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La brecha inflacionista con Europa daña las exportaciones de las grandes empresas españolas

Las ventas totales cayeron en junio un 2,2% respecto a mayo, con especial impacto en las del exterior. Los salarios apenas subieron un 2,9%, frente a una inflación del 10,2% en el periodo

Clara Alba
CLARA ALBA Madrid

La brecha inflacionista entre España y el resto de la Unión Europea (UE) vuelve a hacer mella en la competitividad vía precio de las empresas españolas. Según datos de la Agencia Tributaria publicados este miércoles, las ventas de las grandes compañías del país cayeron un 2,2% en junio respecto a mayo, mes en el que el dato reflejó ya un descenso intermensual del 0,6%.

Frente a la moderada caída del 0,2% que registraron las ventas interiores, las exportaciones cayeron un 7,1% mensual en junio, tras haber crecido un 3,5% en mayo y un 5,7% en abril. La desaceleración se apreció sobre todo en las ventas destinadas a la UE, donde la caída fue del 9,4% respecto a mayo.

En términos interanuales, las ventas del sector sí se incrementaron un 7,6%. Pero el ritmo de crecimiento está por debajo del 9,6% de mayo y del 10,5% en abril, debido también a la moderación de las exportaciones, que pese a crecer un 10% se situaron muy por debajo de la tasa de mayo (19,7%).

Es cierto que pese a la ralentización, España ha logrado mantener su perfil de potencia exportadora mundial en los últimos años pese al impacto de la pandemia. Pero la creciente diferencia de precios con otros países del entorno ha provocado que nuestros bienes y servicios se vuelvan más caros frente a otros socios de la moneda común. Hay que recordar que España despidió junio con una inflación del 10,2%, frente al 9,6% de media en Europa.

Y esto se deja notar también en otros indicadores como la evolución de las carteras de pedidos a la industria nacional. Según la última referencia, el PMI manufacturero -que mide la actividad de las fábricas- bajó en julio a 48,7 puntos, por debajo del umbral de los 50 que separa el crecimiento de la contracción. Y la cartera de pedidos registró su mayor caída de los últimos dos años.

El problema es que la subida de los precios de la energía han provocado mayores costes para las empresas, obligando a encarecer los precios de venta en relación a sus competidores europeos, o bien a comprimir márgenes para mantener sus exportaciones.

De momento, esa posible subida en los precios no se está trasladando a los costes salariales, que siguen evolucionando de forma muy moderada pese a una inflación disparada y, por tanto, perjudicando el poder adquisitivo de los trabajadores. Los datos de la Agencia Tributaria indican que, en términos mensuales, los salarios medios cayeron un 0,6% en las grandes empresas españolas en junio (en términos mensuales). Y la subida fue de apenas el 2,9% internaual (respecto a junio de 2021). Un repunte mucho más moderado que el registrado en mayo (3,4%), abril (5,5%) o marzo (4,1%).