«Cambiar la reforma laboral beneficiaría sobre todo a Canarias»

17/09/2018

El secretario general de CC OO visitó esta semana Gran Canaria para participar en el homenaje que el sindicato de Canarias brindó a los luchadores antifranquistas que vivieron la revuelta de Sardina del Norte hace cincuenta años. Con este motivo dio una entrevista a CANARIAS7 en la que hizo un repaso de los temas económicos y políticos de actualidad. Aboga por modificar aspectos clave de la reforma laboral.

Las Palmas de Gran Canaria

— Plantea usted modificar la reforma laboral, ¿en qué aspectos cree que hay que incidir? Porque hay expertos que defienden que la reforma ha servido para crear empleo.

— Yo no comparto que el empleo generado en España sea consecuencia de la reforma laboral. En España se destruye mucho empleo en los períodos de crisis y se crea mucho con la recuperación y esto lo determina la actividad económica y no la legislación laboral. Basta mirar las comunidades autónomas, algunas han triplicado la tasa de paro con la crisis y todas tienen la misma legislación laboral. Otros serán los motivos. La reforma laboral ha servido para empeorar la calidad del empleo, la garantía de derechos y los salarios. Y como creo que esa reforma se pensó para la devaluación salarial y España no necesita ahora devaluar salarios, hay que modificar o derogar aspectos esenciales de esa reforma para recuperar salarios y derechos.

— ¿No aportó nada positivo?

— No. Antes de la reforma de 2012 hubo muchas más personas que fueron a expedientes de reducción de jornada o de suspensión de contratos de las que fueron al paro y se evitaron así muchos miles de despidos. Pero eso fue antes de la reforma laboral. Luego se abarató se despido y cuando algo se abarata se utiliza mal. Un ejemplo de lo que ha hecho la reforma laboral son las kellys. Rajoy se reunió con ellas solo para la foto porque no resolvió nada. El convenio de empresa no puede bajar las condiciones del convenio sectorial. Es un modelo perverso que permite la reforma laboral.

— Canarias es una de las regiones con empleo más precario y con peores salarios ¿Puede cambiar esta situación sin necesidad de cambiar su modelo productivo?

— Hay que romper una causa efecto que se establece, que los sectores vinculados a la hostelería y el turismo sean precarios. No comparto esto. Se les puede dar más valor añadido porque competir por la parte baja del precio no es positivo. En economías como Canarias las modificaciones de la reforma laboral le beneficiarían mucho, más que a otras. Por ejemplo, el salario de 14.000 euros ayudaría mucho.

— El propio Gobierno considera necesario subir los salarios porque el nivel de ahora no ayuda ni a animar el consumo ni a la cohesión social. Cerraron un buen acuerdo estatal con la patronal pero a nivel individual las empresas no están por la labor, ¿volverán los sindicatos a la calle para reclamar ese alza salarial?

— Hemos sacado un buen acuerdo de negociación colectiva en el ámbito estatal que mandata a los negociadores a pactar salarios entre un 2% y un 3% y subir los salarios mínimos de convenio a los 14.000 euros. Algo se está avanzando. Los convenios colectivos pactados la media salarial es del 2% y hay varios por encima del 2,5%. No es suficiente pero vamos incrementando poco a poco. Ahora bien, si hay actitud de bloqueo por la patronal a la medida de los 14.000 euros vamos a instar al Gobierno a que modifique el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en un ritmo distinto al pactado, de manera que vayamos más allá de los 850 euros pactados para el 2020 y lo acerquemos hasta los 1.000 euros en 14 pagas.

— Pero la realidad de lo que se pacta a nivel nacional tiene poco que ver con la que sucede dentro de cada empresa.

— Sí, la realidad es muy heterogénea pero sucede dentro de las patronales. El acuerdo suscrito por la CEOE y Cepyme con nosotros, del 2% y 3% y los 14.000 euros está siendo cuestionado por no pocas organizaciones empresariales del ámbito territorial, provincial y sectorial. Por eso decimos que si las patronales no cumple ese acuerdo iremos al Gobierno para que modifique el SMI porque nos vamos a sentir desvinculados del acuerdo del año pasado.

— Los pensionistas se han relajado tras el alza pactado entre PSOE y PNV. ¿Está zanjado el debate?

— El debate de las pensiones no ha acabado. Hay acuerdo para subirlas un 1,6%, que es netamente insuficiente y lo que hay que garantizar es el poder de compra de las pensiones, con el IPC y si este año hay un desvío de la inflación por encima del 1,6% se compense con una paga. Además hay que abordar una reforma en profundidad que conlleve una derogación de la reforma de 2013 para eliminar el factor de sontenibilidad. No puede haber una relación directa entre el aumento de la esperanza de vida y disminución de la pensión.

— Subir pensiones implica mayor gasto y por tanto, necesidad de aumentar ingresos. ¿Cuál es la vía subir los impuestos como maneja el Gobierno de Pedro Sánchez?

— En España, se diga lo que se diga, se está a siete puntos de PIB por debajo de la media de Europa en presión fiscal, y hay medidas poco revolucionarias pero que solucionarían mucho como destopar las bases mínimas de cotización, que los gastos que se imputan al funcionamiento de la Seguridad Social se paguen desde los Presupuestos Generales del Estado o que las bonificaciones y reducciones de cotización, que son políticas de empleo, se paguen desde las políticas de empleo y no de la caja de las pensiones.

— Aunque el Gobierno de Pedro Sánchez no ha tomado aún muchas medidas, en sus 100 días sí ha dejado ver cuál es el rumbo que va a tomar. ¿Va por el buen camino?

— Es un Gobierno que hasta ahora solo ha hecho declaraciones de intenciones. Creo que es el momento de que esas intenciones se concreten en medidas. Es todo muy simbólico pero, hacer en el terreno socioeconómico, no ha hecho gran cosa. No se puede demorar mucho más. Está claro que va a tener complicado formar una mayoría parlamentaria pero creemos que hay materias donde puede concitar mayoría como en la reforma laboral, en reforma de pensiones y en tema fiscal.

— En cualquier caso, imagino que ustedes se sientan más cómodos con este gobierno que con el anterior.

— Teóricamente sí. A nivel declarativo sí pero de momento hemos vivido una etapa de marcar lo que van a hacer pero hay que concretar ya para que nadie piense que solo van a apuntar cosas y no ejecutar. Hay que hacer ya camino porque si no podemos ir a un escenario de política ficción.

— Me da apuro preguntarle si tiene un máster con lo revolucionado que está el tema en la política nacional. ¿Se está tratando de desviar la atención sobre otros temas?

— Son episodios lamentables. Cualquier persona que ha obtenido un titulo por un trato de privilegio está limitada para la actividad política. Eso es una cosa. Ha habido dimisiones y hay quien hace que esto no va con él, como Pablo Casado, pero más allá de estos casos puntuales no me parece de recibo esta especie de neoluteranismo en la que todo el mundo empieza a mirar el curriculum de todo el mundo y a sembrar sombras de duda. En este fuego cruzado se daña la imagen de las universidades y de las personas que han trabajado, muchas veces con dificultades económicas, para obtener títulos y que somos la inmensa mayoría. Esta especie de esparcimiento de la mierda afecta a muchas personas que han luchado para tener una formación. En cuanto a la tesis de Pedro Sánchez me parece surrealista. Si Berlanga levantara la cabeza la volvería a bajar.

— Cataluña es un problema que puede llegar a ser grave. ¿Ve alguna posibilidad de entendimiento?

— El tema catalán está muy complicado. El independentismo parece monolítico pero no es así. Hay quien es consciente de que el independentismo ha llegado a su fin y que no comparte la estrategia de Puigdemont, consistente en dar pedaladas a una bicicleta solo para que siga rodando y no se caiga aunque sabe que la bicicleta no llega a ningún sitio. En este escenario no ayuda, sin embargo, la prisión preventiva de la dirección de Esquerra Republicana. ¿Qué habría que hacer? Pues intentar que esa vía más pragmática del independentismo pueda encauzar su cambio de estrategia, que el Gobierno le facilite esa vía y que se deje de utilizar este tema desde otros partidos como Ciudadanos, que tiene en el tema catalán su respiración asistida después de haberse quedado desfigurado en el mapa político español. Al PP le pediría que ejerza una oposición responsable y facilite este escenario.

— Hay ya signos evidentes de desaceleración en la economía española. ¿Debemos preocuparnos?

— Nos preocupa. Hace un año veníamos advirtiendo que los vientos de cola iban a cambiar la orientación y que la economía española no se había transformado lo suficiente. Para nosotros es fundamental ante la parálisis de los vientos de cola que juegue un papel tractor de la economía la distribución de la riqueza.

— ¿Dan por superada la crisis de los sindicatos?

— Nosotros debemos ganar legitimidad y esto se consigue estando muy cerca de la gente, haciendo que tanto la negociación colectiva como el diálogo social sirva para algo y los trabajadores sientan sus consecuencias. Desde hace meses aumentamos la afiliación y la representación.

— ¿Cómo valora la candidatura de Antonio Garamendi para presidir la CEOE?

— Da igual el nombre. Es más importante la situación como pasó con el anterior Gobierno, que le dio todo. Era más bien un lobby que un agente social. Depende también del empresariado que se liga a las organizaciones empresariales. Deben ser empresas que se dedican a exportar o innovar y no que aspiran a licitaciones públicas. El compadreo. Este juego de intereses me interesa más que quien sea la persona.