Trabajadores en el centro logístico de Amazon en Briesleng, Alemania. / Reuters

Alemania aprueba un nuevo sistema de ayudas sociales para desempleados de larga duración

Acaba con el criticado 'Hartz IV' vigente desde hace dos décadas

JUAN CARLOS BARRENA

El gobierno alemán dio hoy luz verde a la esperada reforma social, el proyecto estrella en ese campo en el programa del tripartito de socialdemócratas (SPD), verdes y liberales (FDP). El consejo de ministros a las órdenes del canciller federal, Olaf Scholz, aprobó el proyecto de ley elaborado por el ministro federal de Trabajo, Hubertus Heil, para la introducción del llamado «ingreso básico ciudadano», la ayuda mínima del estado para aquellas personas que ya no cobran el seguro de desempleo y carecen de ingresos.

Con su introducción a comienzos de 2023, el ingreso básico reemplazará a las ayudas 'Hartz IV', que aprobó a principios de milenio la coalición de gobierno socialdemócrata y verde del entonces canciller federal, Gerhard Schröder, y que ha sido objeto de críticas desde entonces por la complejidad burocrática de su solicitud y las severas condiciones para recibirla. El nuevo subsidio del estado será de 502 euros mensuales por adulto sin familia, frente a los 449 euros del «Harzt IV».

Además y si la tiene, para la pareja del interesado se abonarán otros 451 euros mensuales, para cada hijo de 15 a 17 años otros 420 euros, para los de 6 a 13 348 euros y para los menores de 5 años 318 euros. Estos subsidios se ven complementados además por otras ayudas para el pago de alquileres, calefacción o la adquisición de muebles y electrodomésticos, entre otras cosas. Los costes de alquiler de la vivienda los asumirá en su totalidad el estado durante los dos primeros años y los ahorros de hasta 60.000 euros podrán conservarse sin que el estado los grave. Y durante los primeros seis meses se prescindirá de penalizaciones si el afectado no acepta un trabajo que le sea ofrecido por la oficina de empleo.

Hubertus Heil subrayó que «existen en el nuevo sistema incentivos para encontrar caminos que conduzcan al fin de la indigencia» y recordó que dos de cada tres desempleados de larga duración carecen de titulación profesional alguna. El proyecto de ley contempla primas de hasta 150 euros mensuales para quienes se apunten a una formación profesional y obtengan un certificado. «No queremos administrar la pobreza, sino dar trabajo a la gente», dijo Heil.

Desmotivación

El proyecto de ley ha sido objeto de arduas negociaciones en el seno del tripartito de gobierno y de críticas por parte de la oposición y los ayuntamientos, responsables finales del pago de esos subsidios. Los conservadores de la Unión Cristianodemócrata y la Unión Socialcristiana (CDU/CSU) consideran que el alivio de exigencias a los beneficiados, como la de acudir periódicamente a las oficinas de empleo o de asumir trabajos no deseados que regían estrictamente hasta ahora, potenciará el desempleo de larga duración al desaparecer una buena parte de las sanciones.

«Puede conducir a que se cimiente ese ingreso y que se fomente la desmotivación en vez del empleo», afirmó el líder de la CSU bávara en el Bundestag, Alexander Dobrindt. Desde La Izquierda, su líder parlamentaria Susanne Ferschl, afirmó por el contrario que el proyecto establece «la pobreza por ley», ya que la subida del subsidio no compensa la fuerte inflación. Debería haberse incrementado como mínimo en 200 euros, más los costes de la luz, exigió Ferschl.

También la Dieta de Municipios Alemana considera que el proyecto de ley necesita de mejoras y que no debe desaparecer el equilibrio entre la ayuda y la demanda, es decir entre el pago de subsidios y la obligación del beneficiado de aceptar un empleo aunque no sea de su agrado. Pese a todo, el «ingreso básico ciudadano» acaba con las grandes injusticias del sistema 'Hartz IV'. Por ejemplo, ya no podrán ser retiradas las ayudas para vivienda y calefacción si el interesado no se molesta en buscar empleo. Los hijos de desempleados podrán conservar el dinero que ganen con mini-empleos en sus vacaciones y si fallece un miembro de la familia, el resto ya no tendrá que mudarse a una más pequeña en un plazo máximo de 12 meses como hasta ahora.

Además, en el futuro no será imperativo obtener un empleo cuanto antes, sino que se fomentará la formación para que los interesados alcancen trabajos mejores. Desde la introducción del 'Hartz IV' ha cambiado también la percepción de la pérdida del empleo. Antes se consideraba un fracaso personal, ahora existe el convencimiento de que existen muchos factores externos que conducen a la pérdida del trabajo. Desde la situación económica en general a la de la empresa en la que se trabaja en particular.