Golf

Un entorno idílico para Rafa Cabrera

02/05/2020

Confinado en un lugar paradisíaco, junto a su mujer y su niña de ocho meses y con un campo de golf a su entera disposición. Dentro de la situación de excepcionalidad que se vive, y sin haber deseado verse así, parado el calendario y con la incertidumbre de no saber cuándo podrá volver a exhibir su golf selecto, el grancanario Rafa Cabrera lleva «con tranquilidad y serenidad» la cuarentena impuesta por el coronavirus.

La pandemia le pilló disputando The Players Championship, uno de los torneos punteros de la Asociación de Golfistas Profesionales de América (PGA en sus siglas), en Ponte Vedra (Florida) y allí terminó quedándose pese a residir en Dubai y tener casa tanto en España como en Suecia. Las restricciones aplicadas a los viajes le empujaron a no moverse de donde ya estaba. «Estando mi familia aquí y con la posibilidad de poder entrenar en unas instalaciones espectaculares como las que tengo al lado de donde me alquilé, ni lo dudé», razona.

Y parece que eligió bien porque, desde el otro lado del Atlántico, concilia «de maravilla» su faceta de marido y padre con la de deportista de elite. «En el campo ya me conocen. Llego con mi coche sin tener contacto con nadie y me entreno todos los días. Hago 9 o 18 hoyos, según me sienta, utilizo, también, el gimnasio... Y, cuando dejo los palos, me dedico a disfrutar de Alva y de Sofia. Todo me lo estoy tomando con la madurez que se requiere», apunta en mitad de la que es su decimoquinta temporada en el circuito internacional.

La lectura, el reciclaje formativo y las charlas por videoconferencia con la familia en Canarias le amenizan una rutina en la que no hay lugar para lamentos o pesadumbres, ya que confía en que, con las medidas sanitarias pertinentes, el mundo del deporte y del golf comiencen a normalizar la actividad «en cuanto sea posible y las autoridades competentes así lo estimen».

Como en el resto de disciplinas, poco o nada se sabe de qué pasará con las citas previstas en el calendario, aunque, por las exigencias y el nivel de la competencia, la espera no rebaja su intensidad y empeño por seguir entre los mejores del planeta, siempre con altura de miras. Ahora ocupa el puesto 46 de un ránking en el que solo tiene por delante a dos españoles (Jon Rahm y Sergio García) y su desafío no es otro que el de retomar el pulso de las citas que se le presenten con más ganas que nunca.

En este sentido, aún confía en poder sacar máximo rédito de un 2020 marcado por un virus que, en su caso, le hace acumular motivaciones y deseos de volver a entrar en acción. Cada día que se entrena así se motiva.