Fútbol / UD Las Palmas

Patricio Viñayo: «Ahora todos tenemos que ser combatientes, no contrincantes»

23/05/2020

— ¿Cómo está la economía del club en este minuto de la crisis del coronavirus?

— Lógicamente, muy resentida. Jamás imaginamos que la Liga pudiera detenerse tanto tiempo. Se ha realizado un enorme esfuerzo para amortiguar los efectos de esta paralización, y se ha buscado la financiación necesaria para atender los compromisos de pago prioritarios, como son el pago de las nóminas en un contexto de caída súbita de ingresos. El consejo de administración se comprometió a complementar el salario del personal no deportivo, y también el del deportivo de las categorías de formación, todos afectados por el ERTE, y a pesar de las dificultades lo está consiguiendo. En este capítulo hay que agradecer tanto al Gobierno de Canarias como al Cabildo de Gran Canaria que hayan encontrado fórmulas para adelantar, aunque fuera parcialmente, el pago de los patrocinios.

— ¿Se ha sobrellevado mejor o peor la situación de lo que se podía esperar?

— La ventaja de la UD Las Palmas con respecto a otros clubes es su bajo nivel de endeudamiento. La deuda principal es la heredada del concurso de acreedores, ordenada a largo plazo con un crédito que se afronta semestralmente y expira en 2027. LaLiga nos ha pedido a todos los clubes una proyección de nuestra tesorería hasta el próximo septiembre para garantizar la viabilidad de la competición. Para aliviar esta tensión, ahora no queda otra que endeudarse.

— ¿Algún momento especialmente crítico que desee destacar?

—Está siendo una experiencia inimaginable hace tres meses. Desde que se anunció que el partido contra el Girona de mediados de marzo se jugaría sin público, todos nos dimos cuenta de que algo grave ya estaba sucediendo en el país. En pleno proceso de devolución de las entradas llegó el anuncio de LaLiga de suspensión de ese partido y el siguiente. Ese día, los empleados que estábamos en la oficina del Club entramos en estado de shock. Jamás había pasado nada parecido. Enviamos una circular a los jugadores del primer equipo para que no abandonaran la Isla. Poco después suspendimos el entrenamiento programado para el mismo sábado que el presidente del Gobierno, si no recuerdo mal, anunció el Estado de Alarma durante quince días, que prolongaba la suspensión de la competición al menos tres jornadas. La actividad cayó repentinamente, incluso la recepción de correos electrónicos. Decidimos formar un gabinete de crisis e iniciar un expediente de regulación temporal de empleo. Después de una puesta en común con los asesores jurídicos especialistas en materia laboral de LaLiga y el resto de clubes, nos transmitieron tal inseguridad en la interpretación de lo que legislaba el Gobierno casi a diario, que ante la duda de si podíamos complementar los salarios para que los empleados no perdieran poder adquisitivo dimos marcha atrás.

— Pero después anunciaron el ERTE...

— En esos días de tanta incertidumbre nos ayudó mucho la seguridad que nos trasladó la autoridad laboral del Gobierno canario a todas nuestras preguntas. Ahora hay miles de empresas acogidas a Ertes, pero en aquellos días todo era nuevo y había que actuar con celeridad. Los 197 empleados que perciben nómina del club entraron en suspensión temporal de empleo o reducción de jornada. Y nos pusimos en contacto con los 45 profesionales externos de facturación mensual para rebajar o suspender su remuneración por la prestación de sus servicios ante la paralización de la actividad. En situaciones así hay que lidiar con reacciones de todo tipo, algunas menos colaboradoras que otras. En situaciones críticas es humanamente comprensible cualquier reacción. Afloran nuestros miedos.

— ¿Cuál sería su receta para esta crisis sanitaria y económica?

— Nadie la tiene. Quien lo afirme, miente. Pero en las crisis suelen emerger dos perfiles: el que aporta y el que solo reclama. El primero ayuda; el segundo estorba. El primero es solidario. El segundo es egoísta. Ahora todos debemos ser combatientes. No podemos ser contrincantes porque el enemigo es común, aunque sea invisible.

— ¿No cree que haya que reclamar que se hagan las cosas bien?

— Por supuesto. Pero en el caos no hay error, decía una canción de Radio Futura que recordó el periodista Manolo Borrego en uno sus artículos. El Gobierno de España y el de Canarias están afrontando la mayor crisis de la que se tiene noticias en la historia contemporánea, con una dosis irremediable de improvisación. Si los ciudadanos colaboramos en lo que se nos pide, mejor. Aunque a veces parezca y sea absurdo lo que se prohíbe. Si no respetamos todas las indicaciones al pie de la letra, al menos adaptemos las normas a la sensatez de nuestra realidad personal, sin poner en peligro a nadie. Usemos el sentido común. La oposición política también debe aportar y sugerir, señalando errores, pero apuntando posibles soluciones. Y el Gobierno debe ser receptivo y aplaudir, sin temer pérdida de protagonismo, las aportaciones de la oposición. Creo que la mayoría de los ciudadanos no queremos gresca, sino complicidad. Ni dentro ni fuera del Gobierno.

— Confirmado ya que a partir del 8 de junio vuelve el fútbol. ¿Es el mejor asidero al que agarrarse ahora?

— Volver es ganar. Es un eslogan certero. La mayoría sospechamos que después de esta pandemia ya nada será igual, pero ir recuperando trocitos de normalidad es esperanzador. Alemania de nuevo cumple con su papel en la historia, a veces verdugo, a veces motor de Europa. Esta vez el reinicio de la Bundesliga anima y alumbra el largo camino de retorno a la normalidad.

— ¿Qué impacto va a tener en la UD jugar a puerta cerrada seis partidos en el Gran Canaria? ¿Se puede cuantificar?

— El mayor impacto serán las gradas vacías. Este estadio ha vivido llenos hasta la bandera, dejando aficionados a las puertas y en los alrededores, pero también entradas de menos de 4.000 espectadores. La euforia o el drama generan más expectación que no jugarse nada. Pero disputar un partido oficial con ambiente de entrenamiento será lo más difícil para todos. Será necesario, pero es un fútbol mutilado. En cuanto al impacto económico, el club dejará de ingresar entre 200.000 euros y un millón. Es una horquilla amplia que depende fundamentalmente de la marcha del equipo. La Liga se interrumpió con el equipo sin garantizar la permanencia y con mala dinámica, pero con opciones matemáticas de alcanzar el play off. El fútbol, a menudo, es imprevisible. La UD Las Palmas casi gana en el Bernabéu (3-3) hace tres años, aquella segunda vuelta que no ganamos en ningún campo. O empatamos aquí con el Barça la temporada que se proclamó campeón con 14 puntos sobre el segundo, la misma que nosotros descendimos estrepitosamente. O ascendimos a Primera frente al Zaragoza cuando veníamos de perder 3-1 en La Romareda. Y logramos ascender de Segunda B a Segunda A semanas después de perder contra el Móstoles, que ya estaba descendido a Tercera...

— ¿Hay pensadas compensaciones para los abonados que pagaron su cuota anual conforme a un calendario completo que no podrán disfrutar?

— Vamos a procurar coordinarnos con la mayoría del resto de clubes, que es lo que pretende LaLiga. Aunque en este momento no sabemos con certeza cuándo podrá volver el público a los estadios, de qué manera, con cuanto uso del aforo, y si en todas las comunidades autónomas será igual. Lo que está claro es que habrá que compensarles si se confirma definitivamente que no asistirán a los últimos seis partidos.

— ¿Cobrar los derechos de televisión garantiza el futuro?

— El futuro va a diferir mucho del pasado reciente. Los derechos de televisión decrecerán, como decrecerá todo. Y habrá que realizar un severo ejercicio de restricción presupuestaria, como cualquier otra empresa de cualquier sector. Si caen significativamente los ingresos debes reducir tus compromisos de pago.

— ¿Cuánto tiempo se necesitará para destensar la tesorería? ¿Dependerá de la normalidad que se pueda establecer a partir de la próxima temporada?

— Si hay un rebrote de la pandemia, no hay presupuesto preciso que se pueda adaptar a eso. Y aunque no lo haya o no sea significativo, es fácil imaginar que nunca tendremos los ingresos que tuvimos estos últimos años. La 20/21 viviremos una temporada de transición muy dura hacia una nueva normalidad económica que sólo podría amortiguar un ascenso. Los efectos de esta crisis están dando los primeros pasos.

— ¿Cómo se evalúan desde la UD las respuestas y maniobras de LaLiga y Federación en este tiempo para salvaguardar la competición?

— LaLiga no ha parado de realizar estudios de impacto con distintos escenarios, reanudación o suspensión definitiva de la competición doméstica, coordinando con las ligas europeas, UEFA y FIFA los calendarios y que han derivado en decisiones sobre aplazamientos de otras competiciones como la Eurocopa... Una vez que el Gobierno nos trasladó la conveniencia consensuada de que el fútbol profesional debe reanudarse, por razones ambientales y económicas, quedaba configurar cómo. Se trata de un sector que, con tan sólo 42 clubes, suponen el 1,3% del PIB nacional, y aportará unos 450 millones de euros al Consejo Superior de Deportes, destinados a otras modalidades deportivas y gastos sociales en beneficio de deportistas. LaLiga comenzó a trabajar en un protocolo de vuelta a los entrenamientos muy exigente, para garantizar la seguridad sanitaria de todos los empleados de los clubes involucrados en esta etapa. Ha sido un protocolo de referencia para otras Ligas y para el propio CSD. En cuanto a la Federación no puedo decir mucho más que lo que es de conocimiento público porque no participo en sus decisiones. Lo deseable, si se refiere al frecuente desacuerdo entre las dos instituciones, es que las diferencias se diriman en privado, y que reine la complicidad y la cordura. Esa, me consta, es la pretensión de LaLiga, de cuyos recursos sale también una importante aportación económica con destino a la RFEF.

— ¿Y la respuesta de los jugadores?

— Ejemplar. Ellos no viven en otro mundo. El primer equipo y los técnicos del primer equipo tienen un acuerdo con el club para no perder todo el salario que el ERTE les restará, sino el diez por ciento. De ese diez por ciento, el cinco no lo recuperarán y el otro cinco se aplazará para terminar de cobrarlo en la temporada 21/22. Es lógico que defiendan sus intereses, como lo es que el club asuma con comprensión todas las tensiones emocionales y dudas que genera esta situación que nos eleva a un límite hasta ahora desconocido nuestra capacidad de adaptación a los acontecimientos.