Estación de servicio en Burgos. / R. C.

Los combustibles, en récord, suben cinco céntimos tras un mes de bonificación

Resquemor del Ejecutivo, que analiza si las petroleras aprovechan la ayuda para elevar precios mientras el crudo está al mismo nivel que en abril

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

El siempre volátil y complejo mercado de los combustibles está siendo escrutado estos días como nunca lo habían hecho los conductores que se acercan a una estación de servicio a repostar; y también el propio Gobierno, que comienza a vislumbrar señales que no son de su agrado en los surtidores. Porque el precio de los combustibles ha superado ya sus propios récord, al situarse en referencias nunca vista antes en las gasolineras un mes después de la activación de la bonificación estatal que pretendía amortiguar la escalada del petróleo por la guerra en Ucrania.

Desde que entró en marcha el decreto anticrisis el pasado 1 de abril, el litro de gasolina y de diésel cuesta ahora unos cinco céntimos de euro más que entonces. La medida puesta en marcha por el Ejecutivo incluía un descuento estatal de 15 céntimos de euro por litro (y hasta 20 céntimos si era una estación de servicio pequeña o mediana, esto es, ajena a las grandes compañías), más cinco céntimos de euro que debía aportar cada petrolera. Con la evolución de los costes, estos cinco euros ya se han comido la propia bonificación.

En concreto, el litro de diésel ha subido más de un 2%, sobre todo debido al incremento de las últimas dos semanas de más de 10 céntimos por litro. La media de este combustible se encuentra ahora en los 1,91 euros, una referencia nunca antes vista. A principios de abril se encontraba en 1,86 euros. La gasolina, por su parte, se ha encarecido aún más, un 3,3% en el último mes, al pasar de los casi 1,83 euros a los 1,88 euros actuales.

Y mientras tanto, el barril de Brent, la primera referencia que se puede tener en cuenta para analizar los combustibles, ha tenido un comportamiento que le ha llevado de los aproximadamente 113 dólares en los que cotizaba a finales de marzo, hasta bajar después a los 98 dólares, y volver a repuntar en las últimas semanas hasta los 113 dólares, de nuevo. Es decir, hoy por hoy mantiene el mismo coste. La compañías del sector insisten en que sus precios no se fijan por el Brent, sino por las cotizaciones de gasolinas y gasóleos en los mercados internacionales, cuya evolución es distinta.

Hay que tener en cuenta que a finales de marzo el precio del crudo iba a la baja, y ahora se encuentra en tendencia alcista. Lo hace después del anuncio de la Comisión Europea de vetar las importaciones de petróleo ruso en los próximos meses, lo que ha tensionado de nuevo los costes. De hecho, los surtidores aún no habrían trasladado estas alzas del Brent.

Estos datos han encendido las primeras alarmas en el Gobierno. La vicepresidenta económica Nadia Calviño ya ha advertido a las empresas energéticas de que si están subiendo precios «absorbiendo» las ayudas, retirarán las medidas y no se prorrogarán más allá del 30 de junio. «Hay que analizar cuáles son las medidas más eficaces y si vemos que alguna hace que se mantengan los costes porque los operadores están subiendo precios y absorbiendo esas ayudas, la retiraremos», ha insistido.

Cambios a la vista

Por ahora, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) está estudiando el comportamiento de los precios de los combustibles, aunque aún no dispone de una conclusión al respecto. Cuando la tenga en sus manos, así como otros datos sobre el impacto de la medida de la bonificación, el Ejecutivo estudiará cómo será la prórroga de esta medida, que estaba en vigor hasta el 30 de junio. Existe la posibilidad de aplicarla en función de las rentas, así como otras opciones que se barajan en función de la evolución de los costes durante las próximas semanas, según fuentes del Ejecutivo.

Los precios de los carburantes son una de las razones por las que el IPC está disparado, pero Calviño confía en que el pico de inflación se haya tocado en marzo (9,8%) y empiece a bajar en la segunda parte del año. La previsión del Gobierno es que la inflación finalice el año en el 6%.