El último tren para el ascenso

10/02/2019

Partido de exigencias y altos vuelos en La Rosaleda. La UD, que no vence lejos de casa desde septiembre, se encuentra en la obligación de ganar en la Costa del Sol si quiere seguir soñando con el retorno a Primera. Todo o nada contra el Málaga

Todo o nada en La Rosaleda. Cara o cruz en un encuentro de altos vuelos. Victoria o rendición por el ascenso. No le queda otra a una Unión Deportiva que se ha olvidado de vencer a domicilio. No lo hacen los amarillos desde septiembre de 2018, cuando asaltaron Almendralejo (1-2). Ahora, con los puestos altos de la tabla clasificatoria a una distancia ya considerable, es cuando Las Palmas debe demostrar que quiere volver a la élite. No valen excusas. Enfrente, uno de los equipos más potentes de la categoría de plata del fútbol español. El escenario, idílico para dar un golpe sobre la mesa, es de los que imponen. Un triunfo en la Costa del Sol podría suponer un antes y un después en el futuro inmediato de la UD. Los de Javi Gracia, con picos de excelencia durante el curso y otros vaivenes algo curiosos, como la derrota en su casa ante el ya extinto Reus (0-3), están coqueteando con el ascenso directo.

Es por ello que la escuadra grancanaria quiere y debe traerse los tres puntos a la isla en un partido de enjundia. Choque de titanes en un estadio que, vayan como vayan las cosas, siempre responde a las expectativas y se convierte en el jugador número 12. Y va a apretar La Rosaleda esta noche, consciente de que enfrente, pese a la montaña rusa de sensaciones, el poco fútbol y sus resultados vulgares, tiene a una Unión Deportiva que, con tamaños nombres propios, todavía no ha dicho su última palabra esta temporada. O eso se espera en Gran Canaria. Nadie quiere renunciar al caviar que supondría el retorno a la máxima categoría. Para ello se armó semejante plantilla, todavía por corresponder ciertos halagos.

Así pues, Las Palmas se presenta en Málaga con muchos deberes por hacer y con la necesidad de aprobar un examen que, aunque queden todavía infinidad de partidos por delante, se antoja final. El que logre la victoria, si la hay, saldrá reforzado. El respeto entre ambos conjuntos, dos de los grandes aspirantes al ascenso desde antes incluso de que empezase el curso teñido de plata, también se hará notar. Ganará, sin duda, el que menos miedo tenga y menos errores cometa. Y ahí es donde tienen que demostrar los pupilos de Herrera, que realizarán la primera salida verdaderamente complicada hasta el momento. Eso sí, todavía quedaría por jugar en Riazor, Los Cármenes o el Reino de Navarra entre otros.

Entre las claves que va a necesitar Las Palmas para saborear el triunfo va a estar saber frenar los ataques de los de Gracia, que siempre responden delante de los suyos. Para ello podría repetir Herrera prácticamente el mismo once que no pudo contra el Real Zaragoza en el recinto de Siete Palmas, con la sustitución forzosa de un Peñalba que se autoexpulsó.

En la portería repetirá Raúl Fernández. El arquero vasco, indiscutible, tendrá trabajo por delante, pero le puede venir bien, pues con el paso de los encuentros se ha ido diluyendo poco a poco. Por delante, y picando tierra para salvar el fuerte, línea de cuatro hombres. En la derecha, un Eric Curbelo que ya parece inamovible del once de Herrera. A la izquierda, Dani Castellano. El eje de la zaga será para Martín Mantovani y Juan Cala, que pelearán para secar a Blanco Leschuk. En la sala de máquinas, con Galarreta y David Timor como fijos, Javi Castellano disputa por una plaza en La Rosaleda. El gemelo, por misiones defensivas, parte con algo de ventaja. Eso sí, que nadie descarte la posibilidad de retrasar a Timor y que pueda llegar a debutar incluso el recién llegado Srnic. En el tridente ofensivo también hay dudas. Rubén y Rafa Mir parecen seguros, pero Araujo tiene que empezar a jugar ya. Danny Blum y Álvaro Lemos también son serias opciones para el extremo diestro.

Enfrente, un Málaga serio y rocoso, pero con altibajos. Lejos quedan ya las disputas en los despachos del pasado verano, cuando ambas entidades peleaban por Maikel Mesa y Pacheco, llevándose cada equipo a un futbolista. Algo más cerca está el choque de la primera vuelta, en el que Mir, que entró desde el banquillo, se erigió héroe amarillo. Los andaluces llegan con dos empates consecutivos, uno ante el Tenerife (0-0) en el archipiélago. Y el otro, ante el Almería (1-1) en La Rosaleda. Hoy, con las espadas bien afiladas, ambos se juegan más de lo que parece. La UD no solo el orgullo, también sus posibilidades de ascenso.