Residentes y turistas en la playa de Las Canteras, en la capital grancanaria. / ARCADIO SUÁREZ

Opinión

Por un actualizado modelo económico de Canarias

Los dirigentes políticos deberían contar con pensadores y expertos económicos, así como con técnicos especializados en distintas materias que ocupen su tiempo en reflexionar sobre qué debe hacer Canarias para a futuro tener una menor dependencia del exterior

ROSA RODRÍGUEZ DÍAZ Las Palmas de Gran Canaria

Hace tan solo algo más de dos años, el mundo parecía ir adecuadamente bien, con unas relaciones respetuosas entre países. La logística intercontinental funcionaba, el suministro energético no daba especiales sobresaltos, la cesta de la compra no sufría aumentos significativos. Sin embargo, tras la crisis económica originada por la pandemia y acentuada por la actual situación geopolítica, todo parece haber cambiado en nuestras vidas.

Ello nos ha arrastrado a un contexto que ha repercutido directamente en los mercados internacionales de la energía, generando serias dificultades logísticas para los intercambios comerciales por alteraciones en las principales rutas internacionales, dificultando el abastecimiento tanto de productos de primera necesidad, como de otros duraderos y semiduraderos, derivando en un incremento desorbitado de los precios, que ha impactado de forma sensible en los consumidores finales.

Esta situación ha puesto aun más de relieve la gran dependencia que tienen unos países de otros, ya desde la perspectiva energética, como de la del abastecimiento de productos de primera necesidad -en concreto de Rusia y Ucrania- o por el suministro de componentes esenciales -China paralizó su producción y/o distribución- y requeridos en la fabricación de determinados bienes en otros países, cuya producción se ha visto interrumpida.

Los países, desde hace unos años, para protegerse, vienen reduciendo su actividad exterior

Aun cuando llevamos algunos años en un proceso de desglobalización, lo que ha implicado un retroceso en los flujos internacionales de mercancías, servicios, capitales y personas, la pandemia puso de manifiesto la aun alta dependencia de China como fábrica del mundo y la necesidad de dejar de depender de este país. Ya no resulta tan interesante deslocalizar las empresas pues el aumento de los salarios y del nivel de renta en los países en desarrollo hacen que se reduzcan las ventajas competitivas de la década de los setenta del siglo XX.

Los países, desde hace unos años, para protegerse, vienen reduciendo su actividad exterior y fomentando su consumo interior, al que tienden a fiar su crecimiento económico, tomando en el tiempo medidas proteccionistas para su defensa. Tal ha sido el caso de Estados Unidos, con las políticas adoptadas por el Expresidente Trump y, el Reino Unido, con sus vaivenes gubernamentales y sus decisiones sobre el Brexit.

Distintos Estados están promoviendo de formas diversas la producción nacional, ya sea imponiendo aranceles de entrada a mercancías extranjeras o mediante exenciones fiscales a las industrias nacionales. Toman medidas para repatriar sociedades e impulsar el sector industrial ante los riesgos de externalización de la producción estratégica, así como para favorecer el necesario reajuste en las fábricas para acortar las cadenas de suministros. Esto puede llevar a una menor eficiencia, con el consiguiente incremento de los costes, pero, sin embargo, contribuye a un mayor nivel de seguridad.

Y la relocalización de las fábricas es posible por las evidentes repercusiones que sobre la economía van a tener factores tales como el ritmo y nivel de penetración de la automatización, la robótica, la inteligencia artificial y la digitalización en todos los sectores productivos.

Ante este entorno mundial de desglobalización: ¿qué se hace en Canarias? En mi opinión, está sumida en un bloqueo administrativo sin precedentes, ante unas circunstancias rápidamente cambiantes, e impulsada, por ello, a resolver lo inmediato. Los gobernantes se encuentran sumergidos en una telaraña que les impide tener espacio para reflexionar, con escaso tiempo para reaccionar y, por tanto, tomar decisiones estratégicas sobre como se debe abordar nuestro futuro económico.

En Canarias tenemos los peores datos de empleo, aunque con una población activa mayor

En Canarias tenemos los peores datos de empleo, aunque con una población activa mayor; un creciente número de personas que ni trabajan, ni quieren trabajar; una progresiva longevidad y, por ende, una dependencia incremental en el tiempo que requiere mayor gasto público; así como un incremento de la pobreza, detentando la tasa más elevada del país de personas en riesgo de exclusión social, pues, es la Comunidad Autónoma en la que más ha crecido el número de hogares sin ningún tipo de ingresos.

A pesar de operar un crecimiento económico superior a la media nacional, Canarias no recuperará, el tamaño de la economía previo a la pandemia hasta 2024 (datos de la Comunidad Autónoma) y es preciso tener en cuenta factores tales como el elevado incremento de los precios de las materias primas, en particular, el aumento de los precios de la energía, los problemas de las cadenas de suministros globales y, en estos momentos, los ascendentes costes financieros que dificultarán el crédito hacia las empresas y familias.

Evidentemente, nadie lo pone en duda, el turismo seguirá siendo nuestra fuerza motriz, pero, aunque las previsiones de reservas son inicialmente favorables, no se puede obviar un posible cambio de tendencia, pues la inflación y los problemas del suministro energético en alguno de los principales países emisores de turistas hacia Canarias pueden truncar estas expectativas.

En mi opinión, tenemos que prepararnos para no tener que depender tanto del exterior, apoyando un sector industrial creciente con tecnología puntera, fomentando la agricultura ecológica, sostenible y de proximidad. Es preciso agilizar la tramitación administrativa de los expedientes vinculada a las energías renovables, pues Canarias sigue estando a la cola en España en su implementación. Por otra parte, cada vez más las compras de bienes y la prestación de servicios se hacen digitalmente, pero las normas no se adecuan, en muchos casos, a estos importantes avances en el mundo económico.

Ante la saturación de las administraciones públicas, los dirigentes políticos deberían contar con pensadores y expertos económicos, así como con técnicos especializados en distintas materias que ocupen su tiempo en reflexionar sobre qué debe hacer Canarias para a futuro tener una menor dependencia del exterior. Es decir, para actualizar el modelo económico de Canarias.