La directora gerente del FMI, Cristalina Georgieva. / Efe

El FMI condena a España a un déficit superior al 4% hasta 2027

El organismo cuestiona las previsiones del Gobierno, que estima una rápida reducción al 3,9% el año que viene y hasta el 2,9% en 2025

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZ Madrid

El Gobierno prevé que el déficit de las administraciones públicas se reduzca considerablemente el próximo año. La economía crecerá un 2,1% según sus cálculos -que no comparten los organismos económicos, que estiman un avance de alrededor del 1%-1,5%-, lo que servirá para ir ajustando las cuentas. Pero el Fondo Monetario Internacional (FMI) cuestiona estos cálculos y prevé que la fuerte subida del gasto sobre todo por la partida destinada a pensiones (que ya el año que viene supondrá el 42% del gasto total de los Presupuestos Generales) mantenga el déficit público disparado al menos hasta 2027.

Las pensiones se actualizarán conforme al dato de inflación de este año (se estima que quede alrededor del 8,5%), lo que supondrá un aumento del gasto público del 11,4% hasta destinar 190.000 millones de euros a esta partida. Esto sumado a la ralentización del crecimiento económica prevista por el FMI, que estima un avance del PIB de solo el 1,2% el año que viene, supondrá un déficit en 2023 del 4,4%, medio punto por encima del que estima el Gobierno (3,9%) y en el que basa sus Presupuestos Generales.

Lo peor, que el Fondo considera que el déficit se enquistará los próximos años y no se irá reduciendo gradualmente como opina el Gobierno. Así, el organismo con sede en Washington calcula que el desfase en las cuentas sea del 4,2% en 2024 y del 4,1% en 2025. Es más, para 2026 y 2027 subirá un poco más hasta cerrar el periodo de estudio en el 4,3%, muy por encima de la previsión del Ejecutivo, que ya para 2025 prevé que el déficit haya caído al 2,9%. Son unos 32.000 millones de diferencia entre las cuentas del Gobierno y del FMI para los próximos tres años.

España estaría, por tanto, muy por encima del nivel de déficit de la eurozona, que en 2023 ya marcará un 3,3% y en 2027 el 2,5%, casi dos puntos por debajo de la tasa española.

Mejores noticias llegan por el lado de la deuda pública que, aunque en niveles altísimos, sí coinciden las previsiones entre este organismo y las del Gobierno, incluso espera una reducción de la deuda superior. Así, según el Fondo nuestro país terminará el año con un endeudamiento del 113,6% en relación al PIB, casi dos puntos por debajo de la prevista por el Gobierno.

El año que viene la deuda se reducirá al 112,1%, que seguirá su tendencia hasta el 110,2% en 2024, 109% en 2025, 109% en 2026 y 109,6% en 2027. Una senda muy similar a la prevista por el Ejecutivo en la presentación de sus cuentas. Por ello, la valoración que hizo el Ministerio de Asuntos Económicos tras conocer los datos se olvidó del déficit y se refirió a la «responsabilidad fiscal» del Gobierno al tener una senda de reducción de la deuda pública en línea con la del FMI, con una ratio que se situará cerca del 112% en 2023.

Sánchez: «España lo está haciendo muy bien»

El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, valoró en una conversación informal con los periodistas tras la recepción de los Reyes en el Palacio Real, que aunque «parece que vamos a un escenario de ralentización económica, España lo está haciendo muy bien». En su opinión, las políticas de protección de rentas están siendo «positivas» y confía en que los ciudadanos «lo reconocerán».

«Aunque el FMI habla de ralentización, España seguirá creciendo», indicó el presidente, que reconoció que habrá que seguir haciendo un gran esfuerzo por liderar una respuesta a la crisis energética: «La situación es muy grave, estamos a la espera», en referencia a lo que decida la Unión Europea en este ámbito.

Ayudas solo para los vulnerables

Por parte del Fondo, receta a los gobierno que apoyen a los hogares vulnerables en esta situación de tan alta inflación, pero que eviten medidas fiscales que aumenten la demanda porque eso iría en contra de la política monetaria.

«Los políticos deben proteger a las familias de bajos ingresos de grandes pérdidas de ingresos reales y asegurar su acceso a alimentos y energía. Pero también deben reducir las vulnerabilidades de grandes deudas públicas y, en respuesta a la elevada inflación, mantener una política fiscal ajustada para que no se cruce con la política monetaria», señaló el organismo en su informe.