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La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde. EFE

El BCE eleva los tipos de interés al 4% y advierte de más subidas por la inflación

Lagarde apunta a otro aumento del 0,25% en julio y admite que los costes laborales juegan un rol crítico en esta pelea por controlar los precios

Jueves, 15 de junio 2023, 13:21

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El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido volver a incrementar los tipos de interés este jueves para contener la inflación. El Consejo de Gobierno de la entidad, reunido en Fráncfort, ha acordado por «amplísima mayoría» elevar el precio del dinero en 25 puntos básicos –como ya hizo en mayo– y situarlo en el 4%, niveles que no se daban desde la crisis financiera de 2008 y que se acercan a máximos históricos. Además, todo apunta a que esta octava subida no será la última. Según ha advertido la presidenta de la entidad, la francesa Christine Lagarde, «si no hay un cambio de base, volveremos a subir los tipos de interés en julio» –sería de otro 0,25%–.

El BCE reconoce que los precios de la Eurozona se han reducido considerablemente. Los datos de la Oficina Europea de Estadística, Eurostat, apuntan a que los precios cayeron nueve décimas en mayo y se situaron en el 6,1%. El Eurobanco señala, pese a todo, que esta tasa permanecerá «elevada durante demasiado tiempo» y se muestra comprometido a asegurar que vuelva a contenerse por debajo del 2% a medio plazo. «La posibilidad de parar las subidas no está sobre la mesa. No la hemos discutido porque tenemos trabajo que hacer», subraya Lagarde.

Según las proyecciones macroeconómicas más recientes, la inflación de la Eurozona cerrará el año en el 5,4%, antes de caer al 3% y al 2,2% en 2024 y 2025, respectivamente. Esto supondría que el BCE tendría que esperar al menos tres años más para lograr su objetivo de estabilidad de precios, cifrado en el 2%. «No hemos llegado a nuestro destino, aún tenemos que cubrir más terreno», se ha limitado a destacar sobre las subidas de tipos.

La presión de la inflación subyacente –aquella que excluye el precio de los alimentos no elaborados y la energía– sigue siendo fuerte, «aunque algunos indicadores muestran signos de debilidad». Con todo, Lagarde apunta que esta tasa «aún no ha llegado a su 'pico'».

El aumento de los costes laborales –debido a la reducción del desempleo y las subidas salariales en algunos Estados miembro– han aumentado la presión inflacionista, lo que ha contribuido a revisar al alza las previsiones de esta tasa. De este modo, calcula que la inflación subyacente se mantendrá cinco décimas más elevada de lo esperado durante este año (5.1%) y el que viene (3%), antes de caer al 2,3% en 2025. «Los costes laborales tendrán un rol crítico sobre la inflación y ha sido una de las razones que han motivado la subida de tipos», destaca la francesa.

Impacto en la economía real

La entidad sigue muy de cerca esta tasa, además de la transmisión de la política monetaria a la economía real. Por el momento, las anteriores subidas de tipos se están transmitiendo «gradualmente» a la economía: los costes de los préstamos han aumentado considerablemente y el BCE defiende que «las condiciones de financiación más estrictas son clave para que la inflación disminuya aún más».

Hace varias semanas, la alemana Isabel Schnabel –miembro de la junta ejecutiva– apuntó que este proceso «lleva tiempo» y que existe una «gran incertidumbre» en torno a la fuerza y la rapidez con la que se notarán sus efectos. De hecho, el BCE apunta que el «retraso» en la transmisión de sus decisiones a la economía real se sitúa entre los 18 y 24 meses. Esta situación preocupa especialmente a los países del Este, donde la inflación supera el doble dígito; pero también a otros como España, Bélgica y Luxemburgo, donde la inflación es menor y las subidas de tipos amenazan con poner en riesgo el crecimiento económico.

Los datos sobre la evolución económica publicados este mes por Eurostat apuntan que la Eurozona entró en recesión técnica en el primer trimestre de 2023. El BCE también ha revisado ligeramente a la baja el crecimiento y espera que la economía de los países del euro finalice 2023 con un avance del 0,9%, antes de repuntar un 1,5% en 2024 y un 1,6% en 2025. Sostiene que seguirá basando sus decisiones en la evolución de la inflación, la tasa subyacente y la efectividad de la transmisión de la política monetaria, pero se muestra «preparado» para ajustar todas sus herramientas para asegurar que la inflación vuelve al 2%.

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