Los Montes de Piedad conceden préstamos sobre las joyas previa tasación durante un año renovable. Una vez se abona, el propietario recupera la joya. / C7

La covid lleva a cientos de empresarios a recurrir al empeño de joyas y oro para afrontar los pagos

Los Montes de Piedad se descubren en el año de la pandemia como una alternativa para lograr financiación de forma rápida y ágil y sin perder el patrimonio

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

En tiempos de pandemia, de ingresos 'cero' en muchos negocios, sobre todo de la hostelería (bares y restaurantes) por las severas restricciones, y de pagos, a mucho empresario canario no le ha quedado más remedio que recurrir al empeño de joyas y oro para sacar un dinero 'extra' con el que poder afrontar el día a día.

Este es el nuevo perfil de clientes que en 2020 y a raíz de la covid acudieron a los Montes de Piedad de las islas con el fin de obtener un crédito inmediato a cambio de sus prendas previa tasación. Las joyas quedan en estas organizaciones como garantía y una vez, devuelto el crédito, vuelven a sus dueños. La financiación se concede a un año pero tras este tiempo cabe la posibilidad de renovación.

DETALLE

  • Montes de Piedad Estas organizaciones sin naturaleza lucrativa han registrado un alza de la actividad con la covid.

  • Nuevos clientes. En 2020 han detectado un nuevo perfil empresarios que quieren crédito para hacer frente a pagos.

  • Patrimonio Se trata de personas con un nivel alto y «buenas joyas» en las que invirtieron cuando las cosas iban bien.

  • Diferencia La venttaja de los Montes de Piedad es que el cliente no pierde su patrimonio y puede recuperar su joya.

Así lo indica la directora del Monte de Piedad de la Fundación La Caja de Canarias, Irene Suárez, quien apunta que en 2020 además de los clientes habituales han recurrido a estas organizaciones autónomos y empresarios «de nivel más alto» y sectores tocados por la pandemia y que necesitaban liquidez, en algunos casos, para poder pagar a los trabajadores. «De estos hemos tenido varios empresarios que tenían todo parado y necesitaban pagar a sus empleados. Algunos habían recibido ayudas y otros, no», indica Suárez.

Según explica, en la mayoría de los casos son personas que tiene «buenas joyas» porque, cuando las cosas les iban bien invirtieron en oro y prendas. «Ahora han visto en los Montes de Piedad una oportunidad de financiarse con su patrimonio cuando los bancos quizás no les daban el crédito», indica Suárez, quien destaca que la diferencia de los Montes de Piedad respecto a los negocios de 'compro oro' es, entre otras muchas cosas, que el cliente preserva su joya. De hecho, el 97% de las joyas que se empeñan en los Montes de Piedad -entidades con más de 300 años de historia- se recuperan. En el caso de aquellas que por cualquier motivo no se recuperan, los Montes de Piedad las sacan a subasta pública. El importe de la adjudicación se destina al pago de la deuda y cualquier beneficio a mayores se le entrega al propietario de las joyas.

La entrada a los Montes de Piedad de este nuevo perfil de cliente se tradujo el pasado año en un aumento de su actividad, tanto en Canarias como en el resto de territorios en los que el sector turístico tiene mayor peso.

En el caso del Monte de Piedad de la Fundación La Caja de Canarias, el pasado año concedió 2.705 nuevos préstamos sobre joyas por valor de 1,6 millones de euros. Además renovó 9.840 préstamos por un importe de casi seis millones de euro. Las cifras, similares a años anteriores se alcanzaron con un parón de la actividad de tres meses, coincidentes con el confinamiento.

A nivel nacional y según los datos facilitados por la Asociación Española de Montes de Piedad (Presea), se concedieron y renovaron más de 230.000 créditos por un montante global superior a 152 millones de euros, con un incremento interanual del 1%. Un incremento moderado que se produce en unas circunstancias inéditas ya que, por primera vez en su historia, la actividad de la mayor parte de los Montes de Piedad se paralizó durante casi tres meses debido a la pandemia. En una proyección a 12 meses estas cifras ascenderían a más de 300.000 operaciones concedidas y renovadas por importe superior a 200 millones de euros, con un incremento interanual del 34%.

Canarias cerró 2020 con un saldo vivo de 7,3 millones, un 6% más que un año antes debido al aumento del precio del oro el año pasado y que elevo el promedio de los créditos concedidos.