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El director general de Carmencita, Jesús Navarro Alberola, en las instalaciones de CANARIAS7 este jueves. Cober
Entrevista con Jesús Navarro Alberola, director general de Carmencita

«El éxito es un cúmulo de suerte, trabajo diario e inconformismo»

El empresario, junto con sus primos, integra la tercera generación al frente de la centenaria corporación, líder en el mercado de especias

Sara Toj

Las Palmas de Gran Canaria

Viernes, 14 de noviembre 2025, 07:00

En la retina de los canarios y canarias ha quedado grabada la imagen de los sobres de azafrán de Carmencita, empresa familiar con más de 100 años de historia que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos. Su director general y miembro de la tercera generación al frente, Jesús Navarro Alberola, da una charla hoy a los estudiantes de la ULPGC. Antes, en las instalaciones de CANARIAS7, repasa su trayectoria y reflexiona sobre los desafíos de mantener vivo el legado de sus abuelos.

Hace 90 años su abuelo llegó a las islas con una maleta llena de especias. ¿Cuál es ahora la relación con el archipiélago?

–Canarias va más allá del negocio, es algo del corazón. En aquella época, cuando tenías una marca y lograbas un territorio, esta se fortalecía. Mi abuelo vio una oportunidad en las islas, porque no había una marca definida de especias ni de azafrán, y se dedicó a venir aquí a introducir Carmencita. Tenemos, de toda la vida, a una persona en cada isla que se dedica a la distribución y que ha pasado de generación en generación.

Es parte de la tercera generación de Carmencita y ya está dentro la cuarta. ¿Cómo se logra ese nivel de supervivencia?

–Es un cúmulo de circunstancias, de suerte, de trabajo diario y, sobre todo, de inconformismo. Paco, Jesús y yo luchamos por renovar continuamente, pero también lanzamos gamas que fracasan una y dos veces y, a la tercera, a lo mejor ves una luz que te lleva al éxito. Es una lucha permanente, pero sigues vivo y creciendo.

Son primos y se dice que lo mejor es no trabajar con la familia...

–Nuestra relación es de mucho amor. Mi abuela Carmen era muy humilde, una mujer de familia, y nos reunía a todos en los cumpleaños y nos decía: «Quiéranse como hermanos». Eso nos unió de tal manera que cualquier fallo que comete uno, lo perdonamos enseguida, y cualquier éxito lo celebramos de manera muy humana.

La marca nació en Novelda, un pueblo de Alicante. ¿Cuál es la especia del éxito para expandirse a más de 70 países?

–Hemos tenido la suerte de que la gastronomía está de moda y ha avanzado hacia las especias porque son beneficiosas para la salud. El incremento del valor de consumo ronda el 25% por año, y a esa ola nos hemos sumado. España es líder mundial, con cuatro de los restaurantes más importantes del mundo, y nosotros colaboramos con los grandes chefs.

¿Qué mercado ve con más potencial en el mundo?

–Si queremos crecer tenemos que salir fuera sí o sí. La lógica del crecimiento, como marca hispana, es el mundo hispano: Sudamérica, México, Centroamérica, y también el de Estados Unidos. Sin embargo, nos ha sorprendido el asiático. Japón y Corea son grandes consumidores de azafrán, y te asombra ver en supermercados de Tokio un expositor de Carmencita. Vendemos mucho las especias para la paella, y últimamente estamos entrando en el mundo anglosajón de Estados Unidos a través de Walmart. Además, tenemos un importante reto en España, que es entrar en el mundo de la hostelería, un campo a ganar muy grande.

El empresario Jesús Navarro en las instalaciones de CANARIAS7 este jueves. Cober

Con la inflación, ¿cómo han logrado un equilibrio entre costes y precios sin perder la calidad?

–Las especias nacen en el ecuador del mundo, y la logística es muy complicada. Tienes que tener un stock muy grande de productos de todo el mundo, que encima son perecederos. Es muy complicado mantener un precio estable de cosecha también con el cambio climático, y lo llevamos con paciencia y experiencia para procurar que el precio sea estable por lo menos durante un año.

¿Qué planes tiene la empresa de cara al futuro próximo?

–Juan Roig, presidente de Mercadona, dijo que en 2050 no habrá cocinas, lo cual nos preocupa. La gente no tiene tiempo, compra platos preparados, pero creo que las cocinas no desaparecerán. Una madre quiere ofrecer a su hijo una comida hecha por ella. En este mundo intermedio donde no cocinas, pero lo haces tú, hemos realizado avances, como por ejemplo sacar especias para la freidora de aire.

Hablando de Mercadona, ustedes son sus proveedores. ¿Cómo se compite con uno mismo?

–Es difícil. Tenemos una relación personal desde los inicios. Cuando empezamos a trabajar con Mercadona ellos tenían ocho tiendas, ahora hay casi 2.000. Hemos seguido su evolución como algo nuestro. Lo bueno de trabajar con ellos es que nos da volumen, lo que, por ejemplo, nos ha permitido hacer la fábrica que inauguramos el año que viene. Será la más grande de Europa, con una inversión de más de 40 millones de euros.

¿Nunca se descansa cuando se tiene su propio negocio?

–Me hace gracia cuando alguien dice que el fin de semana desconecta. Cuando tienes una empresa tu vida forma parte de ella, es una prolongación de tu propia vida, es una devoción. No hay descanso, y a veces me pregunto si la mente para en algún momento. Es mejor pensar en lo que te gusta y no en maldades.

Está en la isla para dar una charla en la ULPGC. En un mundo donde todos quieren ser funcionarios, ¿les motivará a emprender?

–Confío mucho en la juventud. No me gusta dar consejos, pero me da satisfacción poder sembrar el origen para que un joven se atreva a emprender. La obsesión de mi abuelo siempre fue trabajar para él mismo, tener su propia empresa. Esas ganas crean riqueza en el país y así se avanza. La iniciativa privada busca, aparentemente, la riqueza individual egoísta, pero esta depende de la propia sociedad. Si a la sociedad le va mal, a ti te va mal.

«El 96% de las terceras generaciones cierran, y los padres cometemos errores»

¿El empresario se nace o se hace?

–Se hace. El 96% de las terceras generaciones cierran, y ese empresario ha nacido ahí. Los padres o madres tendemos a querer que el hijo sea como tú, y eso es un error. Yo luché mucho contra mi padre, y con mi hijo cometí el mismo error. Por eso, aunque el empresario sea de tercera generación, sino tiene el espíritu emprendedor fracasa. Todo el mundo quiere ser funcionario, no tener problemas, pero hay una línea de gente que se tira, y ese es el empresario que se hace.

¿Cómo valora el momento político actual?

–Soy un bicho raro, un empresario socialista. Cuando murió Franco yo tenía 16 años y tenía dos opciones: ser de extrema derecha o ser socialista. Me he llevado muchas decepciones en política porque ahora los políticos son profesionales, no han hecho otra cosa que ser políticos. Esto es malo, porque no tienen esa experiencia de vida, de arriesgarse. El nivel deja mucho que desear.

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