Obituario

Don Antonio, el «español nacido en Canarias»

21/04/2019

Antonio Rodríguez Suárez, don Antonio para casi todo el mundo, era canario de pura de cepa. Y español a más no poder, como de hecho reflejaba en sus artículos, que terminaba siempre con la leyenda: «Español nacido en Canarias».

Pero quienes lo trataban se quedaban con la impresión de que tenía mucho de británico, de puro inglés: la flema, la elegancia en el vestir, el punto de socarronería y la pasión por leer la prensa -toda la prensa que caía en sus manos-. No en vano pasó treinta años de su vida en Londres, una vida que llegó a su fin el pasado viernes a los 90 años.

Su nombre queda para siempre unido al de su empresa, Rodrigonsa, como también al de su padre, Moisés Rodríguez, que fundó la compañía. Los hijos de Moisés Rodríguez (Antonio y José) cogieron el relevo paternal y contribuyeron a hacer de Rodrigonsa una empresa que pasó del negocio de exportación agrícola a la importación y a la transformación alimentaria.

Antonio Rodríguez era el prototipo de hombre emprendedor, defensor de los fueros canarios y amante de la cultura. Fue nombrado hijo predilecto de la capital grancanaria por loable empeño de Juan José Cardona cuando fue alcalde y este año fue distinguido con uno de los premios de la Fundación Puertos, galardón que, por desgracia, se queda sin recoger. En el mundo empresarial batalló por la defensa de los intereses de los importadores, tanto desde Adican como desde Cecapyme.

Su estancia en Londres fue, como la de otros jóvenes de su época, la punta de lanza canaria de la exportación hortofrutícola isleña. Fue el mismo patrón en otras familias dedicadas al negocio: los padres enviaban a la capital británica a uno de sus hijos para llevar allí el negocio, garantizando que tomates, plátanos y otros productos llegaban en tiempo y forma y se vendían con precios competitivos y rentables. Eran los canarios que se conocían el mercado de Covent Garden al dedillo, un recinto hoy convertido en coqueto centro comercial y visita casi obligada para quien vaya desde Canarias y quiera tener presente que la huella isleña fue importante -la otra visita es el Canary Wharf, el muelle donde llegaban los productos de las islas y hoy la nueva City de las transacciones internacionales-.

Ese conocimiento de las singularidades de las exportaciones y las importaciones llevaron a Antonio Rodríguez a ser un apasionado defensor del régimen de puertos francos. Nunca entendió el paso que dio Canarias al cambiar de modelo de integración en lo que entonces fue la Comunidad Económica Europea y hoy es la UE. Y a mantener viva la llama de esa reivindicación dedicó decenas de artículos en prensa, incluyendo cartas abiertas que lo mismo enviaba a Paulino Rivero y Fernando Clavijo como presidentes del Gobierno de Canarias que a Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez. A todos ellos les hablaba de una Canarias singular, que ancla sus especificidades en el reconocimiento del hecho insular y la ultraperiferia que deriva de los Reyes Católicos.

CANARIAS7 deja constancia expresa de su más sentido pésame y traslada las condolencias a familiares y amigos.

Descanse en paz.

Antonio Rodríguez Suárez

Salto a la península. En 2016 la empresa anunció su desembarco en la península con la distribución en 165 hipermercados de Carrefour de sus dos buques insignia, la mantequilla La Irlandesa y la mortadela Citterio. La empresa canaria facturó 14,5 millones de euros en 2016, con una plantilla cifrada entonces en 75 trabajadores. Tiene su sede en El Sebadal (Las Palmas de Gran Canaria).

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