El cierre más turbulento de la historia

Marrero cree que entre el viernes y domingo próximo ya no quedarán turistas en sus complejos y tampoco en el resto de los establecimientos del Sur.

GABRIEL SUÁREZ / MASPALOMAS

El empresario extrahotelero Victoriano Marrero, que lleva toda la vida gestionando establecimientos turísticos en el Sur, tiene que echar el cierre a sus seis complejos (Amapola, Sol, Maypa, Foresta,Veroles y Tindaya) situados en Maspalomas, una decisión que, aunque obligada dentro de las medidas para prevenir el contagio del coronavirus (Covid-19), le resulta muy difícil de digerir. «Es la primera vez en la historia del Sur que ocurre una hecho de estas características, tan turbulento y preocupante», indicó.

Con unas 120 plazas de alojamiento y unos 18 trabajadores, entre fijos y eventuales, la empresa de Marrero , como la mayoría del sector, se encuentra pendiente de las ayudas y bonificaciones que establezca el Gobierno central para superar lo que todos califican como un duro revés para la actividad. «Algunos trabajadores se han ofrecido a coger vacaciones, pero no puedo obligarlos porque las vacaciones son programadas, así que iremos al Expediente de regulación temporal de empleo (ERTE).

Marrero cree que entre el viernes y domingo próximo ya no quedarán turistas en sus complejos y tampoco en el resto de los establecimientos del Sur. Previo a ello tiene claro que bajará las persianas del pequeño supermercado, vaciará las piscinas y cancelará los contratos de alquileres con los propietarios de los apartamentos. « Si no hay ingresos no se pueden pagar los alquileres», reflexiona, para a continuación y con un movimiento nervioso de manos señalar que «esto de tener que cerrar así de esta manera es un experiencia que nunca hemos tenido; crisis hemos pasado muchas, pero esto, nunca», subraya.

Tiempo.A medida que los apartamentos se van quedando sin sus huéspedes, la incertidumbre y el temor se apodera de los trabajadores. Entre ellos se repiten gestos de preocupación. «Se tiene que cerrar, no hay otra salida», señalaba una camarera de piso cuyo puesto de trabajo en el sector de momento nadie puede asegurarlo con total certeza. «Es que no sabe si serán quince días, un mes o más el tiempo que tengan que permanecer cerrados», apuntan. De momento es hasta final de mes, pero la mayoría de los turoperadores de Alemania, Reino Unido y Escandinavia han cancelado operaciones hasta Semana Santa. Esa fecha se estima marcará el final de un cierre obligado que de momento, llena de oscuros nubarrones al sector.