Fachada del Banco de España. / Óscar Chamorro

El Banco de España recorta las previsiones de crecimiento para 2021 y 2022

El PIB crecerá un 4,5% este año y un 5,4% por el impacto del alza de la luz y no habrá recuperación total hasta 2023

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

El Banco de España se ha visto «sorprendido» por la sucesión de acontecimientos que han ido degradando el ritmo de recuperación al que evolucionaba la economía española durante este año. El supervisor ha optado por recortar drásticamente las previsiones de crecimiento tanto para este 2021 como para el próximo ejercicio.

El PIB acabará avanzando este año un 4,5% y lo haría un 5,4% el próximo. Con estos nuevos cálculos, el recorte en las estimaciones, que datan de septiembre, es de casi dos puntos porcentuales menos en 2021 y de 0,4 puntos menos en 2022.

Si se cumplen las expectativas, la economía española no volvería a recuperar el nivel de PIB que tenía en marzo de 2020, cuando comenzó la pandemia, posiblemente hasta 2023. Es decir, tres años después. Sería la economía más rezagada de toda la zona euro, tanto por ser en la que más cayó el PIB en 2020 (-10,8%) como por no avanzar al ritmo de recuperación previsto hasta ahora.

En la actualización de sus previsiones, el Banco de España admite que hay un «menor dinamismo» de la actividad económica en este último cuarto trimestre del año, que crecerá un 1,6%. Y lo achaca a la propia debilidad del consumo de los hogares, que sigue sin carburar como estaba previsto. Además, el peso del turismo internacional sobre el PIB también afecta considerablemente.

Estos cálculos llegan después de los publicados recientemente por la OCDE, que ya preveía que la economía española creciera menos de un 5% para este ejercicio. Aunque contrastan con la posición que mantiene el Gobierno sobre su cuadro macro, en el que mantiene que el PIB mejorará más de un 6% este año, una cifra que ya dan por descartada todos los organismos nacionales e internacionales.

Riesgos a la baja

Son muchos los «riesgos a la baja» que el Banco de España detecta en su último informe. El más importante es el coste de la electricidad y el impacto que tiene en la economía, no solo en los hogares sino también para las empresas. También destaca los atascos en los mercados de distribución internacionales, los conocidos como cuellos de botella. La industria del automóvil, insiste el supervisor, es una de la que más esta sufriendo estos efectos inesperados.

Otro efecto «sorpresa» con el que no contaba el Banco de España es el de la inflación, derivadoa fundamentalmente por el alza de la luz. Sus estimaciones pasan por que la inflación acabe este año en el 3%, aunque en 2022 podría repuntar hasta el 3,7% para después disminuir hasta el 1,2% en 2023.

El supervisor insiste en los efectos «transitorios» del alza de precios exponencial que está sufriendo la economía española y toda la zona euro. Aunque considera que los precios irán moderándose a partir del segundo trimestre del próximo año, cuando la electricidad comience a descender y desaparezca el efecto estadístico que compara aún la inflación con tasas negativas como las que había el año pasado por estas fechas. En cualquier caso, descarta por ahora un traslado de esta inflación muy vinculada a luz a toda la economía, así como a una espiral de subidas de sueldos.

A pesar de que las previsiones siguen a la baja, el Banco de España calcula que el empleo sigue tirando de la economía. Recuerdan que las afiliaciones ya han superado el nivel previo a la pandemia. Y estima una tasa de paro del 15% para este año, que bajará al 14,2% el próximo y se situará por debajo del 13% a partir de 2023.

Así, la brecha entre empleo y PIB sigue agrandándose, tal y como viene ocurriendo desde el verano. El mercado laboral es mucho más dinámico y la economía no avanza al mismo ritmo.

Para el director de Estudios del Banco de España, Óscar Arce, hay varios supuestos que pueden explicar esta distorsión. Por ejemplo, la menor productividad de algunos sectores empresariales. También porque muchos empresarios hayan tenido a principios de 2021 mejores expectativas y optasen por reforzar plantillas, aunque la evolución económica ahora no es tan buena. También por la salida de trabajadores de los ERTE con buenas condiciones de bonificaciones. Y ello podría llevar a «ajustes» de empleo en los próximos meses.

En términos fiscales, y con estas nuevas perspectivas sobre la mesa, el supervisor bancario advierte al Gobierno de que los Presupuestos Generales del Estado para 2022 quedan en parte desajustados. «Si se crece menos, se ingresa menos», indica Arce. Los cálculos anticipan que el déficit cerrará este año en el 7,5%, una décima menos que en la anterior previsión. Pero será del 4,8% en 2022, medio punto más de lo calculado inicialmente.