Benito, en pugna con un jugador del Leganés. / C7

La UD se desangra en Butarque (4-1)

Las Palmas sigue en caída libre tras ser arrollada por el Leganés, sumando ya cuatro jornadas sin vencer y tres seguidas perdiendo; Viera maquilló el resultado

Kevin Fontecha
KEVIN FONTECHA / Leganés

Atormentada y repleta de incertidumbres. Así falleció Las Palmas en casa de un Leganés que hasta hace bien poco tenía la soga al cuello para salir del descenso. Famélica y desapercibida, la escuadra grancanaria pasó sin pena ni gloria por Butarque, donde sucumbió desangrándose y con goleada incluida.

Mordió y fuerte el Leganés desde el arranque del encuentro, con las líneas muy adelantadas y aprovechando la inercia propia de los resultados positivos. Mientras, la UD buscaba su sitio en el césped del gélido Butarque. Con Fabio como único pivote y Kirian ayudando en la contención, los de Mel esperaban su momento. Benito, tirado a la izquierda, medía su punta de velocidad. Poco a poco, y siempre con Viera bajando a crear, se asentaban los isleños. El primer intento, defectuoso, fue de Raúl Navas desde fuera del área. Pero la más peligrosa fue para los pepineros, merced a un buen disparo de Gaku que se marchó por muy poco. Corría el minuto 24 y ya Recio estaba amonestado.

Entre la incertidumbre, Arnaiz rompía a Coco y dejaba atrás a Lemos, obligando a Raúl a mandar el balón a saque de esquina. Lo que no esperaba nadie era que ese paradón iba a conllevar una condena. Porque en el saque de esquina, botado por Rubén Pardo y rematado por Sergio, los blanquiazules abrirían la lata, con roce en Coco incluido. Tocaba, una vez más y para variar, remar a contracorriente. Sin tiempo para levantarse, otra puñalada. Porque Coco se tiró con todo para impedir un disparo a puerta y el balón rebotó en su pie y luego en la mano. Penalti, dudoso cuanto menos. Y segundo gol del Lega. No fallaba Borja Garcés. Al descanso se marchaba una famélica Las Palmas con cara de tonta.

Tras el paso por vestuario, algo quiso cambiar Mel, empezando por el esquema, que pasó al 5-3-2. Se quedaron en la caseta Cardona, Kirian y Clemente. Dentro, Ferigra, Moleiro y Mujica. Y tardó 50 segundos el ariete grancanario en cazar un centro de Benito, pero su intento se fue desviado. Con los movimientos, al menos se despertó del letargo la UD, que crecía con Moleiro domando la pelota. De hecho, fue Alberto quien, con un disparo lejano, comprobó que Riesgo tenía los guantes puestos. Respondió Arnaiz, tras romper a Ferigra y obligar a Raúl Fernández a estirarse como antaño.

Corría el reloj y, a falta de media hora, Mujica retó a Riesgo en un mano a mano tras un gran pase al hueco de Viera, pero el arquero se mantuvo firme y le negó el gol. Cada vez que Moleiro encontraba el camino, Las Palmas respiraba otro aire. Con el tinerfeño sobre el verde, la verticalidad metía una marcha más, pero tal vez ya fuera tarde. Randjelovic, solo en el segundo palo, evidenciaba el descalabro amarillo mandando el tercero a la red.

Viera maquillaría el resultado clavando el balón en la escuadra cuando quedaban cinco minutos para el final. Sabin cerró la cuenta en otro descalabro atrás. Cuarto encuentro seguido sin vencer y tercero consecutivo cayendo derrotados los de Mel.