La ministra Teresa Ribera durante su visita al gasoducto Euskadour de Irun, el pasado jueves. / fernando de la hera

Teresa Ribera | Ministra para la Transición Ecológica

«Buena parte del alza del gas es pura especulación y eso es intolerable»

Reconoce que «va a ser un invierno muy complicado en los países más expuestos a Rusia» y asume que «nosotros no somos inmunes»

JULIO DÍAZ DE ALDA San Sebastián

Teresa Ribera (Madrid, 1969), vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, firme defensora de los impuestos extraordinarios a las energéticas ante los llamados 'beneficios caídos del cielo', lanza varios y afilados recados a los pagadores de esos tributos, y desliza algunos de los próximos movimientos en la política de ayudas y contra la inflación del Gobierno.

–Somos la regasificadora de Europa. ¿Qué papel ha de jugar España en esta crisis energética?

–Tenemos una situación muy peculiar que, por necesidad, nos ha llevado a tener una disparidad de proveedores y a invertir en infraestructuras más que los demás. Eso nos da una fortaleza que no tiene nadie en la UE. Pero también hay un desajuste entre la capacidad construida y la dificultad para que eso sirva a nuestros socios. Europa necesita solidaridad a espuertas. En el gas, las renovables, que nos permitirán exportar electricidad, o en el hidrógeno, España tiene un papel clave.

Mercado

«En la anterior crisis descubrimos la poca transparencia del sistema financiero, hoy vemos algo parecido en la energía»

–Se ha reconocido usted «frustrada» ante una factura eléctrica que «no refleja» las medidas de ahorro del Gobierno. ¿Contempla obligar a detallarlo?

–Las asociaciones de consumidores están molestas por la manera en la que las comercializadoras muestran las facturas. Queremos mejorarlas. El sector ha querido trasladar que a usted le cuesta más por las medidas del Gobierno, sin detallar que usted se ahorra todo esto en impuestos y costes fijos y esto otro por el mecanismo ibérico. Sin nuestras medidas, el precio hubiera sido un 20% más caro. Es normal que la gente se lleve un disgusto al recibir facturas más caras, pero el gas se ha multiplicado por diez y nuestra factura ha crecido, pero no por diez.

–¿Liberar el efecto del gas en el precio de la electricidad en Europa es una quimera?

–Bueno, nos ha costado un año que se lo planteen. Desde junio de 2021 veníamos diciendo que si teníamos un problema con el precio del gas era una absurdez política consentir que eso nos contaminara el precio de la electricidad. Un año ha tardado Europa en reaccionar. Ahora se abre un interesante debate de fondo.

–El presidente francés afirma que se acabó «la era de la abundancia» y usted, que vienen «tiempos complicados»...

–Va a ser un invierno muy complicado en los países más expuestos a Rusia. Por eso es importante activar medidas de solidaridad. Nosotros, por bien que estemos, no somos inmunes. Que a Finlandia o Alemania les vaya mal nos termina afectando. Aquí no hay un problema de racionamiento ni de cortes. No nos interesa un invierno frío, pero... Es un problema de precio, serio y que afecta a las familias y las empresas.  

Hay que entender de qué hablamos y no ser frívolos. El objetivo es que la afección sea lo más limitada y equitativa posible. Sin medidas de los gobiernos hay quien sale ganando de forma extraordinaria y quien sale perdiendo de igual manera.

–Por eso los impuestos extraordinarios a energéticas y banca...

–Cuando hablamos de introducir cordones sanitarios entre el precio de la electricidad y el del gas, aunque sea a costa de reducir de forma importante los beneficios extraordinarios que hubieran tenido las eléctricas que no usan gas, hablamos de mitigar esa diferencia entre grandes beneficiarios y grandes pagadores. No se puede mirar a otro lado.

Prórroga de las medidas

«En los 20 céntimos por litro habría que pensar más en los profesionales o en aquellos que viven en zonas más aisladas»

–¿Se prorrogarán los 20 céntimos o la rebaja del IVA del gas más allá del 31 de diciembre?

–El compromiso es mantener donde más se necesite. Las medidas fiscales en la factura eléctrica o del gas es más que probable que las tengamos que prorrogar. Pero todo a su debido tiempo. Estamos muy contentos con los descuentos en el transporte público y los abonos. En el apoyo a los carburantes habría que pensar en los profesionales o en quienes viven en zonas aisladas.

–¿Entonces, los 20 céntimos universales sí desaparecerán?

–Tenemos que aprender a focalizar en los más necesitados. Hicimos lo que era más viable para cubrir al conjunto de la sociedad. En aquel momento, cualquier filtrado lo hubiera complicado mucho. No hubiéramos llegado a tiempo.

–¿Hay quien se esté 'forrando' con esta crisis?

–Cunde la sensación de que el precio del gas está muy por encima del coste de producción real. Ahora bien, si esa diferencia se la llevan los productores o los intermediarios es algo por aclarar. Igual que en la anterior crisis descubrimos la poca transparencia que había en el conjunto del sistema financiero, ahora descubrimos algo parecido en la energía.

No sabemos el precio de venta en origen, el margen del intermediario y el precio final. Europa tiene una cuota importante del mercado de GNL y puede ejercer de una forma más inteligente su capacidad de compra. Somos partidarios de mandar mensajes al mercado sobre el precio al que estamos dispuestos a comprar. Piense que las grandes plazas de intermediarios, en Países Bajos, Nueva York, Londres, son financieros. No es el productor de gas.

–¿Pura especulación?

–Todo apunta a que parte importante del incremento del precio es puro beneficio financiero. Pura especulación frente a una demanda por parte de países angustiados y con capacidad de compra. Eso es intolerable.

«Putin es un sátrapa que demuestra una crueldad infinita»

Teresa Ribera carga sin ambages contra Vladímir Putin, solo horas después de que el líder ruso haya ordenado la movilización de sus reservistas.

«Es de una crueldad infinita, primero con Ucrania y ahora con su propio pueblo. El problema adicional es que está demostrando ser imprevisible y no atender a ningún criterio racional, siendo muy cruel», señala.

«Incluso con amenazas veladas del uso de la energía nuclear... No hay que arredrarse. La comunidad internacional ha de permanecer unida. Los rusos aspiran a vivir tranquilos y no con un sátrapa que les lleve al cementerio», dice.