España, entre los países OCDE más afectados por el alza de la energía

El precio se disparó un 35,9% en noviembre en términos interanuales, solo superado por Luxemburgo, Austria, Nueva Zelanda y Noruega, que lidera la tabla con un alza del 84,3%

Clara Alba
CLARA ALBA Madrid

España se ha convertido en el quinto país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo económico (OCDE) en el que los precios de la energía subieron más en noviembre en términos interanuales, hasta un 35,9%. Solo superaron ese incremento Luxemburgo (+40,7%), Austria (+46,4%), Nueva Zelanda (46,7%) y Noruega (+84,3%), según datos de la organización.

De media, el coste de la energía en los países de la OCDE registró un alza del 27,7%, frente al 24,3% del mes anterior, lo que representa el mayor incremento desde junio de 1980. Y España también se coloca por encima de la subida experimentada en otros países del entorno como Francia, Alemania, Italia o Portugal.

La subida del precio de la energía en nuestro país también eleva el alza media en la Unión Europea al 25,9%. Y a eso se suma el encarecimiento de los alimentos, cuyos precios repuntaron un 5,5% en noviembre, nueve décimas más que en octubre.

Precisamente, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), publicó el pasado 6 de enero su índice anual de precios de los alimentos, que se situó en 133,7 puntos a cierre de diciembre. Aunque supuso un descenso del 0,9 % respecto a noviembre, todavía implica un alza del 23,1% en términos interanuales.

Alzas generalizadas

La subida del precio de los alimentos y los de la energía son los que más siguen presionando al Índice de Precios del Consumidor (IPC), que según la última referencia adelantada del INE, en diciembre se disparó al 6,7%, su mayor nivel en casi tres décadas. Respecto a la tasa de inflación interanual de los países OCDE, se situó en noviembre (últimos datos disponibles) en el 5,8%, seis décimas más que el mes anterior y muy por encima del 1,2% registrado el año anterior, lo que implica la mayor subida de los precios desde mayo de 1996.

En términos de inflación subyacente, que saca de la ecuación la volatilidad que imprimen los precios de la energía y de los alimentos, el dato se situó en noviembre en el 3,8%, frente al 3,5% registrado el mes anterior.

Entre los países de la OCDE, las mayores tasas de inflación en noviembre se registraron en Turquía, con un 21,3%, por delante de Lituania, con un 9,2%, y de Estonia, con un 8,8%. Por contra, las menores subidas de los precios en términos interanuales se observaron en Japón, con un alza del 0,6%, así como en Suiza e Israel, con subidas del 1,5% cada uno.

Presión para los bancos centrales

Esta foto de las grandes economías que forman parte de la OCDE añade un punto más de presión a los bancos centrales, que siempre han defendido que la espiral alcista de la inflación sería algo transitorio. Sin embargo, la subida de precios ha obligado a los organismos monetarios de todo el mundo a cambiar su discurso y comenzar a preparar al mercado para un giro en sus políticas monetarias.

El primero en hacerlo fue el Banco de Inglaterra que en diciembre acometió la primera subida de tipos hasta el 0,25%. Todo apunta a que la Reserva Federal seguirá sus pasos en marzo, y el mercado maneja ya hasta cuatro subidas de los tipos de interés este mismo año. Algo que hace apenas dos semanas era impensable entre los propios miembros del organismo.

Por su parte, el Banco Central Europeo (BCE) ha iniciado la retirada de estímulos rebajando sus compras de deuda en el mercado. Pero la presidenta del organismo, Christine Lagarde, se mantiene firme de momento en su decisión de no tocar los tipos este año.

Este mismo martes, durante un discurso en la ceremonia de sucesión del Bundesbank, ha reconocido que «el BCE se toma muy en serio» la subida de la inflación, indicando que «la gente puede confiar en que nuestro compromiso con la estabilidad de precios es inquebrantable». De hecho, desde el organismo mantienen el mensaje de que la inflación caerá este año y que estará por debajo de su objetivo del 2% en 2023 y 2024.