Estadística letal: un triunfo en los últimos catorce encuentros

11/02/2019

i.s. acedo / las palmas de gran canaria

La UD únicamente ha sido capaz de ganar uno de sus últimos catorce partidos, una aritmética estremecedora para un candidato al ascenso y que amenaza el crédito de Paco Herrera después de que ya saltara por los aires el de Manolo Jiménez, su antecesor en el cargo.

El empate de anoche en Málaga vino a confirmar que las aspiraciones de grandeza se le quedan muy anchas a una plantilla con más pedigrí en la cuenta corriente que prestaciones sobre el césped. Fue unánime el llamamiento a la ambición en vísperas de rendir visita a La Rosaleda poniendo el triunfo como único objetivo dadas las diferencias abiertas en la tabla clasificatoria con respecto a los puestos de privilegio. Pero ni las palabras, una vez más, sirvieron para dar un empujón al rendimiento colectivo. «Nos vamos frustrados porque las balas se van gastando», dijo ayer, a modo ilustrativo, Martín Mantovani en los micrófonos de Canarias Radio. El sentir del argentino es el mismo de un vestuario frustrado por estar muy lejos de las expectativas generadas. Un vistazo a la tabla espanta (ya sumados los puntos del Reus, la promoción está a ocho y la segunda plaza a quince), tampoco invita al optimismo el juego de un equipo todavía huérfano de un patrón de comportamiento y, tal y como está todo, con las debilidades bien visibles, da la impresión de que cualquier adversario puede hacer daño a Las Palmas.

Ni siquiera la tan cacareada mejoría defensiva, un hecho después de encajar un gol en los tres encuentros precedentes, ha servido para generar el empujón necesario. Porque si en otras circunstancias no perder en Málaga hubiese sido oro molido, con las desventajas actuales y la necesidad imperiosa de triunfos, el reparto en La Rosaleda no hace más que acentuar las urgencias propias y añadir presión.

De puertas para afuera, en la entidad se mantiene intacto el sueño de acceder a la promoción (lo de ser primero o segundo ya forma parte de una batalla perdida). Cierto que hay puntos y partidos por delante como para no renunciar, pero el golpe de realidad a la luz de las evidencias cuestiona seriamente hasta las esperanzas del más optimista, ahora ya en franca minoría a cuenta de una UD que se despeña.