Viandantes en una calle de Bilbao. / J. ALEMANY

BBVA recorta el PIB para 2023 pero mantiene el vigor este año

El consumo sigue dando muestras de flaqueza por una inflación que podría cerrar 2022 en el 8%, según el servicio de estudios de la entidad

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

El servicio de estudios de BBVA también ha revisado a la baja sus previsiones de crecimiento del PIB de España para 2023, desde el 3,3% al 1,8%, aunque mantiene la perspectiva para 2022 en el 4,1%. Estos nuevos cálculos, publicados esta misma mañana, son prácticamente las mismas que los que ha elaborado la Comisión Europea para este ejercicio, aunque difieren en 0,3 décimas a la baja para el próximo año.

La razón de este deterioro se explica por la escasez de algunas materias primas, el incremento en su precio y la reciente traslación que se ha observado de este aumento en los costes de producción hacia toda la cesta de la compra (la inflación española cerró junio en el 10,2% interanual), así como el esperado repunte en la carga financiera de empresas y familias a medida que el Banco Central Europeo (BCE) avance en la retirada de estímulos monetarios, tal y como indica el último informe 'Situación España', presentado por Jorge Sicilia, director de BBVA Research y economista jefe de BBVA; Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico; y Miguel Cardoso, economista jefe para España.

El crecimiento del PIB de España se ha desacelerado durante los primeros seis meses de 2022 con respecto a la segunda mitad de 2021. El avance del primer trimestre -cuando comenzó la invasión rusa de Ucrania- fue de un 0,2% trimestral y será de aproximadamente un 0,6% en el segundo trimestre, considerablemente por debajo de los avances previstos del 2,6% y 2,2% trimestral del tercer y cuarto trimestre del año pasado, respectivamente.

BBVA Research destaca la caída del consumo de los hogares en esta primera parte del año. En todo caso, la ralentización en la parte central del ejercicio será menor de la que se esperaba hace tres meses, lo que compensará, parcialmente, algunos de los vientos de cara que se avistan tras el verano. Adicionalmente, las interrupciones en las cadenas de valor a nivel mundial continúan limitando la oferta de ciertos bienes como los automóviles, cuyas ventas han caído hasta un 50% desde 2019.

Según BBVA Research, el gasto de las familias se ha visto negativamente afectado por el incremento en el precio de materias primas y bienes intermedios, y particularmente del combustible y la electricidad. Además, ha aumentado la probabilidad de un escenario de escasez de gas en Europa, lo que ha llevado a continuas revisiones en las perspectivas sobre su coste.

La nueva revisión al alza en el precio del gas podría restar entre 0,1 y 0,2 puntos porcentuales adicionales al crecimiento del PIB en 2023. A esto se ha sumado, tras un período de contención entre 2020 y finales del 2021, un mayor traspaso del repunte en los costes de producción a los precios finales, al percibir las empresas que el encarecimiento de los insumos sería más duradero del inicialmente esperado. En consecuencia, la inflación continúa sorprendiendo al alza, y ha dejado de estar limitada a unos cuantos componentes del IPC. La subyacente, que incluye el 82% de la cesta de bienes y servicios de los hogares, podría subir aún más y promediar casi un 6% durante el segundo semestre del año.

Por otra parte, los hogares no están utilizando al ritmo previsto la riqueza acumulada durante el confinamiento para consumir. El Ministerio de Economía ha cuantificado siempre en unos 50.000 millones de euros el dinero ahorrado por las familias tras el coronavirus. Pero es posible que la incertidumbre sobre la evolución de la economía y el incremento de la inflación acaben haciendo que los hogares retrasen algunas decisiones o incluso se incentive la inversión en vivienda como refugio.

Los expertos de BBVA Research también analizan la discrepancia entre el dato del PIB español, que sigue sin recuperar todo lo perdido en la pandemia, y el del empleo, fuertemente recuperado. Y lo achaca al bajo crecimiento de la productividad por trabajador. Su análisis destaca que puede ser consecuencia directa de la mayor creación de empleo en determinadas actividades del sector servicios y del nivel en el que se encuentra la tasa de paro, la más reducida desde septiembre de 2008. Por otro lado, el efecto de la reforma laboral, que ha supuesto un incremento del porcentaje de contratos fijos discontinuos, puede estar manteniendo la creación de empleo pero con una menor intensidad de horas trabajadas.

A pesar de la revisión a la baja del crecimiento esperado del PIB para 2023, los economistas de BBVA Research sostienen que por el momento la recuperación se mantiene y la inercia es positiva de cara al tercer trimestre de este año. Esperan que la desaceleración de la actividad sea acotada y de corta duración, gracias a diversos factores. En primer lugar, la riqueza acumulada durante el confinamiento podría sostener el consumo durante los próximos trimestres pese a los riesgos que rodean a la economía y ayudaría a suavizar el impacto de varios de los elementos negativos descritos previamente, o bien destinarse a la compra de vivienda. En segundo lugar, la ejecución de los fondos Next Generation EU (NGEU) podría acelerarse durante los próximos trimestres. Por último, los efectos positivos de la reforma laboral podrían ayudar a sostener la evolución del consumo, particularmente de los más jóvenes, además de favorecer la productividad.

Los datos de contratación apuntan a que los cambios en la regulación están reduciendo el peso de la temporalidad, especialmente entre los menores de 25 años. La mayor seguridad en el empleo podría reducir el ahorro precautorio entre este tipo de trabajadores o incrementar su disposición a endeudarse. Además, una relación laboral más estable podría aumentar los incentivos a invertir en el capital humano de las personas contratadas.

Al mismo tiempo, BBVA Research prevé que la variación en el IPC se mantenga elevada, alcanzando casi un 8% en promedio durante 2022 y un 3% en 2023. Más «preocupante», indica el infornme, puede ser la tendencia de la subyacente, que podría alcanzar el 5% en promedio este año y el 4% el siguiente.

Si definitivamente el BCE sube tipos, las estimaciones de BBVA Research apuntan a un impacto negativo directo de siete y tres décimas sobre el crecimiento económico de España en 2022 y 2023 respectivamente. Además, la menor demanda europea recortará el avance de las exportaciones y, por tanto, de la actividad de la economía española (-0,8 puntos para el conjunto del bienio).

En todo caso, el informe 'Situación España' señala que el incremento en los tipos de interés encuentra a la economía española mejor preparada que en períodos recesivos anteriores. La deuda de familias y empresas se ha reducido con intensidad en los últimos años, y actualmente está en niveles similares a los del resto de países de la eurozona. Adicionalmente, el sector privado ha acumulado activos que pueden ayudar a suavizar el impacto de una mayor carga financiera. Más vulnerable puede ser la situación del sector público, con umbrales de endeudamiento elevados.

Los expertos de BBVA Research incluyen en su informe una primera valoración sobre las medidas anunciadas por el gobierno en el último Debate del Estado de la Nación, todas ellas presentadas como transitorias. La gratuidad temporal de algunos transportes públicos es una medida que ayudará a aliviar el coste de la inflación y a reducir la demanda de energía, y es más selectiva que el subsidio al combustible. Parece una oportunidad perdida no haber eliminado este apoyo al consumo de energía no renovable y utilizar los recursos para incrementar el soporte a hogares, autónomos y empresas particularmente afectados por el incremento en el precio de la gasolina y la electricidad. Respecto al anuncio de impuestos sectoriales, BBVA Research considera que «no tiene sentido penalizar a sectores específicos, como el sistema bancario», que no genera externalidades negativas en el resto de la economía, sino todo lo contrario: facilita la asignación de recursos productivos a los sectores más dinámicos y de mayor crecimiento.

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