Jonathan Viera conduce el balón. / cober

Pinchazo inesperado con Jonathan Viera (1-1)

La UD no puede con un Ibiza que supo aguantar en el Gran Canaria

IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

En el día de la puesta de largo de Viera, titular en su regreso a la UD, la alegría no pudo ser completa en el Gran Canaria, que se quedó con ganas de más tras un empate que sabe a derrota frente a un recién ascendido, el Ibiza, que cobró ventaja tras un error defensivo y supo aguantar las embestidas finales del equipo dirigido por Pepe Mel.

En la primera parte fue la efectividad del Ibiza la que castigó a la UD. Un error defensivo en la salida del balón dejó a Castel en el mano a mano ante Raúl y el atacante visitante no falló, colocando el 0-1 en el minuto 12. Todos los esfuerzos de Las Palmas, siempre con Viera como referencia a la hora de armar el juego, murieron sin consecuencias. Un buen tiro de Pejiño que despejó Germán, otro de Cardona que se perdió por el lateral y la reclamación de un penalti por posible agarrón a Pejiño fueron las acciones más destacadas antes del descanso. No encontró fútbol ni ritmo la UD para sorprender a un adversario muy bien plantado y con las ideas claras.

Tras el descanso, el encuentro ganó en verticalidad. Perdonó el Ibiza nada más salir de vestuarios en dos acciones en las que Bogusz remató alto con todo a favor para el 0-1. En la primera, una falta en la frontal del área. En la otra, tras una contra en la que erró en el momento justo de armar el remate. A la UD le vino bien que el visitante propusiera y dejara espacios. Curiosamente, el acierto le llegó con Viera ya cambiado y bien adentrado en segundo acto. Una jugada de Pejiño acabó con gran asistencia del gaditano al corazón del área, donde apareció Moleiro para definir con el interior y pegado al palo, imposible para el portero.

Pejiño se erigió en el tramo final en el agitador ante el rugido de una grada que creía en la remontada. Una gran parada de Germán le negó a Pejiño el ansiado 2-1 en el minuto 72 y cuando el Ibiza parecía haber sucumbido definitivamente al empuje amarillo.

Pero el marcador no se movió y el chasco de no lograr una victoria por la que se pujó hasta el final tiñó un día de expectativas mucho mayores