Sucursal de Ibercaja en Madrid. / EP

Ibercaja retoma la salida a Bolsa para consolidar su negocio sin fusionarse

La fundación de la caja controlaría el 46% frente al 88% actual, en una operación dirigida a inversores institucionales tras varios amagos

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

Ibercaja Banco tiene intención de dar el salto a la Bolsa mediante una oferta pública de venta de acciones dirigida a inversores cualificados, esto es, grandes fondos y no a ahorradores minoritarios, como sí ocurrió con otras salidas a Bolsa de la banca. La entidad anunció este jueves en un hecho relevante a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que la operación consistirá en una oferta de acciones existentes por parte del socio mayoritario del grupo, la Fundación Ibercaja, que posee el 88,04% de los títulos.

El 11,9% restante se encuentra en manos de la Fundación Círculo de Burgos, la Fundación Inmaculada de Aragón y la Fundación Caja Badajoz, tres instituciones ligadas a las antiguas cajas de ahorro que conforman el grupo. La Fundación Ibercaja reduciría su participación actual superior al 88% por debajo del 50% para cumplir con la Ley de Fundaciones Bancarias.

En cualquier caso, pretende retener el control, aunque no disponga de la mitad de las acciones cuando comience a cotizar Ibercaja en el mercado. En concreto, tendría un 46%. Así, destinará parte de los ingresos obtenidos en la oferta a la constitución de un fondo de reserva en la Fundación para potenciales necesidades de recapitalización del banco, en caso de que sea necesario, tal y como exige la ley.

Con este anuncio Ibercaja da el paso definitivo para lanzarse al mercado bursátil. Y lo hace después de haberlo intentado en varias ocasiones. Desde hace más de seis años sus ejecutivos venían insistiendo en la posibilidad -y la necesidad- de cotizar para que el banco se consolide en el mapa financiero español de forma autónoma, sin tener que fusionarse para ello con otra firma.

Esa era la otra posibilidad que habría tenido para asentar su negocio. Desde Ibercaja consideran que convertirse en una sociedad cotizada «acelerará la transformación en curso en las áreas comercial, operativa y financiera que ya ha estado experimentando a través de la disminución del nivel de riesgo de su balance, la mejora de su solvencia, su proceso de transformación digital y la revitalización de su dinamismo comercial», añade la entidad.

Ibercaja obtuvo un beneficio de 146 millones de euros entre enero y septiembre de 2021, el doble que el año anterior en ese mismo periodo, gracias a la recuperación económica y a las menores dotaciones que ha tenido que realizar para afrontar la crisis. Hace ahora un año, el grupo ponía en marcha un expediente de regulación de empleo (ERE) pactado con los sindicatos sobre 750 trabajadores con el correspondiente cierre de sucursales. El proceso de reestructuración laboral, de carácter voluntario, se saldó con más solicitudes que plazas disponibles. Ahora el grupo cuenta con 5.100 empleados y un millar de oficinas.

Para el presidente de la entidad aragonesa, José Luis Aguirre, «estamos ante una operación que fortalece la confianza que todos tenemos en la proyección de futuro del banco, para dar continuidad así a los 145 años de trayectoria ejemplar que nos precede». «Es la mejor opción disponible para impulsar la competitividad de nuestro proyecto corporativo», apuntó este jueves.

El consejero delegado de Ibercaja, Víctor Iglesias, indicó que cuenta con «ventajas competitivas diferenciales» como el liderazgo en los territorios de Aragón, La Rioja, Guadalajara, Burgos y Extremadura; una implantación «consolidada» en Madrid y Mediterráneo; y un «potente y reputado» grupo financiero detrás.

El mercado... o consolidarse

La entidad estaba preparada para salir al mercado en marzo de 2020, pero la llegada de la pandemia del coronavirus dio al traste con los planes de su debut en el parqué; unos preparativos que el banco había iniciado a finales de 2018. Ya en el año 2016, una vez superada la anterior crisis financiera, Ibercaja consideraba que estaba perfectamente preparada para salir a Bolsa. Lo haría cuando las condiciones del mercado fueran las adecuadas. Pero eso nunca llegó a ocurrir.

En estos últimos años, Ibercaja ha visto cómo otras entidades se han ido fusionando. Las dos últimas son Unicaja y Liberbank, que acaban de cerrar todo el proceso de absorción. También se ha producido en este tiempo la fusión entre CaixaBank y Bankia, la gran operación bancaria dentro de la crisis del coronavirus.

Cuando Ibercaja salga a cotizar en el mercado bursátil, solamente quedará una de las antiguas grandes entidades territoriales sin cotizar en la Bolsa española. Se trata de Kutxabank, cuyos gestores no se encuentran ante la posibilidad de lanzar una operación de ese tipo ni de fusionarse, las dos opciones manejadas por el mercado para consolidar al sector bancario..

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