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España se prepara para una subida del gas argelino mientras Italia ocupa su hueco

Draghi consigue que Argelia aumente en una tercera parte sus ventas gasistas al país en plena escalada de la tensión geopolítica por el Sáhara

DARÍO MENOR Roma CLARA ALBA

La guerra en Ucrania y las sanciones a Rusia derivadas de la invasión han provocado un auténtico terremoto en el tablero energético europeo, con todos los países buscando alternativas al gas ruso. Un escenario en el que, por cercanía geográfica y capacidad de almacenamiento –un tercio del total–, España estaba bien posicionada para convertirse en el puente entre Argelia y el Viejo Continente. Pero la tensión desatada tras el giro del Gobierno de Pedro Sánchez sobre el Sáhara Occidental, apoyando la propuesta marroquí de soberanía sobre la región, podría haber dado al traste con esa posibilidad.

Italia ha dejado clara su intención de mantener el equilibrio diplomático entre Rabat y Argel. Y se sitúa en una posición inmejorable para hacerse con nuevos contratos y ocupar ese punto clave en la relación energética de Argelia con Europa.

El primer ministro italiano, Mario Draghi, viajó este lunes a la región para firmar un acuerdo por el que Argelia aumentará en una tercera parte sus ventas de gas al país, que reducirá así la dependencia de Moscú que hasta ahora cubría más del 40% de sus importaciones de este hidrocarburo.

El país norteafricano pasará de esta manera a suministrar 30.000 millones de metros cúbicos anuales respecto a los 20.000 millones anteriores, aprovechando al máximo las capacidades del gasoducto Transmed, que conecta los yacimientos argelinos con las costas sicilianas, atravesando Túnez y el Mediterráneo.

El buen entendimiento actual entre Italia y Argelia, confirmado con la visita de Draghi y el próximo viaje a Roma del presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, contrasta con la tensión que vive la nación norteafricana con España, donde el Gobierno ya asume que Sonatrach subirá los precios del gas en la revisión prevista para el período 2022-2024. Eso sí, lo desvincula de la tensión geopolítica.

Sin embargo, con el resto de sus compradores de gas, Argelia ha decidido «mantener» los contratos actuales pese al gran incremento del precio de los hidrocarburos registrado tras el inicio de la guerra en Ucrania. En el caso del gas natural, cotizaba por debajo de los 80 euros el megavatio hora (MWh) antes de ese fatídico 24 de febrero. A principios de marzo llegó a superar los 200 euros/MWh. Hoy cotiza en torno a los 103 euros/MWh, según los datos del Mercado Ibérico del Gas (Mibgas).

Revisión de contratos

Lejos de lo que opina el Ejecutivo, los expertos del sector coinciden en que la relación entre gobiernos influye, y mucho, en este tipo de decisiones. Incluso más que los acuerdos entre empresas privadas. «Está claro que Argelia va a hacer una revisión de todos los acuerdos con España, en todos los ámbitos, para ver en el futuro cómo se desarrolla la relación», señaló hace dos semanas en declaraciones a este diario Chakib Kaid, secretario general del Ministerio de Asuntos Exteriores argelino.

Buena parte de los consumidores, empresas e industria sufrirán así un nuevo alza de precios en los contratos, aunque es previsible que el impacto para aquellos clientes acogidos a la tarifa de último recurso (TUR) sea menor por las medidas adoptadas -y prorrogadas- por el Gobierno de Pedro Sánchez. Entre otros aspectos, esas medidas establecen que la tarifa no pueda incrementarse más de un 5%.

Pese a todo, Mario Berná, socio de la consultora eléctrica Ingebau, recuerda que «por cada euro de gas que llega más caro, quien lo compra lo transmite al doble a sus clientes». Berná explica que, en términos de precios, España tiene escasa alternativa directa al gas argelino. La opción que se consolidaría sería la importación a través de buques metaneros. Algo que ya está ocurriendo y que en febrero situó a EE UU, por segundo mes consecutivo, como el principal suministrador de gas natural a España, con 12.645 gigavatios hora (GWh), un 33,4% del total y por delante de Argelia (con 8.801 GWh, un 23,2%), según consta en los últimos registros de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores).

«Aunque se puedan renegociar precios, España no debe preocuparse por el suministro ni por la cantidad de gas, pues Argelia respetará los contratos que se firmaron a largo plazo», confía Javier Colón, de la consultora Neuro Energía.

Coincide en que el país también está bien posicionado para acoger el gas de los metaneros, con las seis plantas regasificadoras que ya operan para transformar el gas natural licuado que llega de los barcos. Según datos de Gas infraestructure Europe, España tiene el 27% de toda la capacidad de regasificación de la UE más el Reino Unido, que es el segundo país con más capacidad (22 %), seguido de Francia (17%), Bélgica (8 %) y, por detrás, Italia (7 %).

No obstante, Colón advierte de que la opción de los metaneros y la regasificación es más cara que el transporte por tubo. Además, esas infraestructuras no están acompañadas por una red de interconexión potente con el resto de Europa. El Gobierno ya ha planteado que la UE financie esa red, en un contexto en el que Bruselas ya ha reconocido la particularidad como isla energética de la Península. El problema es que puede que dentro de unos años, cuando España tenga la interconexión necesaria para ser el centro del gas europeo, costará más recuperar el terreno perdido que ahora está ganando Italia.