Pepe Mel vuelve a estar en el disparadero tras los últimos resultados de la UD. / COBER SERVICIOS AUDIOVISUALES

Primera final para Mel: podría ser despedido si el sábado la UD no gana a la Ponferradina

En la dirección deportiva escuece el pobre saldo de triunfos a estas alturas del calendario y vuelve el debate sucesorio

IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

El futuro de Pepe Mel en la UD está ligado a la suerte que corra el equipo el próximo sábado ante la Ponferradina. Los discretos resultados que se han dado hasta la fecha, con un triunfo en seis jornadas, han activado las preocupaciones en la dirección deportiva de la entidad y, como no podía ser menos, en el presidente. Miguel Ángel Ramírez siempre se ha distinguido en defender la labor del entrenador y no han sido pocas las veces en las que le ha elogiado por su trabajo en situaciones especialmente adversas, como cuando tuvo que capear con una plaga de lesiones, y con reconocimiento expreso, también, por su convencimiento y apuesta por la cantera. Pero fue el mismo Ramírez quien, antes del inicio de la temporada, elevó el listón a cuenta de una plantilla reforzada con jugadores de cartel, varios procedentes de superior categoría, con Jonathan Viera al frente, lo que ahora choca con la realidad. Se han dejado escapar más puntos (11) que los que se tienen (7), una aritmética tan significativa como decepcionante. Y se atiende, de igual manera, a la brecha que se ha abierto con los puestos de ascenso directo y el peligro de que siga creciendo.

Por encima de merecimientos y ratos más o menos lúcidos, esta UD no está cumpliendo y aunque Mel no entienda que la presión sea la que es a estas alturas del calendario, lo cierto es que la paciencia no abunda en sus superiores. Y es tal el grado de preocupación con lo que se está viendo, al considerarse que hay un grupo capacitado para más, como, por ejemplo, para imponerse al Ibiza o al Burgos, dos recién ascendidos, que el debate sucesorio ha vuelto a cobrar vigencia. No ganar en el encuentro que viene, ya tampoco vale empatar, apunta a consecuencias drásticas en el banquillo.

A Mel no le hacen faltan avisos porque, por lo que ha venido manifestando en las últimas semanas («cuando una persona está mucho tiempo en un sitio, su discurso cansa»), además de su experiencia en el oficio, sabe bien cada escenario y percibe el ambiente que se respira. Y por mucho que se congratule de que dispone de autonomía para desarrollar su trabajo y lo hace con las condiciones que precisa, como todos los compañeros del gremio es preso de los resultados. Los que ahora le están faltando al frente de una plantilla hecha «para ganarlo todo», según estiman recuerdan desde sus instancias superiores.

La Ponferradina es el actual líder, llega con 15 puntos de 18 posibles y al calor de un 4-0 al Málaga que le consolida en su posición de privilegio y fortifica su moral. Gana y, si puede, aplasta. Además, junto al Tenerife ostenta el cartel de equipo menos goleado hasta la fecha con tres tantos en contra, lo que redobla el nivel de dificultad en la empresa de la UD obligada a no fallar a riesgo de que salte por los aires la continuidad del técnico.