La vicepresidenta Teresa Ribera, junto a la ministra francesa de Transición Ecológica, Barbara Pompili, antes de la reunión del consejo. / EFE

La UE se bloquea con las fórmulas para contener la escalada de la luz

España, Francia e Italia insisten en modificar el sistema de fijación de precios frente a la fuerte oposición de Alemania y otros ocho países más

SALVADOR ARROYO Bruselas

El debate sobre la reforma del sistema energético en la UE va camino de bloquearse. Las posturas se tensan en los dos extremos a golpe de declaraciones conjuntas de países que alejan cada vez más una solución de consenso. Y a menos de dos semanas de la cumbre de líderes en la que este asunto ocupará un lugar destacado en su agenda. En las horas previas a la reunión de los ministros de Energía que se celebra este jueves en Bruselas, vuelven a chocar con fuerza las dos tesis ya conocidas: la del inmovilismo que abandera Alemania (solo acción a corto plazo a la espera de la autorregulación de los mercados) y la que defienden países como España, Francia o Italia que piden actuar sobre el sistema de fijación de precios de la electricidad y, en definitiva, cambios en el sistema.

«Debemos garantizar que los consumidores de energía eléctrica comparten plenamente los beneficios de las tecnologías de emisiones cero a partir de ahora mismo, evitando la volatilidad excesiva de los mercados de gas natural», se asegura en el 'non paper' (como se conoce a este tipo de propuestas en el argot comunitario) que defienden Madrid, París y Roma y que cuenta también con el apoyo de Grecia y Rumanía; países que aglutinan al 45% de la población de la UE, defienden sus precursores.

Todos ellos coinciden en que la escalada de los precios de la energía lastra la recuperación económica y lleva meses teniendo un fuerte impacto en la inflación. España cerró el pasado noviembre con un índice histórico del 5,6%, por encima incluso de la medida en la UE, que se situó en el 4,9%. La ministra Teresa Ribera aseguraba antes de la reunión que esa declaración se apoya en las «dudas» expresadas por la Agencia de Cooperación de los Reguladores de la Energía (ACER) «sobre que el mecanismo actual sea compatible con los desafíos de futuro del mercado eléctrico», defendiendo la necesidad de «abordar una reflexión un poco más profunda y más amplia sobre cómo introducir respuestas, correcciones, a corto plazo y respuestas correcciones estructurales a medio y largo plazo».

Los cinco países apuestan por la necesidad de retocar artículos sobre las directivas del mercado eléctrico, reforzar la posición de los consumidores «y no solo concentrarnos en las señales macroeconómicas para los inversores» y cómo abordar el fortalecimiento de la posición de Europa frente a los mercados internacionales de gas. En este sentido vuelven a insistir en la fórmula de compras conjuntas de este combustible; «facilitar la firma de contratos a medio y largo plazo con capacidad de aval y garantía por parte de un marco único de Europa».

La seguridad del suministro

El informe de ACER al que ha aludido Ribera, que se conoció a mediados de noviembre, y que fue encargado por la Comisión Europea, no es favorable a las posiciones de España, Francia, Italia, Grecia y Rumanía. Porque hace referencia a que puede ponerse «en peligro la seguridad del suministro» a corto y medio plazo si se intenta modificar el sistema de fijación de precios en vigor además de referirse al «al riesgo de fragmentación» del mercado eléctrico europeo que, a su juicio, «es en estos momentos bien integrado».

Ideas ambas que compartirán Alemania, Austria, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Irlanda, Luxemburgo, Letonia y Holanda, el grupo de Estados que abogan por ese 'no tocar nada' y que no es la primera vez que se agrupan para reforzar esa posición.

Ya en vísperas de la anterior reunión de ministros de Energía, celebrada el pasado 26 de octubre en Luxemburgo, dejaban claro que no iban a apoyar «ninguna medida que entre en conflicto con el mercado interior de gas y electricidad, por ejemplo una reforma 'ad hoc' del mercado mayorista de la electricidad». La misma idea ponen de nuevo encima de la mesa con una advertencia: desviarse de los principios de competencia que subyacen en la fórmula «socavaría una descarbonización asequible de nuestro sistema energético y pondría en peligro su rentabilidad además de amenazar la seguridad de suministro».

«Lo razonable a pesar de que hoy por hoy nos situamos en dos posiciones diferentes, es que se aborde con respeto la de aquellos que abogamos por posiciones de cambio», ha defendido Rivera. La ministra de Transición Ecológica entiende que en su respuesta la Agencia de Cooperación de los Reguladores de la Energía, además de plantear que no existen anomalías en el funcionamiento de los mercados energéticos europeos, da parte de razón a las tesis de España porque «introduce un párrafo en el que indica que el hecho de que el sistema sea el más eficiente a la hora de asignación de precios y que esté funcionando bien, no prejuzga su falta de preparación para el desafío de futuro de los mercados energéticos». Ese es su puntal.