Un camionero. / archivo

La brecha fiscal entre autónomos y empresas supera el 30%

Los emprendedores no pueden deducirse gastos como comidas o coches que sí se desgravan las sociedades, según denuncia UPTA

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOS Madrid

La brecha fiscal entre autónomos y empresas supera el 30%. Así lo denunció este martes la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) en un comunicado enviado a los medios. Esta organización –bajo el abrigo de UGT- considera que esa fuerte desigualdad se debe a las deducciones fiscales que disfrutan las sociedades y de las que no pueden beneficiarse los trabajadores por cuenta propia

Así, el tipo impositivo del IRPF para autónomos personas físicas se fija anualmente en función de las rentas de trabajo y puede oscilar entre el 19% para quienes ingresen hasta 12.450 euros al año y el 47% para los que tengan una renta superior a 300.000 euros. Sin embargo, para las sociedades hay fijado un tipo fijo máximo del 25%, según explica UPTA. En cambio, todos los autónomos cuyas rentas de trabajo superen los 20.200 euros anuales tienen ya un gravamen por IRPF superior, del 30% como mínimo y hasta rozar el 50%.

Las deducciones fiscales a las que pueden acogerse los autónomos, tales como un coche, local, teléfono, suministros en general, etc., son bienes susceptibles de ser utilizados tanto en el ámbito personal como profesional. Por esta razón, la Agencia Tributaria no permite la deducción de la totalidad de los gastos que soporta un autónomo. Por el contrario, las empresas pueden deducirse el 100% de estos costes.

Y así sucede con la compra y uso de un automóvil. UPTA ha explicado que para que un autónomo pueda deducir el 100% del IVA de dicha adquisición, este debe ser un profesional que se dedique en exclusiva a actividades vinculadas con el transporte, mientras que para la misma transacción una sociedad se deduce el 100%.

En el caso de los costes derivados del uso de un vehículo, la organización denuncia que también son difíciles de probar. «El combustible, las reparaciones de vehículos, los peajes o los parkings son gatos muy difíciles de demostrar que provienen únicamente del desarrollo de la actividad», señalaron.

Y este esquema se repite para justificar los gastos de una comida: el autónomo tiene que demostrar que la finalidad de esta ha sido única y exclusivamente comercial. «Pero demostrar esta circunstancia no es nada fácil y Hacienda no contempla la factura del restaurante como prueba suficiente», criticaron desde la organización. Por el contrario, las empresas sí se desgravan el 100% del importe presentando el recibo del establecimiento.

Y lo mismo pasa con los gastos de representación, en casi todos los casos supone una batalla perdida para el autónomo.

Por ello, el presidente de UPTA, Eduardo Abad, instó al Gobierno a que desarrolle una «profunda» modificación fiscal que beneficie a más de 1,9 millones de trabajadores por cuenta propia. «El sistema fiscal debe ser justo. Es inadmisible que haya estas diferencias entre autónomos y empresas. Un Gobierno de izquierdas no puede mantener un sistema fiscal que únicamente está pensado para beneficiar a las sociedades», defendió Abad.