Factura de la luz. / ARCHIVO

Un cargo inesperado eleva la factura de la luz en plena crisis de precios

Los usuarios con tarifas libres a los que les vence su contrato libre están asumiendo el ajuste del tope ibérico, que llega a 20 céntimos por kwh

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

Por si no faltaban vericuetos en la factura de la luz, cada vez más hogares están recibiendo en sus recibos un nuevo concepto cuyo impacto no es baladí. Su importe es, en muchos casos, elevado. Y, para rizar aún más el rizo, su denominación no es la misma en cada compañía. El nuevo epígrafe que va extendiéndose en el conjunto de los recibos es la compensación que hay que pagar a las compañías gasistas por el tope al precio del gas que la Comisión Europea permitió a España en junio. En pocas palabras, se trata de ir abonando a las empresas que utilizan el gas para producir luz la diferencia entre el precio topado que permite Bruselas (entre 40 y 50 euros/Mwh) y el coste real de esa materia prima, que se encuentra en el entorno de los 200 euros/Mwh. Una especie de pago en diferido y repartido entre todos los consumidores con el que se compensa la limitación del coste de la luz del que 'disfrutan' con la excepción ibérica.

La puesta en marcha del tope ibérico permitió tener un precio de generación de la energía más barato que el del resto de Europa. En España y Portugal ha sido hasta tres veces inferior que el de países como Italia o Francia, o el doble que el de Alemania. Desde el 15 de junio, cuando se puso en marcha, el 'pool' español se ha situado en torno a 146 euros/Mwh, muy inferior a los 450 euros de los italianos, los 410 euros franceses o los 360 euros alemanes. Sin embargo, esa diferencia tiene truco. Porque a los 146 euros de España hay que sumar la compensación a pagar a las compañías gasistas a través de la factura de la luz.

El recibo

Al precio de la tarifa contratada por cada hogar se suma el ajuste, que ha alcanzado 0,2 euros/kwh

Un precio extra a la tarifa

En el Ministerio de Transición Ecológica aclaran que, a pesar de esta compensación, el resultado final del precio de la luz es más beneficioso para España con respecto al sistema anterior, cuando no se aplicaba el tope ibérico. Estiman un ahorro medio de 2.600 millones de euros a los consumidores eléctricos españoles, con una rebaja de 17 euros por factura al mes con respecto a lo que se habría pagado sin existir el mecanismo.

¿Y quién paga esa diferencia entre el precio real y el limitado? Todos los consumidores. Por afinar un poco más, lo van a ir abonando poco a poco los hogares a medida que transcurran los meses hasta el 31 de mayo de 2023. Los primeros que comenzaron a pagarlo fueron los 10 millones de usuarios que se encuentran en el mercado de tarifa regulada (la PVPC). Desde el mismo 15 de junio, a estos clientes sus compañías les añaden el coste extra de la compensación al gas en todos sus recibos. Estos usuarios ya han visto cómo se incluía en sus recibos este nuevo concepto: en el coste de la electricidad han pagado un importe inferior al que podrían haber abonado sin el tope ibérico (por ejemplo, 0,30 euros/kwh frente a otro que podía haber sido superior); pero a continuación se les incluye otro cargo (también en euros/kwh). Ese coste partió de unos 0,12 euros/kwh en junio, pero ha llegado a alcanzar los 0,20 euros/kwh en septiembre, cuando el gas se ha disparado.

Reparto entre 28 millones

Cada vez más usuarios con tarifa del mercado libre se encuentran con la sorpresa de que su compañía también les incorpora este nuevo cargo. Porque a medida que pasan los meses van culminando los contratos que estos hogares habían firmado con sus eléctricas, habitualmente con una duración de un año. Cuando llega el momento de renovar esa tarifa, o si el usuario decide irse a otra empresa en la que ha encontrado una oferta mejor, se le comenzará a aplicar también el ajuste al gas.

El objetivo es que a finales de mayo del próximo año los más de 28 millones de suministros de toda España estén pagando el desajuste en el coste al gas. La estimación de Transición Ecológica es que cuantos más consumidores se vayan incorporando a pagar la compensación, porque así les corresponda al vencer sus contratos, menor coste tendrá al ser asumida entre cada vez más hogares.

Su evolución dependerá no solo del número de usuarios que vayan sumándose, sino también de la cotización del gas natural en los mercados internacionales. Las perspectivas no son halagüeñas de cara a los próximos meses, por lo que el reparto del coste eléctrico seguirá siendo elevado al menos hasta el primer semestre del próximo año.

A la hora de elegir una nueva tarifa eléctrica siempre habrá que tener en cuenta que al precio que le ofrezcan (el euro por kwh que le cobren), hay que añadir el ajuste del gas, cuyo importe puede variar, aunque de media en los primeros meses de funcionamiento del tope ibérico se ha situado entre los 0,12 y los 0,20 euros por kwh consumido.

Solo uno de cada cuatro usuarios tiene tarifa regulada de gas

Este sábado se ha estrenado el mes de octubre con la prometida rebaja del IVA (Impuesto de Valor Añadido) del 21% al 5% en la factura del gas natural. Esta medida permitirá amortiguar el nuevo alza del precio del gas, que en realidad se ha incrementado de media un 10%. Aunque con el nuevo IVA reducido, la factura bajará un 7,2% frente a los datos de la última revisión, la del pasado mes de julio.

Los usuarios se beneficiarán de esta medida, aunque el incremento de la materia prima posiblemente se vuelva a comer una buena parte de la rebaja que suponga la reducción del IVA en cada recibo. De cara al invierno, cuando el uso de las calefacciones o el agua caliente es superior a la del resto del año, gran parte de los consumidores se preguntan cuál es la mejor tarifa posible.

En el mercado del gas, también hay dos variables: la tarifa regulada (denominada TUR) y las múltiples tarifas libres. La regulada se encuentra limitada en las subidas que debería incorporar desde noviembre del año pasado. En concreto, se topó la subida al 4,3%, frente a más del 130% que podría haber subido si se siguiera la estela del mercado gasista. La pasada primavera, el Ejecutivo decidió mantener el límite del 15% al incremento máximo del coste de la materia prima en la fórmula de cálculo de la TUR durante las revisiones del 1 de abril y del 1 de julio, con la intención de contener su incidencia en la factura final.

Si se compara esta tarifa con cualquiera de las del mercado libre, la regulada sigue siendo la más competitiva, algo que ya no siempre ocurre con la tarifa regulada de la luz (PVPC), con más altibajos.

Sin embargo, la mayor parte de los consumidores españoles optan por las tarifas del mercado libre gasista: un 80,1% se encontraba en el libre hasta marzo de 2022 frente a un 19,9% en el regulado, según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Es decir, de los casi 8 millones de usuarios de gas natural, unos 6,5 millones tienen una tarifa libre y 1,5 millones en la TUR.