El taller de megayates sustituirá los viejos tanques de Sertego en La Luz

08/11/2019

Los promotores, el grupo Rodritol, confía en conseguir pronto licencia después de el Ayuntamiento ha levantado la suspensión al proyecto. El centro se construirá en dos fases.

Los promotores del taller de megayates que en 2017 ganaron el concurso convocado por la Autoridad Portuaria de Las Palmas, los hermanos Juan Carlos y Octavio Rodríguez (grupo Rodritol), confían en que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria otorgue con celeridad la licencia urbanística que permitirá iniciar las obras de esta nueva instalación, que será un revulsivo para el puerto.

Después de que el consistorio haya levantado la suspensión al proyecto solo queda tramitar la licencia para que se inicien unas obras que se desarrollarán en dos fases y en un plazo estimado de cinco años. En un primer momento se construirá el foso, la explanada y se adquirirá la maquinaría para empezar a trabajar en un espacio de 24.000 metros cuadrados. En un segundo momento y una vez se tiren las viejos depósitos de Sertego (que recogen los residuos líquidos de los barcos y cuyas nuevas instalaciones están ya en marcha), se procederá a la construcción de tres naves: la mayor tendrá 24 metros y las otras dos, 8 y 4 metros.

El taller se ubicará en una parcela de 24.000 metros fuera del istmo y del área del proyecto puerto-ciudad

En cualquier caso, ninguna de las naves tendrá una superficie superior a los 26 metros que tenían la fábrica de hielo, los frigoríficos y el silo de cemento que existía en esta parcela y que fueron derruidas por el Puerto una vez que caducaron las concesiones para destinarlo a otro uso portuario. «Se eligió que fuera para un taller de yates por la necesidad de dar este servicio en el puerto de Las Palmas pero se podría haber optado por cualquier tipo de actividad industrial portuaria ya que este suelo ni es itsmo ni está dentro del proyecto puerto-ciudad», indica el director comercial de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, Juan Francisco Martín, quien asegura que el impacto visual de lo que había en esa parcela antes «era mucho mayor» de lo que será el taller de yates.

Según explica, el itsmo y la zona puerto-ciudad acaba en la Calle Tenerife y no incluye la parcela del taller, que forma parte del «sistema general portuario» y que, según la normativa, permite esta instalación. «Todas las declaraciones que se han vertido en las últimas semanas, tratando de confundir sobre la ubicación del taller, las han hecho personas que no conocen un planeamiento elaborado en colaboración con el Ayuntamiento y que arranca en 2007», indica Martín, quien critica la «neblina de inseguridad jurídica» que se está arrojando sobre la actividad portuaria al poner en duda la legalidad del proyecto y su ubicación.

El director comercial del Puerto recuerda que, de igual modo que el planeamiento arrancó en 2007 con colaboración con el Ayuntamiento, en 2014 se decidió con el consistorio que el uso de esa parcela fuera para un centro de servicios náutico. «Por primera vez en la historia se creó una comisión junto al Ayuntamiento para fijar las reglas del concurso del taller de yates. Esa comisión estableció un estudio de incidencia medioambiental, el aspecto cromático y la volumetría para que no tuviera impacto visual... Es tal su intervención que en la planificación se decidió que la edificación fuera al lado contrario de la pasarela y de color blanco, similar al acuario», indica. Según explica, el proyecto de Rodritol que resultó ganador en el concurso cumplió todos los requisitos y así todo, posteriormente fue sometido a tres modificaciones para que el resultado final «encajara perfectamente» en la zona. Así los edificios no se ubicarán horizontalmente sino de forma vertical, al lado de las naves de Sertego. «Rodritol ganó el concurso porque entre otras cosas propuso un tamaño de las naves un 30% inferior a lo que fijaban las bases del concurso», explica Martín.

Indica que el taller de yates se ha ubicado en esta parcela para estar rodeado de actividades limpias, como el acuario. «Esta actividad no es compatible junto a un astillero porque podría dañar a los yates», indica. Según apunta, la propia autovía perjudica y obligará a cubrir a los yates por el «polvo de hollín» que desprende. «Salud Pública emitió un informe sin conocer el proyecto y omitió que el 84% de los vientos van de la autovía al puerto y solo un 16% es variable», indicó.

Datos

13 Millones, es la inversión que destinará el grupo Rodritol a la construcción del centro náutico de servicios de atención a embarcaciones deportivas de gran porte. El proyecto se acometerá en dos fases y en un plazo de cinco años.

5 Años para el proyecto. La primera fase se ejecutará en cuanto se obtenga la licencia municipal y la segunda comenzará cuando se tiren los depósitos de Sertego. Se traslada a otra instalación ya en construcción.

1,3 Millones de euros es la facturación prevista por el grupo Rodritol en el primer año de actividad. El mercado potencial de yates de este centro náutico es alto. Cada año pasan por Canarias 620 yates.

200 Empleos generará el taller de megayates entre directos e indirectos. El centro náutico de servicios de Rodritol en La Luz contará con una escuela-taller en la que se formará a jóvenes en las técnicas de reparación de este tipo de embarcaciones, lo que les abrirá muchas puertas.

620 súperyates cruzan cada año por Canarias

El taller de yates del grupo Rodritol -empresa con más de 50 años de historia en el puerto de Las Palmas- nace de la experiencia desarrollada en el pequeño centro de reparación que tiene en el muelle deportivo: Rolnautic Varadero, frente al edificio Torre Las Palmas. Este taller, de 4.000 metros cuadrados, ejecuta cada año en torno a 550 operaciones y registra una ocupación media del 93%, con una demanda al alza por las distintas regatas que pasan por la ciudad de Las Palmas en sus rutas trasatlánticas, como la ARC o la Mini Transat, y la creciente actividad de embarcaciones deportivas.

Sin embargo, las dimensiones de este centro impiden poder atender a los yates que tienen un peso superior a las 70 toneladas, que es el máximo tonelaje al que pueden prestar servicio con la grúa (travelift) que tienen en Rolnautic Varadero. El año pasado dejaron de atenderse 27 catamaranes -algunos destinados al uso turístico en el sur de la isla- por falta de capacidad.

Estas embarcaciones deportivas crecen anualmente y se ven obligadas a ir a los talleres especializados de Palma de Mallorca o Barcelona para su puesto a punto aunque geográficamente Las Palmas sea su mejor opción. Actualmente, el mercado de súperyates (a partir de 30 metros) está conformado por 5.432 embarcaciones y se prevé que en 2020 se alcance las 6.027 unidades, según los datos de la organización Boat International.

La falta de instalaciones en La Luz para atender a estos superyates provoca que el 75% de la flota mundial tenga su base en puertos del mediterráneo a pesar de que un 15%, esto es, en torno a 620 embarcaciones pasan cada año por Canarias. Actualmente, La Luz recibe únicamente 60 superyates al año para cargar combustible. Las cifras, según indica Juan Carlos Rodríguez, gerente de Rolnautic Varadero y promotor del nuevo taller en El Refugio junto a su hermano Octavio, evidencian el potencial de esta actividad.

«El centro náutico de servicios a embarcaciones deportivas será el despertar de una industria creciente. Generará actividad y empleo y nuevos nichos de mercado en La Luz», indica Juan Carlos Rodríguez, también gerente de Rolnautic Varadero y que recuerda que el proyecto contempla la puesta en marcha de una escuela taller para formar a jóvenes canarios en el servicio a yates.

Garantía ambiental

La maquinaría que se instalará en el nuevo taller de El Refugio es 4.0, completamente digitalizada, con dos travelift «inteligentes» de 100 y 820 toneladas y capaces de sacar un barco de hasta 60 metros del agua de forma rápida y eficiente.

Las reparaciones se harán al aire libre, encapsuladas o en la nave cuando los trabajos puedan emitir algún tipo de emisión, tal y como se hace ya en el Varadero o en otros talleres que se ubican en la península, como Palma de Mallorca. En Arrecife, en el taller de Calero Marinas, toda la actividad se realiza al aire libre y en su apertura no se exigió ningún trámite ambiental porque la ley no lo exige. «Se ha dicho que esta actividad es contaminante y nada más lejos de la realidad. Nosotros no utilizamos granalla (acero abrasivo) como los astilleros, algo que sí requeríria informe de Sanidad Pública, ni disolventes ni las mismas pinturas», advierte Juan Carlos Rodríguez. Según apunta, de 2016 a 2019 el Varadero utilizó 35,4 litros al año de disolvente cuando la cantidad fijada para exigir autorización ambiental son 200 toneladas al año. «Nuestro uso de esta sustancia es muy reducido», aclara.

El nuevo taller se sometará a las auditorías de la ISO 9001, la OSHA 18001 y la ISO 14001. Ésta última garantizará el cumplimiento de la normativa ambiental. El nuevo taller contará con sistemas de medición de la calidad del aire y decantadores y separadores de hidrocarburos para depurar las aguas y no verter nada al mar. Además, la parcela tendrá inclinación negativa para que, en caso de lluvia, los restos no vayan al mar.