequible, con precios similares a los de la alta velocidad», aseguró durante su intervención.

La movilidad compartida también es una tendencia de futuro que durante el evento fue analizada por Florent Bannwarh, director de operaciones de BlaBlaCar Iberia. «El 76% de los viajes en Europa se hacen en coche, que seguirá siendo un actor muy importante en la movilidad de larga distancia», aseguró durante su intervención. El directivo considera que «lo que no tiene sentido ahora no lo tendrá en el futuro, con ocupaciones medias por coche que apenas superan los 1,7 personas por vehículo en larga distancia». «Optimizar nuestros recursos de movilidad es clave», aseguró, recordando que la compañía ya está probando modelos de coches compartidos para distancias más cortas que las que actualmente ofrece con su servicio.

Respecto al vehículo eléctrico, Iberdrola recordó que la compañía mantiene una inversión de 150 millones de euros para desplegar 150.000 puntos de recarga a lo largo de los próximos años en hogares y empresas. Miriam Gil explicó que la entidad también cuenta con dos proyectos de electrificación en el corredor mediterráneo, con la construcción de puntos de recarga de mayor potencia para los camiones.

Dentro de su estrategia, también ha creado una tarifa de recarga para sus clientes de las más competitivas del mercado. Bajo el Plan Vehículo Eléctrico, los mismos pueden recargar por 3 céntimos el kw si lo hacen por la noche. «Recorrer 100 km les costaría apenas 48 céntimos», indica la directiva.

En este punto, Gil coincidió con otros ponentes en que las principales barreras para la penetración del vehículo eléctrico están en los precios y en la falta de ayudas para los usuarios en el momento de la compra. «Solo el 30% de la población tiene capacidad para tener en su casa un punto de recarga y los plazos para los permisos de estas instalaciones pueden llegar a los 20 meses», criticó.

El experto Carlo Ratti, arquitecto de Carlo Ratti Associati e impulsor del MIT Senseable City Lab, fue el encargado de poner el broche final al encuentro que reunió en la sede de Vocento en Madrid a directivos y principales responsables del sector.

En su visión de la movilidad del futuro, abogó por aprovechar las carreteras para 'recoger' energía mediante el uso de placas solares. Y llamó a pensar más allá de los coches para incentivar esa movilidad sostenible. «Debemos pensar en las bicicletas y en otros proyectos como el que estamos desarrollando desde hace cuatro años en Holanda, con robots autonómicos de cero emisiones para transportar pasajeros a demanda, como si fuera un taxi, por los canales», explica. La compañía trambién emplea sus prototipos en otros segmentos como la recogida de basura.

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