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Preocupación en la banca por el riesgo de impago en las pymes

La tasa de morosidad será, en todo caso, manejable para las entidades. La consultora EY calcula que la ratio subirá al 4,5% en 2023

Clara Alba
CLARA ALBA Madrid

Las entidades financieras españolas han logrado sortear el golpe de la pandemia en el bolsillo de familias y empresas con una morosidad controlada al milímetro con una ratio que a cierre de septiembre rondaba el 3,79%, lejos del 4,3% en el que comenzó el año. Sin emabargo, el sector empieza a observar cierto deterioro en algunas de sus carteras de crédito, «más en empresas, especialmente pymes, que en particulares», señalan desde una entidad financiera nacional.

Aunque los principales directivos de banca se han mostrado en las últimas semanas tranquilos con la situación, asegurando que aunque la mora suba en 2023 se mantendrá en niveles «asumibles» y «habituales» para el sector, sí existe cierta preocupación por el impacto que la inflación está teniendo sobre los costes -sobre todo los energéticos- de las empresas que, además, no han trasladado aún del todo a sus precios de venta final.

En este escenario, y según la última encuesta de préstamos bancarios del Banco de España, las entidades llevan meses endureciendo el acceso al crédito, aplicando mayores tipos de interés y con requisitos más estrictos en la concesión. Y así planean seguir en los próximos para evitar riesgos como los que ya apunta el Banco Central Europeo (BCE).

En un reciente foro financiero, el vicepresidente de la institución, Luis de Guindos, explicó que «cuando uno mira la rentabilidad de determinados sectores, especialmente las pymes, se observa un deterioro importante». Algo que, de permanecer, «tendra consecuencias inmediatas para el sector financiero».

El consejero delegado de Banco Santander, José Antonio Álvarez, ha sido uno de los directivos del sector que ha señalado de forma directa a este problema. «Nuestro reto más sensible en España se concentra en el mundo de las pymes, porque si las perspectivas económicas se materializan, algunas se enfrentarán a un entorno más estresado y debemos estar preparados para financiar controlando nuestro balance«, indicaba el número dos del banco en las mismas jornadas.

Las entidades aseguran tener la situación controlada. Pero son conscientes de que habrá muchas empresas que han sobrevivido estos años gracias a medidas como los préstamos avalados por el ICO y las moratorias, habrá impagos. Sobre todo en los sectores más afectados por el alza de los costes energéticos.

Según el informe European Bank Lending Economic Forecast publicado por EY este mismo lunes, el volumen de financiación bancaria a empresas y familias caerá este año en un 0,2% ante esta situación, a lo que se sumará otro 1,3% en 2023, «fruto del deterioro de la demanda por la crisis energética, la débil confianza del consumidor, y la alta inflación». En paralelo, la morosidad financiera se situará en 2023 en el 4,5%, frente al 3,9% esperado para el cierre de 2022.

Los expertos apuntan que la cifra seguiría creciendo de forma paulatina hasta el 5,5% en 2026. Cifras que, en todo caso, están muy lejos de los máximos alcanzados en la anterior crisis financiera y también de los temidos niveles del 10% que los peores augurios anticipaban en los primeros meses de la pandemia.

Por líneas de actividad, se espera que los préstamos a empresas no financieras se reduzcan el próximo año un 2%, los créditos al consumo un 1,1% y las hipotecas un 0,6%. «España se enfrenta a una leve recesión este invierno debido a las elevadas facturas energéticas, las estrictas condiciones financieras, una menor confianza del consumidor y a la alta inflación. Todavía está por ver el impacto en las cuentas de resultados de las entidades financieras derivado de la desaceleración y el probable incremento de la morosidad, si bien, creemos que las firmas españolas están en mejor disposición para enfrentarse a estas externalidades macroeconómicas que hace unos años», indica Pedro Pérez, socio responsable del Sector Financiero de EY España.