Bruselas insta a reducir la deuda a pesar de la suspensión fiscal

La UE prorrogará la claúsula de escape, pero advierte a once países, entre ellos España, de que deben estabilizar sus cuentas públicas

OLATZ HERNÁNDEZ Corresponsal en Bruselas

La prórroga de la cláusula de escape el año que viene no supondrá, en la práctica, una barra libre para los Estados con más deuda y déficit de la Unión Europea (UE). Bruselas instó a principios de mayo a los países europeo más endeudados a sanear sus cuentas públicas cuanto antes y sigue con especial preocupación la situación de once Estados, entre ellos España.

Esta lista incluye también a Portugal, Italia, Grecia, Francia y Bélgica, a los que la UE considera los Estados miembro más vulnerables ante futuras crisis y con más probabilidad de continuar en esta situación a largo plazo. Así lo recoge el Ejecutivo comunitario en su Informe de Sostenibilidad Financiera, en el que recomienda a las autoridades nacionales, entre ellos al Gobierno español, a abordar cuanto antes un proceso de consolidación que devuelva el equilibrio a las cuentas públicas. Les aconseja, además, destinar los beneficios excecionales a reducir su deuda.

Las previsiones económicas apuntan a que la amplia mayoría logrará rebajar su déficit en estos dos años. En España, a pesar de que la guerra en Ucrania rebajará el crecimiento económico al 4%, la deuda pública se reducirá al 115,1% del PIB en 2022 y al 113,7% en 2023. Sin embargo, con respecto al resto de Europa, España seguirá siendo uno de los países más endeudados, solo por detrás de Grecia y Portugal.

Medida de urgencia

La prórroga de la suspensión de las reglas fiscales servirá como balón de oxígeno para las economías europeas, tensionadas por las consecuencias de la invasión rusa. El mecanismo, que establece que las economías europeas deben mantener el déficit por debajo del 3% del PIB y que la deuda no puede superar el 60% del PIB, está en suspensión desde la pandemia. Los Veintisiete decidieron entonces relajar las normas fiscales para enfrentar una shock económico sin precedentes y evitar errores del pasado, como la época de austeridad y los recortes aplicada tras la crisis financiera de 2007.

La extensión de esta medida cuenta con un consenso político en la UE y se adoptará previsiblemente el lunes en la reunión de ministros de Finanzas de la UE (Ecofin) y dará mayor cintura a los Estados miembro para enfrentar las consecuencias económicas de la guerra. Bajo el marco temporal de crisis de la UE, los Estados miembro han desplegado ayudas estatales millonarias de apoyo a consumidores y empresas afectadas, entre otros factores, por el alto precio de la energía.

Al mismo tiempo, y bajo las directrices marcadas por Bruselas, los países más endeudados deberán continuar con las inversiones necesarias para llevar a cabo la transición verde y digital, apoyándose en el Plan de Recuperación europeo. En este proceso, los fondos Next Generation, de los que España ya ha recibido un primer desembolso de 10.000 millones de euros, jugarán un papel crucial.

De cara al futuro los Veintisiete coniciden en que deben llevar a cabo una revisión del Pacto de Estabilidad de la UE, de modo que las exigencias se adapten a la realidad de cada Estado m,iembro. En ese sentido, España y Holanda -países que han mantenido posiciones muy diferentes en esta materia- presentaron una propuesta para impulsar este debate y que las reglas fiscales dejen espacio para el crecimiento económico, las inversiones y las reformas.