El temporal de viento y la calima remata los cultivos canarios

27/02/2020

El campo sufre en menos de un mes dos embestidas de la naturaleza que provocan daños graves. El mal tiempo afecta a 8.000 parcelas de plataneras. El fuerte aire derriba un invernadero en La Aldea.

J. M. P. / Las Palmas de Gran Canaria

La calima y el viento del pasado fin de semana han vuelto para rematar a los cultivos del archipiélago, apenas tres semanas después de que otro temporal dejara importantes pérdidas al sector. Los agricultores advierten de daños «muy graves» en los cultivos de plátanos, tomates, papas y aguacates de la islas.

En cuanto a las plantaciones de plataneras, las más perjudicadas han sido las de Tenerife, La Palma, La Gomera, Gran Canaria y, en menor medida, El Hierro. Unas 8.000 parcelas fueron castigadas por el temporal según los primeros cálculos de la asociación Asprocan.

Las plantaciones de Puerto de la Cruz, concreta, son las más dañadas. En esta zona del norte de Tenerife se calcula que algunas superficies tienen el 80% de la planta caída y, la que queda en pie, gravemente perjudicadas. Los municipios de Guía de Isora y Adeje también se han visto afectados por este temporal. En esta zona, al tener recolectada alrededor del 90% de la fruta de esta temporada, se prevé que el daño se note más en la próxima temporada, con mermas importantes de kilos.

En La Palma, la vertiente oeste se ha visto gravemente dañada, con focos de mayor intensidad en Tijarafe, Los Llanos y Las Breñas, donde abundan las plantas tumbadas y una gran defoliación. Guía y Gáldar, en Gran Canaria, y Valle Gran Rey, en La Gomera han sido otras áreas en las que el temporal ha dañado gravemente a las plantaciones plataneras. En El Hierro, los mayores problemas se han localizado en Frontera.

En cuanto al tomate, el viento y la arena han «lijado y quemado» las plantas, que están ahora en su última floración, lo que provocará «una pérdida importante de la producción». Los mayores daños los han sufrido los invernaderos en Guía de Isora (Tenerife), pero también en La Aldea, el último gran bastión del tomate canario de exportación. En este último municipio grancanario, el viento derribó una estructura que cubría 6.000 metros cuadrados de cultivo, según explica Fedex.

En general, «la mezcla de polvo y viento ha aflojado el tomate», lo que hace menos atractiva la fruta y rebaja su categoría». Además, las inclemencias están «incrementando plagas como las arañas microscópicas y la tuta absoluta, que deja el tomate picado, con lo que pierde valor».