La sede madrileña del BBVA / Efe

BBVA plantea el despido de 3.798 empleados y el cierre de 530 oficinas

Justifica el ajuste del 13% de su plantilla y de una de cada cinco sucursales por el mayor uso de Internet y la necesidad de reducir costes tras la crisis

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

El ajuste previsto de empleo que había anunciado BBVA a principios de año ha elevado de forma considerable el impacto laboral que tendrá el ERE (Expediente de Regulación de Empleo) hasta los 3.798 despidos de trabajadores y el cierre de 530 oficinas. Ninguno de los cálculos que manejaban los sindicatos apuntaban hasta esas cifras, que convertirán el proceso en el mayor recorte de plantilla colectivo de la historia del banco.

La propuesta de la entidad fue comunicada ha sido comunicada este jueves a los sindicatos, apenas dos días después de que BBVA celebrase el martes su junta general de accionistas. En ese acto, el presidente, Carlos Torres, apuntó que el ERE es necesario «para garantizar la viabilidad futura» del banco. Dejará al banco con un recorte de plantilla del 13% sobre los 29.300 empleados que tiene en España. Aunque, de ellos, no se aplicará sobre los 6.000 trabajadores de divisiones como seguros o valores. En concreto, afectaría a 3.000 personas de la red de oficinas (un 21% del total), y unas 800 restantes de servicios centrales (9% del total).

El ajuste es también llamativo a pie de calle. Del medio millar de oficinas que pretende clausurar (prácticamente una de cada cinco), algo más de 200 sucursales se encuentran en la comunidad autónoma de Cataluña; otro centenar en Madrid y Castilla-La Mancha; 76 en Andalucía, Extremadura, Ceuta y Melilla; 59 en Galicia, Asturias y Castilla y León; 41 en País Vasco, Cantabria, Navarra, La Rioja y Aragón; 35 en Valencia, Baleares y Murcia; y las 14 restantes en Canarias.

BBVA justifica su decisión en el contexto de profunda transformación para el sector:las transacciones 'on-line' se han incrementado un 87% en los dos últimos años, y la operativa en oficina ha caído un 48%, según la entidad. El contexto viene condicionado, además, por los bajos tipos de interés y los nuevos competidores. Y cree que para garantizar su competitividad y la sostenibilidad del empleo a futuro, es «imprescindible» reducir costes.

En una carta enviada a la plantilla, BBVA insiste en «la actitud dialogante y voluntad de llegar al mejor acuerdo posible para todos». Y apunta que buscarán «fórmulas que permitan minimizar el impacto en el empleo».

3.000 empleados menos

Hasta ahora, BBVA no había realizado –técnicamente hablando– un ERE en su plantilla. El número de trabajadores había venido disminuyendo en los últimos años desde los casi 33.000 con los que contaba en 2015 hasta los 29.330 que tenía a finales de 2020. Esa merma se había producido a través de prejubilaciones o salidas voluntarias sin llegar a hacer un proceso colectivo. En 2014, compró Catalunya Banc, la entidad que agrupaba a las cajas catalanas, que a su vez fueron rescatada por el Estado con 12.000 millones de euros. Antes de ser vendida a BBVA, la dirección de aquella entidad sí materializó varios ERE para adelgazar plantillas.

Los sindicatos ya han peuesto el grito en el cielo al conocer de primera mano el ajuste previsto por la entidad, que ahora debe negociarse. Aprovechando el acto de presentación del Primero de Mayo, el secretario general de CC OO, Unai Sordo, y el de UGT, Pepe Álvarez, han indicado que estos procesos son «obscenidad» y suponen «una insensibilidad» por parte de la banca hacia España. Para Álvarez, es una «prueba evidente de falta de sensibilidad».

Recelos en el Ejecutivo

La magnitud de la propuesta ha vuelto a provocar la reacción del Gobierno, que ya había cargado contra la intención de CaixaBank de despedir a más de 8.000 trabajadores tras absorber Bankia. La vicepresidenta tercera del y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha afirmado este jueves que «no son tiempos» para «planteamientos» como estos y que hay que «remar» para «mantener el empleo».

El ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, ha dado un paso más allá al indicar que CaixaBank y BBVA deberían tener en cuenta las ayudas públicas que recibieron en la anterior crisis antes de hacer el ERE. «Los dirigentes de estas entidades deben ser conscientes de hasta qué punto se ha protegido al sector para evitar males mayores» en referencia a las inyecciones millonarias de dinero para parte de la banca.