Rearme para dejar atrás la crisis

20/11/2019

Los regresos de Viera, Aythami y Benito, tras su lesiones, De la Bella, cumplida su sanción, y Josep, cumplida su citación con la sub-21, alivian el panorama de Pepe Mel al frente de una UD sin margen de error ante el Real Oviedo

A falta de resultados y buenas sensaciones, Pepe Mel puede agarrarse a los recursos humanos de los que va a disponer para encarar la visita del Real Oviedo al Gran Canaria (domingo, 17.00 horas) con fundadas expectativas. Y es que si la anterior jornada, el duelo frente al Mirandés, estuvo condicionada por la lista industrial de bajas, la mitad de la plantilla, mayormente, entre lesiones, convocatorias internacionales y sanciones, para lo que viene tanto la enfermería como el capítulo disciplinario traen aire fresco y noticias reparadoras. Hasta cinco efectivos ausentes el pasado domingo en Anduva van a poder entrar en la rueda del preparador madrileño, la mayoría con vitola de titular, lo que supone un alivio superlativo y que ha de proyectarse en el rendimiento colectivo y para bien.

Mantovani y Pedri tendrán tiempo, además, para equilibrar fuerzas tras ir a Burgos con limitaciones

Con Josep Martínez de vuelta de la selección sub-21 y Alberto De la Bella cumplida su suspensión por acumulación de amonestaciones, Mel ya tiene garantizadas dos de sus piezas predilectas.

Además, Jonathan Viera, del que huelgan calificaciones acerca de su jerarquía, Aythami y Benito tienen margen suficiente para dejar atrás sus respectivas lesiones y unirse al cupo de efectivos. Los dos primeros serán de la partida con toda probabilidad, mientras que el aldeano, que no juega desde la jornada inaugural, es un recurso muy apreciado por el entrenador por su polivalencia y pujanza y verlo en el banquillo simplifica muchos problemas.

También tiene su valor que Mantovani o Pedri ganen tiempo en sus respectivas puestas a punto. El central argentino forzó para viajar a Burgos aunque no pudo jugar más por precaución que por criterio técnico ante el riesgo de romperse, mientras el juvenil acusó una semana que arrancó en el Mundial de Brasil y que, viaje oceánico de por medio, cerró con síntomas evidentes de cansancio por el desgaste acumulado. Ambos agradecerán los días de trabajo que vienen para equilibrar fuerzas.

Pepe Mel no ha querido encontrar cobijo en las contingencias reiteradas en materia de ausencias. Ya desde la pretemporada comenzó a complicarse toda su planificación cuando Araujo y Rubén iniciaron los calvarios que todavía les tienen en la reserva. Y qué decir tiene la recuperación mucho más lenta de lo previsto del portero Raúl, lastimado desde abril y que sigue en el dique seco camino del parón invernal cuando su pretensión era la de iniciar el calendario. Nombres de rango en una lista que no ha parado de engordar, incluso de manera especialmente cruel, como la grave lesión sufrida por Drolé en el transcurso de una sesión de trabajo.

Pero el técnico, fiel a su estilo frontal y directo, asume que todo esto forma parte del negocio y que en su sueldo y responsabilidad también está la gestión de estos imponderables. Al igual que ofreció un discurso valiente en situaciones de máxima fragilidad y carestía en su cupo de efectivos, ahora tampoco hinchará en pecho, si bien ya ha reconocido que esto, disponer de la plana mayor de su plantilla, facilita la tarea.

Un punto de los últimos quince y una ubicación peligrosa en la tabla clasificatoria obligan a la UD a no fallar en la jornada que aguarda este fin de semana. Y que su configuración vuelva a ser más reconocible con rostros de sus protagonistas más relevantes rema, sin duda, en la corriente de optimismo que se quiere instalar como condimento previo al resurgir necesario.