Vida o muerte en Montilivi

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13/01/2018

Así lo ha querido la UD, que se mueve entre precipicios mortales, sin red, expuesta a la catástrofe si da otro paso en falso. Ya no hay partidos. Lo que viene, desde hoy mayormente, son finales. Y continuará de la misma manera hasta mayo, obligada al equilibrio extremo, a rozar la perfección en su cruzada por la permanencia. Girona inaugura el serial.

Girona -Enviado Especial

En Montilivi le va la vida a Las Palmas, que hoy despedirá la primera vuelta entre alarmas. Ganar le mantendría en la pelea, vitamina en vena para levantarse, un respiradero enorme. Todo lo demás, incluyan no perder, generaría un caos acaso insoportable. Son las consecuencias que traen once unidades en el casillero a estas alturas de la película. No hay cálculo o ingenuo que sostenga la más mínima expectativa ante semejante realidad clasificatoria. Si llegar a la mitad del camino con catorce puntos, en caso de victoria, sigue siendo una broma de mal gusto, imaginen el pandemonio de continuar anclados en lo mismo. La UD rema río arriba por sus propias miserias, ya no puede ir a peor y su suerte es que todavía puede agarrarse al calendario. Todavía por descubrir el efecto de Paco Jémez, mucho ruido y pocas nueces hasta la fecha, lo mejor que le viene al equipo es ir a la faena y meterse en la competición.

Espera un adversario académico, de ideas claras y ejecución impecable. Juega de memoria el Girona, sincronizado de punta a punta y que, entre sus gestas, luce haber frenado al Atlético o tumbar al Madrid. Grupo físico y ordenado, que impone ritmos altos y presión armónica, no ha pagado la novatada a base de meterle pierna y atrevimiento a cada desafío. Compite siempre y jamás claudica. Encima, maneja la estrategia con singular maestría. Con Machín a los mandos, corren todos y los esfuerzos se multiplican en territorio propio. Sin estrellas de talonario, su ejemplo desmiente cualquier teoría presupuestaria. Por lo pronto, dobla a la UD, dato inequívoco, y hoy anuncia un encuentro áspero, de ritmo y trincheras.

Jémez dice conocer las dificultades y está por confirmarse su plan. Para empezar, ojo con salir al trote, costumbre ya institucionalizada. La hora, impropia, encierra sus peligros. En pleno aperitivo, al ruedo y con enemigo guerrero. El técnico agitará el once, que se parecerá poco al del 4-0 en Mestalla, y, a la vista de lo ocurrido, que no puede volverse a repetir, empezará por atrás. Confirmado Raúl, con Lemos y David Simón en clave catastrófica, colocar a Ximo en el lateral derecho y fijar a David García con Gálvez en el eje puede ser lo más coherente. Algo debe mover el entrenador en una línea bajo sospecha y, por si fuera poco, privada para buen trecho de Bigas. Hay alternativas y convendría explorarlas. Por delante Peñalba es fijo, su pareja saldrá de Vicente o Javi Castellano, con el primero con ventaja, y en las bandas Toledo y Momo se han ganado los galones. Ambos fueron de lo poco potable en el naufragio de hace siete días frente al Éibar. Si hay meritocracia, Tana, Jairo o Halilovic, de momento, no les llegan.

A Viera nadie le tose en los tres cuartos y en la punta no hay más que Calleri.

Salgan los que salgan, matiz arriba, matiz abajo, comparece la UD y no en un día cualquiera. Girona puede marcar la redención o certificar el entierro. Que se note. Y para bien, si no es mucho pedir.