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La deuda pública marca un nuevo récord de 1,487 billones en julio

Suma más de 11.500 millones de euros en solo un mes y complica el objetivo de consolidación del Gobierno

Clara Alba
CLARA ALBA Madrid

No hay techo. La deuda pública sigue escalando posiciones en términos absolutos y complica, y mucho, los objetivos de consolidación del Gobierno en un momento en el que, además, el ritmo de recuperación económica empieza a ralentizarse.

Según los datos adelantados del Banco de España, la deuda de las administraciones públicas medida según el Protocolo de Déficit Excesivo habría saltado desde los 1,475 billones de euros en junio hasta un nuevo récord de 1,487 billones de julio, con una tasa de crecimiento del 5% en términos interanuales.

El dato ha engordado en cerca de 11.600 millones de euros en solo un mes. Y si se hace la comparativa respecto a hace un año, la diferencia asciende a unos 70.800 millones de euros.

Las cifras son históricas. Pero podrían pintar todavía peor. Y es que la inflación se ha convertido en el gran aliado del Gobierno para cumplir con los objetivos de reducción de la ratio que, según el Programa de Estabilidad remitido a Bruselas, aspira a cerrar este año en el 115,2% del PIB, para ir descendiendo progresivamente hasta el 109,7% del PIB en 2025.

La clave está en el deflactor del PIB y su diferencia con el crecimiento real. Para entenderlo con un ejemplo: no es lo mismo producir 5.000 tomates más entre un trimestre otro, que lo que cuestan ahora esos tomates de más por la subida de pecios. Es decir, con el efecto de la inflación, el PIB nominal se 'infla' por la subida de precios, mejorando la ratio final de deuda sobre PIB.

De hecho, en el propio Programa de Estabilidad el Ejecutivo reconoce que «el crecimiento nominal será el factor determinante en la reducción de la deuda pública con una contribución media anual de 5 p.p. entre 2023 y 2025».

El aumento de la deuda en julio se debió principalmente al crecimiento del endeudamiento del Estado, que tuvo que asumir un esfuerzo extra de gasto debido al impacto de la crisis, así como el de las corporaciones locales. Concretamente, la deuda del Estado se situó en julio en 1,307 billones de euros, 12.929 millones más que en junio. Respecto a hace un año, la cifra repunta un 6,8%.

Por su parte, las comunidades autónomas redujeron su deuda en julio un 0,7% respecto al mes anterior, hasta los 314.321 millones de euros, pero la elevaron un 1% frente a julio de 2021.

Por último, la deuda de las administraciones de la Seguridad Social se mantuvo estable en el séptimo mes del año, hasta los 99.184 millones de euros, sólo un millón menos que en junio. Sin embargo, la cifra sigue un 8% por encima de la registrada hace justo un año, en parte por los préstamos concedidos por el Estado para financiar su déficit presupuestario.

Uno de los problemas de contar con una deuda tan abultada es que, en un entorno de tipos de interés al alza, las emisiones de deuda que, entre otras cosas, sirven para financiar el déficit público, han comenzado a encarecerse. Es decir, el Gobierno ya no se puede financiar tan barato como antes en el mercado.

Esta situación ya se ha reflejado en los intereses más elevados que se han pagado para las últimas emisiones a distintos plazos. Sin embargo, este mayor coste no indica una menor confianza de los inversores, con una demanda que siempre supera ampliamente la oferta.

El último ejemplo se produjo este mismo martes, con la emisión de un nuevo bono sindicado a 20 años por 5.000 millones de euros. La demanda ha superado los 40.000 millones de euros, con amplia presencia de inversores internacionales.