España y el sur de Europa piden reglas fiscales que aseguren la recuperación

La profundidad de la reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento para la era post-covid marca las dos primeras reuniones económicas de la UE

OLATZ HERNÁNDEZ Corresponsal en Bruselas

El primer debate de los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea (Ecofin) sirvió para constatar la división de los Estados miembro en torno a la reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Las reglas que limitan el déficit y la deuda públicos están suspendidos desde el inicio de la pandemia, pero la intención de Bruselas es volver a aplicarlo en 2023. Sin embargo, el pacto necesitará abordar cambios para hacer frente a la etapa post-pandemia y las diferencias entre los países radican en el calado de dichas reformas.

Lo cierto es que los países miembro abordarán la era post-Covid desde puntos de partida muy diferentes. «Tenemos hasta 100 puntos de diferencia entre la deuda pública de los Estados miembro», ilustró el ministro francés de Economía y Finanzas y presidente del Ecofin, Bruno Le Maire. Así las cosas, Alemania, Austria y los nórdicos apuestan por ajustes superficiales en el pacto, mientras que Francia, España y los países del sur piden reformas profundas que dejen espacio al crecimiento económico.

El vicepresidente de la Comisión Valdis Dombrovskis apuntó en una rueda de prensa informativa que «la recuperación está en marcha y creemos que se dan las condiciones para ir retirando gradualmente los apoyos fiscales». En este punto, España se alineó este martes con la decisión de Bruselas y la vicepresidenta primera Nadia Calviño insistió en la importancia de que los estímulos no se retiren «de forma abrupta».

«Inquietos» por la inflación

La propia Comisión Europea publicó el lunes un documento de reflexión en el que detallaba sus líneas de acción. Bruselas coloca entre los principales retos comunitarios la retirada «gradual» de las medidas de apoyo a las empresas para evitar una cascada de bancarrotas en el tejido empresarial.

El Ejecutivo comunitario tiene la vista puesta en potenciar un crecimiento consolidado para reducir la deuda pública, una máxima que comparte el ministro de Finanzas alemán, Christian Lindner. Las medidas, con todo, se seguirán debatiendo con los Estados miembro en los próximos meses.

La agenda comunitaria también establece como una prioridad impulsar las inversiones públicas y privadas y dirigirlas a sectores relacionados con la transformación digital y la transición verde. En ese sentido, Europa quiere extraer «lecciones» de una pandemia que ha impulsado el cambio en esa dirección.

Dombrovskis también señaló que existen elementos «inquietantes» que pueden prolongarse en el tiempo «más de lo previsto». Se expresaba así sobre el crecimiento de la inflación, desbocado por los altos precios de la energía, aunque la Comisión comparte la previsión del Banco Central Europeo y espera que estos «factores negativos se vayan aligerando en los próximos meses».

Reducir la deuda

Durante su comparecencia, el francés Le Maire quiso quitar hierro a las supuestas discrepancias con Berlín. En la reunión del Eurogrupo, Lindner defendió la necesidad de comenzar un proceso de consolidación presupuestaria, postura muy alejada de la de Francia. «No hay que plantear debates obsoletos como el de la diferencia de los países frugales -Países Bajos, Austria, Suecia y Dinamarca- con el resto de Estados de la UE, debe plantearse desde la necesidad de mantener unas arcas públicas europeas saludables», apuntó. Reconoció, además, la importancia de reducir la deuda pública «para evitar una nueva crisis en 5 o 10 años».

En la reactivación económica los Fondos Next Generation juegan un papel fundamental. El vicepresidente de la Comisión Europea incidió en que la UE está volcada en su aplicación y muchas de ellas ya se han concedido, como los 10.000 millones de euros que recibió España el pasado diciembre.