Una mujer repostando en una gasolinera. / efe

Un 2022 con repostajes que aún no han llegado a su techo

Mientras que el consumo ya ha recuperado un nivel previo a la pandemia, la producción sigue condicionada por la política de los países de la OPEP+

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

Los españoles seguirán pagando a precio de oro los combustibles en las próximas semanas. No es la mejor noticia que puedan tener en un inicio de año en el que la inflación está causando estragos en sus presupuestos familiares, pero la evolución del coste del petróleo, el principal indicador que sirve como guía para avanzar futuros precios, así lo determina.

El pasado viernes, el barril de Brent cerró la sesión por encima de los 92 dólares. Una semana antes se encontraba en el entorno de los 88. Primera conclusión: las estaciones de servicio aún no han trasladado todo el alza del crudo a los precios de los combustibles que comercializan.

Previsiblemente ese coste repuntará de forma sensible en los próximos días. Pero sería suficiente para que los precios de gasolina y diésel batiesen un nuevo récord la próxima semana.

Lo que ocurrirá a medio plazo, con la vista puesta en marzo o abril, no es demasiado halagüeño. «Nos encontramos en un entorno de aumento de la demanda y recorte de la oferta», explica Joaquín Robles, analista de XTB. «Mientras que el consumo ya ha recuperado un nivel previo al que tenía antes de la pandemia, la producción sigue condicionada por la política de los países productores de la OPEP+», afirma este experto.Por ello, anticipa que «no es descartable que veamos el petróleo en el nivel de los 100 dólares por barril durante este primer semestre».

Los elementos que podrían bajar los precios pasarían por que EEUU ampliara su capacidad extra de producir unos 1,2 millones de barriles utilizando especialmente a las compañías de 'fracking', tal y como explica Luis Fernando Utrera, del IEB.

O que, en un escenario adverso, «esta fuerte subida de precios deteriore seriamente el crecimiento económico mundial, lo que no se verificará hasta dentro de meses con cifras reales. Y que la OPEP+, ante la caída de la demanda que esto supondría, decida realizar un incremento extra de su producción, antes de que la sangre llegue al rio», resume.

Este experto anticipa que habrá que esperar, al menos, hasta verano para ver si abren el grifo y el precio se modera, o si se percibe una recesión global y el precio caerá, aunque no abran el grifo. «No olvidemos que la OPEP+ sabe que la bala del petróleo no va a durar siempre por lo que van a tratar de optimizar al máximo nuestra dependencia», indica Utrera.

También Victoria Torre, de Singular Bank, anticipa que el crudo puede alcanzar la barrera psicológica de los 100 dólares, con lo que ello provocaría en los combustibles, abocados a incrementos por encima de las referencias actuales. Y advierte, al mismo tiempo, de que se proyectan «nuevos máximos en la inflación de la eurozona para los próximos meses al retrasarse la normalización de los precios de la energía». Una crisis energética que Europa y España vienen arrastrando desde el pasado verano, pero que, por ahora, no parece llegar a su final..