Bares y gimnasios podrán «flexibilizar» el límite del aire acondicionado a 25 grados

La ministra Ribera señala que la reapertura de centrales de carbón «no es sencilla» y que no sería eficaz a nivel económico porque su precio está casi más alto que el gas en los mercados internacionales

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZ Madrid

Algunos establecimientos podrán poner el aire acondicionado a una temperatura inferior a la marcada en el real decreto de medidas de ahorro y eficiencia energética aprobado el pasado lunes por el Gobierno. Concretamente, la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha precisado en una entrevista en la radio que se podrá limitar al «entorno de los 25 grados» para asegurar el cumplimiento de la legislación laboral.

Aunque la normativa aprobada impone un mínimo para los establecimientos de 27 grados de temperatura, esta se aplicará «con flexibilidad» en aquellos negocios donde los empleados estén en continuo movimiento, como restaurantes, discotecas, cocinas o gimnasios. «No se puede pedir a trabajadores que están en condiciones de ejercicio físico importante que no tengan las condiciones que el derecho laboral garantiza con respecto a los máximos y mínimos de temperatura», señaló la ministra, que puso como ejemplo que no se puede exigir la misma temperatura en una discoteca que en una librería.

LAS CLAVES:

  • Flexibilidad. La ministra reconoce que no es lo mismo trabajar en una cocina que en otros espacios como una librería

  • Circunstancias diferentes. Alemania reabre una planta de carbón por su mayor dependencia del gas y las bajas temperaturas

Así, el Gobierno acepta las reivindicaciones de las asociaciones de hosteleros, que desde la aprobación de la medida reclamaban que el derecho laboral les permitía trabajar a 25 grados, dos menos que lo previsto en la norma. Eso sí, comercios y establecimientos deberán justificar la causa por la que no aplican el límite de temperatura fijado, aunque se les dé esa «flexibilidad» para «proteger los derechos de la salud laboral» de sus trabajadores, señaló Ribera. En este sentido, diferenció entre los trabajos sedentarios -como una oficina- de los activos -como un restaurante-, aunque incidió en que el real decreto «está para cumplirse» pero siempre teniendo en cuenta el respeto por las condiciones laborales.

Reabrir centrales de carbón

El plan de la Unión Europea (UE) ante la falta de suministro energético es reducir al máximo el consumo de gas y para ello todos los países están buscando soluciones en otras tecnologías, incluso las que hasta ahora estaban destinadas al cierre, como las centrales térmicas de carbón.

Este sistema emite una cantidad de emisiones de CO2 a la atmósfera que no es compatible con ninguno de los objetivos europeos medioambientales, pero que ante la crítica situación en algunos países ultradependientes del gas ruso no les da mucha más opción. En un momento en el que hay que elegir entre política ambiental o garantizar el suministro de energía, muchos ya tienen una posición clara, como Polonia o Alemania. Incluso Francia, Austria y los Países Bajos han anunciado sus planes para permitir una mayor generación de energía a través del carbón en caso de que el suministro de gas proveniente de Rusia se detenga de un día para otro.

Pero España está fuera de esta posibilidad. En la entrevista, Ribera señaló que la propuesta de reapertura de las centrales de carbón ha quedado prácticamente descartada ya que «no están preparadas para quemar carbón en condiciones de seguridad» cumpliendo con la normativa medioambiental.

De hecho, solo se podría plantear en la central gallega de As Pontes, para la que el Gobierno ha pedido a Red Eléctrica que elabore un informe en el que se detalle si su reactivación contribuiría a la producción de energía de forma eficiente en caso de corte del suministro del gas ruso. Actualmente el carbón prácticamente ha desaparecido del sistema eléctrico español, ya que la inmensa mayoría de centrales están cerradas o en proceso de cierre.

Y precisamente sobre la eficiencia, la ministra señaló que «no sería económicamente rentable» porque en estos momentos el precio del carbón en los mercados internacionales está casi por encima del gas. «Actualmente tenemos garantizado el suministro de gas, por lo que pensar ahora en un escenario de 8 a 10 meses de plazo para conseguir carbón y además a precios muy elevados tiene poco sentido económico, y ningún sentido ambiental ni energético», explicó Ribera.