Buenas notas, goles y cabellera al viento

16/02/2020

Artículo de opinión donde Juan Trujillo, hijo de Juan Trujillo Febles, expresidente de la UD Las Palmas, glosa la figura de José Manuel León, uno de los grandes jugadores que la Unión Deportiva Las Palmas dio al mundo del fútbol. León falleció este sábado en Las Palmas de Gran Canaria a la edad de 75 años.

Un día se plantó el padre de Mamé León frente al mío. «Don Juan, no quiero que mi hijo siga jugando al fútbol si eso implica que descuide los estudios». Y mi padre, que lo era de todos los jugadores por la preocupación que siempre tenía por cada uno de ellos, encontró la solución. «No se preocupe que yo me encargo. Mientras apruebe las materias, tendrá ficha en la UD. Y si suspende, le doy la baja». Ese fue el compromiso, un pacto de caballeros de los de antes, que debía cumplirse inexcusablemente. La UD se podía perder a una grandísimo jugador y un grandísimo jugador se podía perder la oportunidad de triunfar de amarillo si el expediente académico no era bueno. Por fortuna, Mamé, que siempre fue muy responsable con sus obligaciones, sacó todas las materias adelante y pudo desarrollar su gran pasión, la de jugar profesionalmente al fútbol. Hasta ahí la historia es bien conocida.

Lo que pocos saben es que Mamé aceptó las reglas impuestas por su padre y por el mío pero poniendo una condición: estudiaría y jugaría pero tendría que ser con el pelo largo. Le gustaba lucir cabellera al bueno de Mamé, ir bien peinado, exhibir porte elegante.

Mi padre siempre quiso que los futbolistas llevaran el pelo corto. Lo más corto posible. Argumentaba que, de esa manera, podrían rematar mejor de cabeza. Supongo que habría oído algún comentario al respecto de gentes del fútbol, porque todo lo que ordenaba tenía una finalidad precisa, no era amigo de caprichos. Seguro que cuando Mamé le trasladó esta petición se quedó traspuesto. Pero tratándose de quien era, no lo dudó y aceptó. Todos salieron ganando: el padre de Mamé, contento con las notas de su hijo. Mi padre, contento igual por tener en el club a alguien que enamoraría al Insular. Y el implicado, aplicado en las aulas y en el césped, feliz con su cabellera al viento.

Tuve una relación familiar con Mamé, al igual que con todos los jugadores de aquella maravillosa época. Mil recuerdos me vienen a la mente. Su fallecimiento me ha llenado de pena. No termino de asimilarlo. Descansa en paz, amigo.