Tócala otra vez, Jonathan

05/10/2019

Viera aterriza en Lugo al frente de la UD y a ritmo de exhibiciones, tras acumular tres goles en los dos últimos triunfos y ser imparable para los adversarios. La moral del equipo, por las nubes tras ganar en Ponferrada, alimenta el optimismo

Ha sido tomar posesión Jonathan Viera y sacudirse la UD todos sus complejos y deficiencias. De repente, ya con el veintiuno a los mandos, el equipo funciona con armonía, gana, hace goles, se permite arte y decoro, tramita rivales, es respetado, transmite. Metamorfosis radical y que manda muy lejos los tiempos derrotistas, cuando cada partido era una suerte de tortura y, frecuentemente, terminaban de la peor manera posible. Ya lo dijo Mel en verano abriendo las carnes del club: todos se habían acostumbrado a perder. Esa resignación a lo que viniera poco a poco se ha ido corrigiendo. Claro que con un futbolista total con Jonathan, sobrado en Segunda, imparable si está como tiene que estar, la tarea se resuelve de inmediato. Porque Viera ha venido a ganar, si regresó fue porque quiere revancha y va a canalizar todos sus empeños con la pelota. Con el orgullo picado («el que diga que vine de vacaciones es que no me conoce», ha repetido enojado ante insinuaciones que detesta), los resultados, hasta la fecha, dan y quitan razones. Desde que entró en el engranaje, tres jornadas lleva, siempre Las Palmas mereció el premio mayor, por empuje y prestaciones, y contabiliza seis de nueve puntos. El impacto del crack de La Feria tiene efecto indudable. Y si en su estreno ante el Girona no pudo más que dejar pinceladas, lo que vino después fue un huracán. Barrió al Albacete con dos goles y una asistencia para el 3-2 final y en El Toralín, ante la Ponferradina, invicta en su territorio desde enero, el destrozo volvió a alcanzar cada esquina. En el 0-2, gol de bandera para abrir el pleito y, en el otro, acción inventada con dejada mágica final a Pedri.

Actor principal en los últimos cinco goles facturados que se han convertido en dos victorias y un avance sustancial en la clasificación, hoy toca mantener el show en Lugo, un adversario de cara o cruz, capaz de complicarle la vida a cualquiera o entregar la cuchara sin resistencia. Muy propio del ecosistema de la categoría, en el que lo impredecible es norma.

La UD luce a Viera como escudo imperial, arma letal y de alcance absoluto. De falta directa o en jugada, a corta y media distancia, como enganche o interior, partiendo de atrás, iniciando en posición adelantado, en transición o en estático... No hay radar ni antídoto. Y es normal que por el Anxo Carro haya cierto pánico a que haga de las suyas.

Claro que los beneficios de Viera no se acaban en sí mismo. De las precauciones que provoca en los de enfrente sale la liberación de sus compañeros. Así, atrae atención para que, con metros y en franquicia, otros hagan de las suyas. Verbigracia, Pedri, que no es cojo tampoco.

Mel se relame porque dispone de arsenal y medios y, lógico, queire aproximar el momento para llenar la despensa. De ahí que no se esperen demasiadas variaciones en el equipo que ya dejó ver el pasado miércoles. Mauricio Lemos («o juega o no se viste», dijo ayer del uruguayo) pudo ejercitarse en la víspera pero no está al cien por cien y con Mantovani y Aythami justificándose, sería una temeridad arriesgarle. Si acaso, Narváez por Pekhart arriba, tratando de buscar una punta más dinámica y asociativa poe la condiciones que ofrece el atacante de Colombia. El resto está claro salvo sorpresa en los planes del cuerpo tércnico. EN pleno crecimiento, con ideas somatizadas y una sensación de fortaleza general, Las Palmas se tma este encuentro como el de la confirmación. De ganarlo ya serían tres jornadas seguidas de pleno. Si en Segunda ya resulta complicado amarrar los bienes una jornada, imaginen hasta dos más enlazadas. He ahí un desafío hasta hace nada impensable y que hoy, a la hora de la siesta, está a tiro.

En el anfitrión, el peligro es conocido: Cristian Herrera. En tiempos canterano que apuntaba y que terminó emigrando, en la campaña pasada se dio un festín aquí frente a la UD en un 4-2 en el que hizo dos goles. Herrera guarda muchos amigos en la plantilla y en sus vacaciones no duda en acudir al fisioterapeuta del club Juan Naranjo para tratarse bajo sus cuidados. En verano hasta se especuló con su regreso. Habrá que atarlo en corto porque el Lugo depende de cómo se deje ver. Claro que a Mel le inquieta lo justo de lo que dependa el rival. En esta UD de Viera, el partido está en lo propio.