Diciembre como catapulta

30/11/2019

La UD arranca mañana un mes crucial en sus aspiraciones de adquirir regularidad y meterse arriba y, con cinco partidos entre Liga y Copa, además de la recuperación de efectivos, impera la confianza

La UD estrena mañana, con la visita al Extremadura, un mes de diciembre apuntado en rojo para Pepe Mel, quien, ya con el equipo rearmado y la sociedad Viera-Pedri otra vez vigente, pretende exprimir las prestaciones de sus hombres y alcanzar el parón invernal con pleno de puntos, lo que podría equivaler a entrar en el sexteto de cabeza. No se trata de una pretensión inalcanzable atendiendo a la progresión que el técnico madrileño detecta en el grupo. El triunfo frente al Real Oviedo, más allá de su repercusión en el casillero, ha traído la ración de confianza y tranquilidad necesaria para encarar la cita en el Francisco de la Hera con la mejor disposición mental posible. Piernas y cabeza en armonía, la combinación que siempre persiguen los estrategas. Y así respira ahora la UD, absolutamente convencida de que, tras poner fin a su última mala racha, encara un momento que le puede dar el salto cualitativo que tanto persigue.

Mel está seguro de que si Las Palmas hace su partido se traerá de Almendralejo el botín mayor y eso reforzaría la pretensión de repetir la secuencia triunfal que ya se dio jornadas atrás cuando, de una tacada, encadenó cuatro victorias (3-2 al Albacete, 0-2 en el doble desplazamiento a Ponferrada y Lugo y 3-0 al Deportivo) protagonizando el que hasta ahora es el momento estelar del curso. Porque nadie duda de que si se vuelve a coger ese golpe de pedal, los beneficios se van a extender. Y sin desatender ningún frente, pues, aunque la prioridad está puesta en la Liga, la recuperación paulatina de efectivos permite ir a por todo ahora que entra en juego la Copa del Rey con un rival en primera instancia de categoría inferior. Porque, en la esfera económica, para el club puede suponer una inyección importante seguir en el torneo del ko y tener la opción de emparejarse con un adversario que asegure buen taquillaje.

La determinación mostrada en los tres últimos partidos, en los que siempre cobró ventaja la UD (Alcorcón, Mirandés y Oviedo), es una de las virtudes que hay que explotar y más ante un adversario como el que espera, metido en puesto de descenso y al que recibir el primer golpe puede tumbar en la lona. Un factor psicológico que Mel tiene más que presente y que espera rentabilizar a conciencia en esta ocasión.

Extremadura debe ratificar, por tanto, la línea de progresión que ya se vio el domingo pasado con el Oviedo y a la que todos se agarran para esperar una nueva inercia positiva de la UD, de momento sostenida por sus ramalazos puntuales y que quiere aprobar la asignatura pendiente de la regularidad. Y, luego de dar un primer paso ilusionante, aguarda mañana un examen del que todos quieren salir reforzados. El precedente victorioso del año pasado (1-2) también invita a ponerse en lo mejor.