Delegación de Gobierno cierra los cementerios y hunde al sector de las flores

20/05/2020

Los establecimientos operan ya en su totalidad, incluidos los grandes viveros, pero las ventas son un 10% de lo que se produce. Las pérdidas superan los 10 millones. La Delegación prohibe ir a los cementerios y hunde su escaso negocio

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El sector de las flores atraviesa una difícil situación a cuenta del coronavirus. Con unas ventas diarias del 15% respecto a las que hacían antes de se decretara el estado de alarma pese al reinicio de las floristerías y grandes viveros y centros de jardinería, la apertura de los cementerios en a fase 1, desde el pasado lunes, era su gran esperanza después de haber perdido las ventas de grandes citas anuales como el Día del Padre, el Día de la Madre, la Semana Santa, el Día de las Cruces, las comuniones, las bodas...

Durante la semana pasada varios ayuntamientos habían abierto sus camposantos y permitían el acceso con medidas de control y aforo limitado, lo que animó el sector de las flores. Sin embargo, ayer la Delegación del Gobierno les sorprendió con una notificación por la que suspende el acceso a los cementerios. «Es un palo duro y no lo entendemos. Son espacios al aire libre y con cita previa o aforos limitados no tiene que haber problema. El cementerio era una pequeña luz para el sector que ahora se apaga», indica Antonio López, gerente de la Asociación de Cosecheros y Exportadores de Flores y Plantas de Canarias (Asocan), quien calcula que la falta de ventas en estos dos meses ha implicado tirar a la basura diez millones de flores. En euros las pérdidas ascienden a tres millones en flores y a siete millones en plantas ornamentales. En total, 10 millones de euros. «Un auténtico desastre», indica López, que ha solicitado una reunión urgente con el delegado del Gobierno, Anselmo Pestana, para intentar buscar una solución.

«No entendemos el argumento ni por qué se toma esta decisión cuando en ningún sitio hay prohibición expresa. O nos ayuda el Gobierno o morimos y no pedimos ayudas sino que nos dejen trabajar», apunta. López asegura que la apertura de las floristerías y los grandes centros de jardinería ha animado la demanda y «se notan las ganas» de comprar flores y plantas pero las ventas están muy por debajo de lo que se produce. «Seguimos tirando el 80% de las flores a la basura», lamenta.