Testigos de cómo hacer las cosas [2-0]

25/05/2019

Le tocó sufrir a la UD la fiesta de Osasuna en El Sadar. Los amarillos, y pese a que tuvieron ocasiones de gol, acabaron mordiendo el polvo y prolongando el pasillo que le hicieron al recién ascendido a Primera antes de iniciar el choque. Los locales son un ejemplo perfecto y un espejo en el que mirarse para volver a la élite. Y Mel sabe que puede contar con Eric, Cedrés y Josep

ETIQUETAS:

Ni la resaca impidió a Osasuna pasar el rodillo ante la UD. Los rojillos exhibieron virtudes y automatismos que bien podría aprender Las Palmas de cara a la campaña que viene. Los de Arrasate son el claro ejemplo de lo que hay que hacer y lo que no. La intensidad y verticalidad con la que llevan paseándose toda la temporada señala el camino a los grancanarios, que seguro sacaron la esponja en El Sadar para coger recorte. Y mira que acarició el empate el equipo amarillo pero, como ya saben en este caprichoso deporte, el que perdona, la paga.

Movía el once inicial Pepe Mel en El Sadar y lo hacía siguiendo su hoja de exámenes de cara a la temporada que está por venir. Maikel Mesa, Fidel Chaves y Juan Cala, al césped; Lemos, Robaina y Cedrés, a la banqueta. Campo de enjundia, con ambiente festivo y victorioso, para que el técnico madrileño pudiera poner el termómetro a lo que quiere y busca, en caso de continuar, como todo hace indicar, en las filas de la Unión Deportiva.

Todo lo que no sea darle ficha profesional y blindar al arquero valenciano será una grave torpeza, pues crece en cada partido

Saltó intenso el conjunto grancanario, haciendo oídos sordos a la caldera navarra y buscando hacerle daño al Osasuna. Pero pronto se llevó el primer susto la UD. Una línea mal tirada de Cala, que recuperaba su plaza en la retaguardia, dejó solos a Kike Barja y a Juan Villar. El extremo se fue hacia la yugular de Josep Martínez, que salió rápido y tapó bastante bien, y se cegó. No vio a su compañero, que estaba para empujarla a placer, y envió fuera su disparo. Crecían los rojillos con el paso de los minutos y Josep tenía que emplearse a fondo para dejar su arco a cero.

El portero de Alzira sacó una mano de manual para desbaratar la ocasión más clara del encuentro hasta el momento. David García (rival), descolgado en ataque tras un saque de esquina, fusiló y Josep voló, dejando claro, una vez más, que Las Palmas tiene portero para años.

Entre tanto ataque navarro, a Galarreta le tocó probar el césped en varias choques hasta que le aguantó el físico. Dijo basta el mediocentro y tuvo que ser sustituido. Mel volvía a confiar en Cristian Cedrés y reubicaba a Maikel Mesa en el doble pivote. El jugador de Las Palmas Atlético cogía el costado izquierdo, donde se había situado Araujo de inicio y Las Palmas ajustaba su puzle al 4-4-2 fetiche de Mel.

Sin Galarreta, la UD no encontraba el norte y se tambaleaba de lado a lado. Mesa trataba de tejer fútbol y Eric Curbelo sacaba la escoba para barrer todas las acciones de peligro locales, hasta que la fortuna le dio la espalda. Llovió un balón del cielo y, con tropiezo incluido del satauteño, Barja se llevó el esférico en el borde del área. Cala volvió a fallar a la hora de tirar el fuera de juego y, después de malograr la primera que tuvo por avaricioso, el extremo se la ponía a Juan Villar para que empujara el esférico a placer al fondo de la red.

Testigos de cómo hacer las cosas [2-0]

Se diluían las opciones de sacar algo positivo de El Sadar en cada lance de juego. No igualaba el cuadro amarillo la intensidad de los de Arrasate, que no se conformaban solo con el ascenso, sino que querían proclamarse campeones de la categoría. Y su propuesta era clara: verticalidad, desmarques y velocidad punta. Esa es la receta que el técnico local ha propuesto todo el curso y la que le ha llevado a tocar la gloria. Ni la resaca tras conocer el pasado lunes que, a falta de los tres partidos que quedaban (contando el de ayer), ya eran equipo de Primera División. Los Clerc, Vidal, Barja y compañía parecían aviones. Mientras que, en las filas isleñas, Araujo no conectaba, Rubén estaba a kilómetros del área y Fidel se perdía en regates inoperantes. Cedrés lo intentaba una y otra vez por la banda izquierda, pero lo cerraban bien y Las Palmas no ofrecía síntoma alguno de poder rascar siquiera un empate. De hecho, ni llegaba a portería. Y, cuando se acercaba al área, no encontraba el hueco ni el acierto. Ese maldito último pase que lleva mermando durante toda la campaña a la Unión Deportiva tampoco tenía previsto aparecer en El Sadar.

Tras el intermedio, las palabras de Mel en el vestuario parecieron hacer efecto, pues la UD salió a morder. David García acarició el gol en un saque de esquina, pero su disparo con la diestra se marchó desviado. Primer aviso amarillo, y serio. En el segundo, con el entrenador en el banco sin dar crédito, se malgastó una ocasión clamorosa. Araujo, que se había quedado descolgado, recibía el balón solo, de espaldas a la portería, eso sí, y se la dejaba con la cabeza a Maikel Mesa para empujarla, pero el tinerfeño se enredó y acabó escorándose para buscar una vaselina imposible. No quedaba ahí la cosa. Continuaba el carrusel de acercamientos isleños con un chut de Rubén que desviaba su tocayo. Estaba perdonando demasiado la UD. Y quien perdona, como ya saben, la acaba pagando.

Rugía y celebraba la grada. Cada cambio era una ovación atronadora. Envidia sana para Las Palmas, que veía de manera directa cómo se deben hacer las cosas para lograr volver a la élite. «Volveremos a Primera, volveremos a Primera otra vez», cantaba la hinchada rojilla, mientras la Unión Deportiva buscaba igualar la contienda.

Testigos de cómo hacer las cosas [2-0]

Aun así, tuvo que volver a aparecer la figura de Josep. El joven arquero sacó un mano a mano a Villar con mucha valentía. Todo lo que no sea darle ficha en la primera plantilla y blindarlo con una buena cláusula de rescisión será una torpeza. Todavía se lamentaban en El Sadar y, de repente, se escuchó el silencio. Una anticipación de David García, con desmarque y finalización de seda incluida, casi sube las tablas al electrónico. El capitán, siempre sudando por este escudo, se la picó a Rubén y poco le faltó al de Maspalomas para anotar un auténtico golazo.

Lo acariciaba el representativo y Mel buscaba poderío ofensivo con la entrada de Lemos en el campo. De la Bella dejaba su sitio al gallego y Eric pasaba al carril izquierdo. El de Santa Brígida rinde con creces donde lo pongan. Si lo dejan ayer, lo mismo tras el partido hubiera corrido los San Fermines. Menuda exhibición física la del canterano.

Pero con ese pasito al frente que había dado Las Palmas llegó la sentencia de los navarros. Una jugada preciosa entre Rubén, Vidal y Xisco despellegó a los visitantes. Este equipo, con Arrasate como escultor, dejó detalles de matrícula de honor cada vez que pisaba el acelerador. Mientras, los isleños hacían lo que podían, pero iba a ser imposible interrumpir la fiesta de Osasuna. Ni en medio de la celebración bajó el ritmo el conjunto rojillo.

Al final, y con una nueva derrota lejos de la isla, Mel sabe que puede contar con Eric, Josep y Cedrés para volver a intentar el ascenso el próximo curso. Al igual que con David García que, por mucho que lo quieran retirar, siempre honra el escudo.

  • 1

    ¿Mantendría usted a David García en la plantilla de la UD Las Palmas una temporada más?

    Sí.
    No.
    Ns / Nc.
    Votar Ver Resultados