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La presidenta de la AECP, María de la Salud Gil, en la sede de la asociación. ARCADIO SUÁREZ
La construcción encara el futuro con preocupación y demanda más apoyo público

La construcción encara el futuro con preocupación y demanda más apoyo público

El sector se queja de la «inoperancia» de la admimistració publica y la lentitud para sacar licencias y tramitar fondos europeos y presupuestarios

Silvia Fernández

Las Palmas de Gran Canaria

Viernes, 17 de mayo 2024

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El sector de la construcción de Canarias trata de sobrevivir en un entorno completamente hostil y en el que el apoyo por parte de las administraciones públicas deja mucho que desear. Los retrasos a la hora de conceder licencias, la atonía e incluso caída de la inversión en la obra pública, la asfixia y castigo que sufre una de sus patas: la industria de áridos y la lentitud a la hora de tramitar los fondos, entre otras razones, se han convertido en un calvario para un sector que «está preocupado» por la situación actual, como reconoce la presidenta de la Asociación de Empresarios de la Construcción y Promotores de Las Palmas (AECP), María de la Salud Gil. «No hay inversión. Notamos un cambio en el modelo de negocio como consecuencia de la escasa inversión de que no se ejecuten los fondos, no solo los europeos sino también los presupuestarios», manifiesta Salud Gil, que denuncia la «inoperancia» de las administraciones. «Ha empeorado mucho la gestión en el ámbito público y no sabemos hasta dónde va a llegar», manifiesta.

Según señala Salud Gil, hay una «percepción de peligro» en el modelo de negocio que está llevando a los constructores a buscar alternativas.

La mala evolución ha supuesto que en los últimos años el peso del sector en el producto interior bruto (PIB) de Canarias se haya recortado casi a la mitad. Frente al casi 10% que representaba en 2007 hoy supone el 4,7%, por debajo incluso del 5,3% de 2022.

Salud Gil explica que las empresas han sufrido una transformación en los últimos años y han avanzado de forma decidida hacia la innovación y la sosteni bilidad pero la administración pública no lo ha hecho en el mismo sentido. «No se atiende al sector como se merece. Estamos haciendo un esfuerzo por innovar, por modernizarnos pero contamos con poco apoyo», indica.

LOS DATOS

6.000 Empresas operan actualmente en el sector de la construcción. La cifra se mantiene estable

59.000 Trabajadores suma el sector. Su problema es el elevado absentismo, de un 10%

4,7% Es el peso que ocupa hoy el sector en el PIB de Canarias. En 2007 llegó a ser del 10%

En opinión de Salud Gil, la imagen del sector de la construcción ha mejorado en los últimos años y no suscita ya «rechazo social». «Formamos parte de un entramado que contribuye al bienestar de los ciudadanos y hemos asumido un compromiso», dice la presidenta de los constructores, que indica que «falta» el empujón del sector público.

En este sentido, apunta a que la industria de los áridos, que es una de las patas fundamentalmentes sobre las que pivota el sector de la construcción, está siendo castigada por la admimistración pública.

Como explica, además de ser una materia prima clave para la construcción de viviendas e infraestructuras, los áridos tienen otras muchas aplicaciones que no se pueden obviar. «La extracción de áridos está siendo exterminada. No se está atendiendo a una industria estratégica para Canarias. Todo lo contrario, las empresas extractivas están sufriendo una persecución por parte de algunos ayuntamientos», indica Salud Gil, que achaca esta situación a una idea equivocada de que la industria extractiva «no puede ser sostenible medioambientalmente cuando es todo lo contrario». En este punto, demanda protección institucional para esta pata clave del sector.

En sus palabras, las administraciones deben apostar por estas empresas y dejarlas innovar para poder ser sostenibles. «No se entiende que en lugar de fomentar esta industria y crear un núcleo industrial fuerte para no tener que depender del exterior se la castigue», manifiesta.

Salud Gil ilustra con varios datos la situación en la que se encuentra el sector: La inversión en obra pública ha caído en 30% en el primer trimestre de est año, con un resultado de 200 millones de euros en obra pública. De estos, 112 millones han sido aportados por los ayuntamientos. A esto hay que sumar las casi 500 obras que se han quedado desiertas en Canarias, con un total de 244 millones de euros y una asignación a Tragsa de 620 obras por 555 millones. «Frente a todo esto las administraciones se niegan a revisar precios», lamenta.

La gran esperanza para el sector de la construcción de Canarias es el decreto ley de medidas urgentes en vivienda y con el que se pretende atajar la emergencia habitacional. «Tenemos muchas expectativas en ese decreto y la política de vivienda porque puede ser una vía de dinamización del sector. Además de dotar de vivienda a los canarios, puede suponer un revulsivo para el sector en actividad y empleo», indica Salud Gil, que reconoce que, al tiempo, existe incertidumbre sobre cómo y cuándo se podrá en marcha. «Tenemos que ponernos mano a la obra y aunque estamos trabajando con los ayuntamientos no vemos mucho movimiento. O nos ponemos todos juntos: empresas, ayuntamientos, cabildos y gobierno o esto no sale», indica.

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